Leche americana para la escuela: ¡ Cuántos años han transcurrido y llovido sobre los mismos charcos!. Eran inviernos largos y crudos, todos delgados como la misma pena, la mayoría acudían a la escuela con el calor de la cama, con ropa de poco abrigo y pantalón corto, rompiendo aquellas escarchas con aquel calzado débil como el mundo, aquellos chuzos que se hacían durante la noche, con la lluvia y el frío. Colgaban de los aleros en los tejados, a veces jugábamos con ellos. A las diez se abría la ... (ver texto completo)