Es verdad, no nos enseñaron a caminar y compartir en el camino los desafíos de vida, bonita enseñanza, gracias, es un placer leerlo y seguir caminando, para ayudar a caminar a otros...
Gracias a usted x leerlo.. Saludos!
Antonia buenas noches. que descanses. un abrazo
hola paisanos
EL HOMBRE QUE CARGABA DOS SACOS
En un pequeño pueblo de montaña vivía un campesino llamado Ryo. Todos lo conocían porque caminaba encorvado, siempre cargando dos grandes sacos a la espalda. Cuando le preguntaban qué llevaba, respondía con desgano:
—En este saco cargo mis propios problemas. En el otro, los problemas de todos los demás.
Se quejaba constantemente. Decía que la vida era injusta, que nadie lo ayudaba, que él siempre tenía que soportarlo todo.
Un día llegó al pueblo el maestro zen ... (ver texto completo)
Es verdad, no nos enseñaron a caminar y compartir en el camino los desafíos de vida, bonita enseñanza, gracias, es un placer leerlo y seguir caminando, para ayudar a caminar a otros...
Irene llegó al asilo, llevaba solo una maleta y un par de zapatillas rojas tan desgastadas que parecía que habían corrido un maratón entero por su cuenta. No hablaba mucho. Observaba, leía, y salía cada tarde al jardín a sentarse bajo el mismo árbol, como si esperara algo.
— ¿Por qué siempre te sientas ahí? —le preguntó Martín, otro residente, con la voz ronca por los años.
—Iban a plantar otro árbol, pero al final dejaron este. Me recuerda que, a veces, sobrevivir también es un acto de rebeldía.
Martín ... (ver texto completo)
El gato no nos acaricia, se acaricia contra nosotros.
Puedes llegar a cualquier parte, siempre que andes lo suficiente.
Hay personas a las que la fortuna no les procura más que miedo de perderla.
El ser humano es el único animal capaz de hacer fuego. Esto le ha procurado su dominio sobre la Tierra.
Buenas noches hasta mañana Sensi, un abrazo.
Buenas noches Antonia. felices sueños. un abrazo.
En un monasterio de Nikkō vivía un joven llamado Daichi. Era inquieto y curioso. Cada vez que alguien hacía una pregunta, él quería responder. Si un novicio dudaba en el estudio de los sutras, Daichi hablaba primero. Si el maestro planteaba un enigma, él levantaba la mano antes de que los demás pudieran reflexionar.
Su intención no era mala, pero poco a poco sus compañeros empezaron a alejarse de él. Algunos lo evitaban, otros lo miraban con fastidio.
Un día, el maestro Hōrin lo llamó al jardín. ... (ver texto completo)
No tengas miedo de renunciar a lo bueno, para ir a lo grande.
Un triunfador es aquel que se levanta y busca las circunstancias que desea y si no las encuentra, las fabrica.
Solo una cosa es más dolorosa que aprender de la experiencia y es, no aprender de la experiencia.