Cuando nació, nadie pensó que algo anduviera mal. Tenía los dedos como ramitas de almendro y la sonrisa de su madre. Pero a los pocos meses, empezaron las dudas. No seguía las luces, no alzaba los brazos hacia los juguetes. A los dos años, los médicos confirmaron lo que ya intuían: Amira era ciega de nacimiento.
Su madre, Leïla, no lloró en la consulta. Lloró esa noche, sola, cuando pensó en el mundo de su hija sin dibujos, sin colores, sin atardeceres.
— ¿Cómo le explico qué es el azul?
Pero ... (ver texto completo)
Nunca digas todo lo que sabes, ni siquiera a la persona que mejor conoces.
No te rindas, pues a menudo las personas tiran la toalla cuando están muy cerca del éxito.
Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos.
Una cosa es haber andado más camino y otra, haber caminado más despacio.
Buenas noches Antonia. Dulces sueños. un abrazo.
Juan A. con sus actuaciones, cumpliendo sus sueños.
Amor con orgullo no funciona y amistad con hipocresía no sirve.
La vida sabe mejor cuando se comparte, como un postre.
Si no te arriesgas a hacer cosas diferentes, no tendrás un año nuevo... Solo otro año más..
A todo ponle corazón, del resto se encarga la VIDA.
Buenas noches Antonia. felices sueños. un abrazo.
Buenas noches Sensi, que descanses un abrazo.
Buenas noches Antonia. felices sueños. un abrazo.
En las colinas verdes de la Toscana, donde las ovejas aún caminan solas por los senderos y el pan se hornea sin prisa, vivía Sandro, un anciano pastor con las manos curtidas y la espalda encorvada.
Nadie sabía cuántos años tenía. Decía que había nacido el día que murió su padre. Y que no había aprendido a leer porque “las ovejas no mandaban cartas”.
Vivía solo, en una casa de piedra que él mismo reparaba con lo que encontraba en el bosque. No tenía televisión, ni radio, ni teléfono. Solo una libreta ... (ver texto completo)
Perdiendo aprendí que vale más lo que aprendí que lo que perdí.