La felicidad es una dirección, no un lugar.
Buenos días Foreros-as... ¡Feliz Sábado!
Buenas noches Antonia, felices sueños. un abrazo.
Buenas noches Sensi que tengas un buen descanso, un abrazo.
Buenas noches Antonia, felices sueños. un abrazo.
India, 2019.
Tenía 9 años y un nombre que parecía un susurro del viento: Vivaan.
Cada día, al salir del colegio, recorría su pueblo con una botella de agua. No para él. Para los árboles.
—Ellos también tienen sed, ¿sabes? —decía a su madre.
Había aprendido en clase que los árboles purificaban el aire, daban sombra, vida, frescor. Pero en su aldea de Rajasthan, el calor era extremo, y muchos árboles morían por falta de agua.
Vivaan decidió que él sería su guardián.
Con una bicicleta vieja, llenaba ... (ver texto completo)
Cuando la gente está de acuerdo conmigo siempre siento que debo estar equivocado.
Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos.
Dijo Platón que los buenos son los que se contentan con soñar aquello que los malos hacen realidad.
Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo.
Antonia buenas noches. que descanses. un abrazo
Hasta mañana amiga Sensi, que tengas un feliz descanso un abrazo.
Es verdad, no nos enseñaron a caminar y compartir en el camino los desafíos de vida, bonita enseñanza, gracias, es un placer leerlo y seguir caminando, para ayudar a caminar a otros...
Gracias a usted x leerlo.. Saludos!
Antonia buenas noches. que descanses. un abrazo
hola paisanos
EL HOMBRE QUE CARGABA DOS SACOS
En un pequeño pueblo de montaña vivía un campesino llamado Ryo. Todos lo conocían porque caminaba encorvado, siempre cargando dos grandes sacos a la espalda. Cuando le preguntaban qué llevaba, respondía con desgano:
—En este saco cargo mis propios problemas. En el otro, los problemas de todos los demás.
Se quejaba constantemente. Decía que la vida era injusta, que nadie lo ayudaba, que él siempre tenía que soportarlo todo.
Un día llegó al pueblo el maestro zen ... (ver texto completo)
Es verdad, no nos enseñaron a caminar y compartir en el camino los desafíos de vida, bonita enseñanza, gracias, es un placer leerlo y seguir caminando, para ayudar a caminar a otros...
Irene llegó al asilo, llevaba solo una maleta y un par de zapatillas rojas tan desgastadas que parecía que habían corrido un maratón entero por su cuenta. No hablaba mucho. Observaba, leía, y salía cada tarde al jardín a sentarse bajo el mismo árbol, como si esperara algo.
— ¿Por qué siempre te sientas ahí? —le preguntó Martín, otro residente, con la voz ronca por los años.
—Iban a plantar otro árbol, pero al final dejaron este. Me recuerda que, a veces, sobrevivir también es un acto de rebeldía.
Martín ... (ver texto completo)