EL HOMBRE QUE BARRÍA LA
CALLE… PARA SENTIR QUE AÚN ERA ÚTIL”
Don Eliseo tenía 84 años y ya no trabajaba.
Sus hijos insistían en que descansara, que viera televisión, que se quedara en
casa.
Pero él no sabía vivir así.
Cada mañana, al
amanecer, tomaba su escoba vieja y salía a barrer la calle.
Barría despacio, con cuidado.
No era solo polvo lo que quitaba… era tristeza, era tiempo detenido.
Cuando le preguntaban por qué lo hacía, respondía:
—Si no barro, me siento invisible. Si barro, al menos
... (ver texto completo)