Una mañana un huevito se encontró perdido en medio de un
pueblo pobre, pobre, pobre.
Estaba buscando la salida del lugar en medio de
calles solitarias, cuando de pronto vio a un poblador hambriento asomar la cabeza por una
esquina y que lo miraba con ojos que parecían decir:
Ah, que suerte, ¡Qué rico desayuno!
Entonces, se dio media vuelta y comenzó a caminar en sentido contrario. El poblador empezó a seguirlo. El huevito sin detenerse vuelve la cabeza y nota que ya son dos los pobladores que
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