La de gentes que habrá en sus casas, al calor de la lumbre, la noche es larga, la tele que mona apagada, leyendo, conversando, y porqué no saludar a personas que aman a ese pueblecito. Me temo que no lo conseguiré, cuando además, escribir es un extraordinario ejercicio. Como voluntad y amor no me faltan, me asomo casi siempre que enciendo el ordenador, por lo mucho que amo a ese al que considero nuestro pueblo, miro los mensajes.... Para después pasar a ver aquellos, campos, nuestra casa, que de ... (ver texto completo)