A ti, que luchaste durante siglos para no ser la sombra invisible de nadie; que zurcías calcetines para guardar monedas y pegabas parches en pantalones rotos; que estirabas cuatro pesetas para poder llegar a fin de mes;
que levantabas el alba ordenando ropas y lo cerrabas con una sonrisa paciente; que hacías pucheros con dos avíos para comer cinco.
A ti, que dejaste de ser la huella de nadie para levantar el muro de tu independencia;
que huiste del miedo y construiste tu voz propia; que llenaste ... (ver texto completo)
que levantabas el alba ordenando ropas y lo cerrabas con una sonrisa paciente; que hacías pucheros con dos avíos para comer cinco.
A ti, que dejaste de ser la huella de nadie para levantar el muro de tu independencia;
que huiste del miedo y construiste tu voz propia; que llenaste ... (ver texto completo)