Soy de allá donde se cruzan los
caminos y nunca jamás oí hablar de
Zagra, hasta un día que conocí a una "Hechicera" zagreña. Desde entonces todos los días sueño con dos cosas. Una, ver cada día el
atardecer desde la membrillera. Otra hacerlo con la mujer que me hechizó. De momento me conformaré con su
amistad que no es poco.