En tanto que el recuerdo del estío
ha despertado al
hongo y a la
seta
y está la Dehesa con la hierba prieta
en confusión de
charcas y rocío...
El buen alamillero siente el brío
del corazón alzado cual cometa
al viento; hinchada su alma de poeta
al ver de nuevo el
pueblo envuelto en frío
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