Estaba una muchacha con un tio en la cama, cuando oye que su marido abre la
puerta.
¡Ay... que viene mi mario. ¡quédate ahí quieto, de pié en la
esquina del cuarto!
Rápidamente, lo frota de aceite por todo el cuerpo y luego le espolvorea con polvos de talco.
No te muevas hasta que te lo diga y simula que eres una
estatua.
¿Qué es esa estatua? le pregunta el marido al entrar.
sólo una estatua. Le responde ella con naturalidad. Los Perez compraron una para su dormitorio y me gustó tanto
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