Isabel, aún todavía no he logrado superar, después de la lectura del
mensaje de Edmundo, el estado "emocional" en que me encuentro. No tengo todavía palabras para "explicármelo". Es posible que cuando estemos Isabelo y yo, ¿Togu, al final vienes?, en una cala paradisíaca, escuchando a Edmundo hablar, mejor recitar, porque es poesía claramnte, acompañado por una dulce sirena que acaricia suavemente una lira, también pudiera ser un arpa; es posible que no volvamos nunca más.