** A UNA ROSA **
¡Vedla allí!... Vedla allí pura y lozana
y respirad su esencia embriagadora!
¡Miradla, del vergel reina y señora,
meciéndose en su tallo cuán ufana!
Abre su casto broche a la mañana,
tibio el rayo del sol sus hojas dora...
¿A quién esa belleza no enamora?
¡Oh rosa, de las
flores soberana!
Así un corto de vista repetía,
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