LA
FAMILIA EN LA POSGUERRA:
Yo, Juan Diaz Balmont, saco una segunda nota de mi mochila de 1940, en la que llamo al
pan pan y alvino, vino; no me duelen prendas a la hora de poner el dedo en la llaga y señalar que la colonia si sigue como mi padre, alcalde en 1935; obligó a los latifundistas a tener un determinado número de jornaleros fijos, en consanancia co el número de hectáreas. De seguir la misma obligación en la dictadura, no hubiese habido tanto emigrante, que es, lo más cruel que le puede
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