El amor a su pueblo, en este caso el mío, MONTORO, no se puede definir así como así, porque, es algo innato que nace con los Montoreños. El amor a Montoro, se siente en lo más hondo del corazón; es como una vivencia deliciosa y que solo la conocen aquellos que aman a Montoro; es como un fuego que te consume, como un vino de delirio para el que lo bebe, es un amor que solo lo siente el que sabe su historia y ha mamado en sus calles de hastío el embrujo de las noches de verano. Montoro, es como un ... (ver texto completo)