En las sombras de la noche se refugian las oscuras figuras con vaho a alcohol vomitado, bajo el rocío nevado y la escarcha sangrada de las estrellas, bajo los cartones tristes y las mantas sucias de desesperanza. En las ciudades se alargan las calles y en su oscuridad mueren cada noche los que no tienen nada, ni siquiera nombre. Cada día los soportales de los edificios abrigan la soledad de la miseria y la marginación. Cada día, a la vista de cualquiera, un hombre agoniza en el frío de la soledad ... (ver texto completo)