Blanco y albero era mi casa, rodeada de todos los colores que la madre naturaleza le venía a bien relagalarnos dependiendo de la estación del año en que nos encontraramos.
Los amaneceres de mayo eran una explosión de colores y olores. Empezaban muy de mañana, cuando los primeros rayos de sol iluminaban de verde y oro el viejo limonero que precedia el Zahguan. Al cabo de pocos minutos se colaba descaradamente en el patio, donde geraneos jazmines alhelies azucenas y algún rosal, se desperezaban y ... (ver texto completo)
Los amaneceres de mayo eran una explosión de colores y olores. Empezaban muy de mañana, cuando los primeros rayos de sol iluminaban de verde y oro el viejo limonero que precedia el Zahguan. Al cabo de pocos minutos se colaba descaradamente en el patio, donde geraneos jazmines alhelies azucenas y algún rosal, se desperezaban y ... (ver texto completo)