Pues sí, éramos privilegiados, además de tenerlo en la
puerta, nos salía gratis. Menos mal que mi padre no se dejó convencer por su
amigo José Mª para que entrara a trabajar en la
mina. Su amigo le decía que en la mina se cobraba más que en el ferrocarril, pero mi padre sabía que eso era a cambio de salud, pues este amigo murió de silicosis siendo aún
joven, y mi padre aún lo puede contar. Más historias.
MANU, PÁSALO MUY BIEN, y asómate por aquí, no vaya a ser que hablemos mal de ti, jajaaa. Besitos.