O sea que el problema de Carlos Malagón es que va a la discoteca. ¡¡¡Qué pecado!!! Nada, nada, votemos a los mismos de siempre para que sigan haciendo lo mismo de siempre, o sea, NADA. Pero eso sí, neguemos a Carlos la oportunidad de realizar una política nueva, sin prejuicios y con la única pretensión de mejorar la deplorable situación del pueblo que vive anclado en el pasado.Neguemos esa posibilidad porque ha cometido el pecado de ser una persona normal que sale a tomarse unas copas con los amigos. ... (ver texto completo)