Es muy gratificante pensar, que aún con el paso del tiempo, nos van quedando recuerdos y vivencias que nunca se olvidan, unas gratas y otras que no hubiésemos deseados pasar por ellas. Mª Angeles, ese Domingo 16 de Mayo, ya habíamos cogido el viaje de fin de curso, que por cierto al año siguiente fuimos a Londres. Teníamos una fiesta en el patio del colegio, Paco había estado el hombre dos semanas enfermo en casa, y apareció esa fatídica noche por allí. Esa noche, a mi me toco estar en la puerta, ... (ver texto completo)