Adolfo Hernández, tirador distinguido, fué uno de los ùltimos que llamaron a filas par ir a defender aquellas tierras que por entonces eran de España: Cuba. Cuando llegó la orden de bajar las espingardas, los pocos hombres que todavía resistían a los deseos de independencia de los que ya se denominaban a sí mismo Indianos, Adolfo se echó un puñado de semillas de tabaco de regalía al bolsillo y sin odio ni rencor para con aquellos que no querían ser Españoles, se fué al malecón y cogió el barco con ... (ver texto completo)