Recuerdo mi
pueblo, cuando era pequeño y jugaba al escondite en sus
calles y recovecos, cuando hacían las palvas en
las eras y todo el pueblo se llenaba de bullicio, unos acarreando haces de cebada, otros trillando, y otros simplemente iban a las eras a ver como se trillaba y a ayudar si se podía. Recuerdo cuando se acercaban las
fiestas de
San marcos y traían las retamas para el
horno donde se hacían los roscos, y recuerdo como nos acercábamos para pedir roscos de los que se rompían cuando los sacaban
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