Don Leocadio: nunca me mareará o cansará con sus preguntas, pues disfruto pudiendo ayudar Vd. dándole alguna que otra alegría al hacerle recordar pequeños detalles de su añorada estancia en nuestro PARAISO le diré que tiene mejor memoria que yo, hoy me lo ha demostrado al recordarme la veta rosa que había a la altura de la Amatista por donde antiguamente pasaba la verea hacia La Isleta, veta casi de un palmo de ancha con dirección al mar y sobre un terreno de piedra arenosa de color gris muy oscuro; ... (ver texto completo)