En el año 88 tuve la suerte de poder subir en coche con mi familia al cerro la Torre, pues los abuelos del pueblo me dijeron que alguien había roto la cadena que había en la carretera al pié de la subida, no me lo pensé dos veces después de una subida impresionante paré el coche en la explanada, al bajar de éste habían dos “señores” sentados apoyados en la torre, dimos los buenos días de cortesía y ni nos miraron, mi deducción fue que no habían ido a los colegios de mi pueblo.
Don Francisco como ... (ver texto completo)
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