Desde el Cinto, atenuado por la distancia, llega hasta los oídos el estruendo de la explosión de los barrenos. A algunas mujeres, a la vez que se santiguan, se les puede oír decir en voz baja:
- ¡Santa Bárbara bendita y Virgencita de mi alma, que no haya pasado nada!
Por la tarde, después de escuchar el “Diario hablado de Radio Nacional de España” o “el parte”, como se le conoce popularmente, y el espacio de “Discos dedicados”, las amas de casa ponen suma atención en escuchar la novela, preparada ... (ver texto completo)
- ¡Santa Bárbara bendita y Virgencita de mi alma, que no haya pasado nada!
Por la tarde, después de escuchar el “Diario hablado de Radio Nacional de España” o “el parte”, como se le conoce popularmente, y el espacio de “Discos dedicados”, las amas de casa ponen suma atención en escuchar la novela, preparada ... (ver texto completo)