De nuevo se produjo la migración de toda su especie hacia el sur de España, al llegar el final del verano. Sobrevolando el lugar en que fue herida, comenzó a temblar de miedo, no cejaba de mirar hacia la tierra por si veía aparecer alguna escopeta. Sus compañeras de vuelo, se dieron cuenta de lo que le sucedía y decidieron volar por debajo ella, arropándola de tal manera que casi no pudiera ver la tierra, para que se olvidara del malvado hombre de la escopeta y perdiese el miedo.
Ya estaban cerca ... (ver texto completo)
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