Soy andero del Cristo de la Luz desde hace bastantes años, soy uno de los muchos que nos agarramos a un varal de las andas del cristo, que sudorosos y doloridos portamos en nuestros hombros, pero con una satisfacción muy grande. Cuando llegamos al "muro" y prenden esos cohetes que hacen que se ilumine todo el valle y ese gran estruendo que provocan, se me ponen los pelos como escarpias y se me saltan las lagrimas de emoción, es algo que no puedo explicar sientes que tu cuerpo vibra, abrazas a todos ... (ver texto completo)