Mensajes de CANALES (León) enviados por Miguel Angel:

No se pueden alimentar hambrientos con estadísticas.
veeeeeeeessssssssssssssss! lo prometido es deuda jajaja ya te dije que lo intentaria y aqui ando trasteando
Ya lo veo, nunca lo puse en duda.
Bueno tal como le prometi a Miguel aqui estoy intetare entrar un poquillo con mas frecuencia.
Primero de todo agradeceros todos vuestros mensajes, y vuestro apoyo, parece que tienes que estar hecho a la idea pero cuando en verdad llega el momento se llevan lo mejor de ti.
El fin de semana pues imaginaros muy pero que muy corto porque ademas como nos juntamos todos como cuando eramos pequeños y alli ibamos todos a casa de la abuela.. pues claro con tantisima gente se te hace mas llevadero. El ... (ver texto completo)
Hola begoña, buenas tardesgracias por entrar, me alegro que el viage buelta lo hicierais en buenas condiciones, espero que entres con mas frecuencia, un beso.
Todo nuestro conocimiento arranca del sentido, pasa al entendimiento y termina en la razón.
Razonar: sopesar probabilidades en la balanza del deseo.
La razón no se salvará sin la fe, pero la fe sin la razón no será humana.
Algunos llaman razonamiento a encontrar argumentos para seguir creyendo lo que creen.
El que quiera tener razón y habla solo, de seguro logrará su objetivo.
La razón o el juicio es la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de los animales.
Como la vista es al cuerpo, la razón es al espíritu.
No es más fuerte la razón porque se diga a gritos.
Se puede admitir la fuerza bruta, pero la razón bruta es insoportable.
¿Dónde puedo encontrar un hombre gobernado por la razón y no por los hábitos y los deseos?
Si la razón hace al hombre, el sentimiento lo conduce.
La razón siempre ha existido, pero no siempre en una forma razonable.
La lógica es buena para razonar, pero mala para vivir.
No ha lugar la razón contra la fuerza de la pasión.
Dos excesos: excluir la razón, no admitir más que la razón.
Muy débil es la razón sino llega a comprender que hay muchas cosas que la sobrepasan.
De segundo pechugas de pollo.
Y por qué han quitado uno de mis documentos? Señores de Pueblos, me lo pueden explicar
Buenas tardes Yoli, que te han quitado?
Raro y celestial don, el que sepa sentir y razonar al mismo tiempo.
La razón se compone de verdades que hay que decir y verdades que hay que callar.
La razón no me ha enseñado nada. Todo lo que yo sé me ha sido dado por el corazón.
Hoy toca potage de garbanzos y verdura.
Dios es sofisticado, pero no malévolo.
Buenos dias, desde la Capital del Calecho, dia despejado a estas horas 6ºc. no tiene nada que ver con la noche.
El que no sabe es un imbécil. El que sabe y calla es un criminal.
No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho.
El sabio no enseña con palabras, sino con actos.
El signo más cierto de la sabiduría es la serenidad constante.
El saber y la razón hablan; la ignorancia y el error gritan.
Puedes decir si un hombre es sabio por sus preguntas.
Sólo los sabios más excelentes, y los necios más acabados, son incomprensibles.
La sabiduría es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad.
Los que están siempre de vuelta de todo son los que nunca han ido a ninguna parte.
El que sabe no habla, el que habla no sabe.
Hay dos maneras de difundir la luz... ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja.
Al final, no os preguntarán qué habéis sabido, sino qué habéis hecho.
Saber que no se sabe, eso es humildad. Pensar que uno sabe lo que no sabe, eso es enfermedad.
La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.
Saber y saberlo demostrar es valer dos veces.
La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.
Una cosa es saber y otra saber enseñar.
Daría todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro.
El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca.
Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado.
La sabiduría consiste en saber cuál es el siguiente paso; la virtud, en llevarlo a cabo.
Vale más saber alguna cosa de todo, que saberlo todo de una sola cosa.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio se queda sentado en él.