Mensajes de ALBARES (Guadalajara) enviados por IR:

Luz
Con ocho
basta
Mariana
Los ricos......................... ................
también lloran.
Cañas y
Los gozos
y las sombras.
Gran
Hermano ó Gran Prix.
Mayor
No, es Calle Nueva.
que es peor.
mmj, no nos habrás abandonado tan pronto.
Al salir de
Escalera interior
Mas series.
mi ordenador ha empezado a ir a pedales, me desepero.
Tu cuanto has tardado O,?
Ha sido el anuncio de Freixonet.
Ya he vuelto.
Yo también un anuncio y vuelvo.
Sturki y
Los
Tristeza de
La casa de
Ahora mismo estaba hablando de ti, y apareces.
mmj, venga levantate del sillón, que tampoco ha sido para tanto.
RG, te estás retrasando.
los espiritus.
no, son series de tv.
LLeno
Anilos de
Los ladrones van
Apartamento para
Los tres
Curro......
Voy a poner unas titulos de series incompletos.
En pocos meses, la Señorita Pepis tuvo acabado un libro de 120 páginas, escrito como sus cartas, «con el corazón», porque se dio cuenta de que había alguien «a quien le podía interesar mucho».
En ese momento, la Señorita Pepis no creyó oportuno desvelar su verdadera identidad. Hace poco, uno de sus numerosos sobrinos descubrió la otra faceta de su tía y le repitió la sugerencia. Margarida Callao aceptó esta vez la proposición.
Una de las mejores fans de Margarida Callao, Anna Maria Bañeres, le sugirió hace tiempo que escribiese un libro con sus memorias.
Margarida Callao, quien afirma que a su edad todavía tiene «la cabeza llena de pajaritos», utiliza para sus viajes un maletín de la Señorita Pepis. «Los juguetes estaban muy bien hechos y la prueba es que aún me paseo con el maletín arriba y abajo».
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La señorita Pepis dejó su consultorio a los 72 años, «en un momento en el que todavía tenía sentido común y me podían hechar de menos. Continuar a mis años hubiera sido un error».
Lo del nombre era lo de menos». Tanto el libro, publicado por la editorial Ketres, como la correspondencia que se reproduce en él, reflejan una persona sencilla que se implicaba sinceramente en cada una de las respuestas.
«El pseudónimo es muy cursi, desde luego -reconoce Callao-, pero a mí me lo dieron como una cosa hecha. Yo sólo debía contestar las cartas y esa idea me encantó.
Al contrario de lo que puede parecer, Margarida Callao no se ajusta en absoluto a la imagen carrinclona que evoca el nombre de Señorita Pepis.
Le aconsejé que se comprara uno de peluche y que lo cuidara como si fuera de verdad durante un año. Si lo hacía bien, al final su madre le compraría uno».
De las muchas consultas que recibió, Margarida Callao recuerda una muy concreta que le hizo una sobrina suya: «Ella me escribía sin saber que yo era su tía, diciéndome que quería un perro pero que su madre no se lo dejaba tener.
Su estrategia a la hora de responder las cartas era siempre empezar por dar la razón a las niñas. «Luego -revela- lo iba girando y acababa por decirles lo que yo creía que realmente estaba mejor».
Más tarde, la «verdadera» Señorita Pepis tuvo que elegir entre el trabajo en la empresa o seguir dando vida al consultorio. Sin dudarlo, escogió «donde me llevaba el corazón», esto es, con sus pequeñas amigas.
La única condición que le impusieron al ponerla al frente del consultorio fue que no podría desvelar su identidad real. La única que impuso ella, no hacer publicidad de los juguetes en las cartas.
Me escribían hablando de temas muy diferentes, algunos difíciles, como padres que se separaban y desgracias que casi no te atreves ni a imaginar».
«Una persona joven no podía hacerlo -afirma Margarida Callao-, porque hay que vivir mucho para saber aconsejar.
Un amigo suyo la recomendó para responder las cartas de las niñas, dada la facilidad de trato que tenía con los pequeños y la experiencia que le habían dado los años.