Mensajes enviados por mmj:

Ella entre dolores,

intentaba parir,

cuando un vuelco el corazón,

le hizo decir.
sálvamelos cuida de ellos,

los necesito,

no puedo partir sin verlos.
En su agonía,

solo veía a su amada,

el pedía a gritos,
En su caballo a galope,

el corría entre la tormenta,

un alud a la vuelta,

callo sobre él.
No temas amada mía,

con ayuda vendré,

y saldremos airosos,

no tendremos tal desdén.
Él a ella le dijo....
El salió corriendo en busca de ayuda,

en la noche fría,

entre la noche oscura.
Antes de abrir su mirada,

apagando su luz,

sin nadie poder hacer nada.
el que vida le daba,

ahora la muerte,

en un fuerte nudo hallaba.
El nuevo ser no podía salir,

cual horca segaba su cuello,

su propio alimento...,
El esmerado acariciaba a su amada,

con caricias, amor, ánimos, pasión.
Pero la desdicha llamo a su puerta,

días de nieves, fríos y heladas,

cuando el bebe...,

decidió hacer su entrada.
Ella con su preñez,

seguía haciendo feliz...,

a su amor,

sus nueves meses de pasión.
Quisieron reafirmar su amor,

dando vida a la vida,

para traer a un nuevo ser,

fruto de los dos,

fruto del amor.
Una pareja ejemplar,

que vivía en la pobreza,

pero con toda su riqueza,

que era su amor, amar.
Cuentan las leyendas,

que lo fundaron,

dos amantes,

con corazón de diamante.
De hadas y duendes

donde están

las almas enamoradas,

las que saben amar.
Cuentan las leyendas

que hay un paraíso

lleno de color

de corazones alados
Leyenda de un Amor
Buenas tardes chic@s.
catuno se ha presentado ya sabéis os toca presentaros.
Empieza tú.
Si tengo tiempo voy a poner algo sobre las matanza del cochino ó cerdo, que se hacían antes.
Pues ala, todo tuyo el foro.
La clase de gimnasia de ayer, también fue de risioterapia. Es en la clase que más me he reido. Tengo agujetas en las quijaas.
Entonces vas a escribir poco me parece.
Dale un achuchón fuerte, fuerte de mi parte.
Pues ahora te toca dar el callo a tí.
Buenos días IR.
Finalmente todo llegó a oídos de la Z que, como letra sensata que era, las mandó a todas a paseo y siguió zangoloteando y zapateando mientras zampaba zanahorias sin parar.

Fin
Y en un pispas, se habían enterado también la S, la T, la U y la V. Por su parte, la W, que nunca se enteraba bien de nada, le pidió a la X que le hiciera de espía y que fuera, junto con la Y a averiguar qué estaba ocurriendo.
La K, sin dudarlo un segundo, se presentó ante la L que llamó a la M y avisó a la N para que buscara a la Ñ. Una vez reunidas en conferencia secreta enviaron un comunicado a la O que fue rauda al despacho de la P, que está al lado del de la Q y próximo al de la R, de manera que fue sencillo ponerlas al corriente de todo
Luego llamaron a la J que conocía muy bien a la I y, todas unidas, charlaron con la K sobre lo ocurrido.
Ésta al enterarse de semejante traición, unió fuerzas con la G y fueron a buscar a la H.
La A le dijo a la B que le comentara a la C si podía avisar a la D para que contara a la E lo que, en secreto, le había comunicado la F.
Abecedario
Y cuando la niña se hizo mayor, tan mayor como su madre, aún seguía conservando un poco de aquella magia y de aquella ilusión y, de vez en cuando, volvía a soñar con paisajes pintados con lápices de colores donde una niña con trenzas perseguía mariposas de virutas.
Y su madre siguió vaciando los tarros día tras día, y sonriendo cada vez que su hija le contaba que el milagro había vuelto a producirse aquella mañana. Y nunca le contó la verdad.
Y durante muchas noches soñó con preciosas mariposas hechas de virutas.
Y durante muchos días siguió afilando sus lápices y guardando las virutas en tarros de cristal (soñaba con llenar el mundo de mariposas de todos los colores).
Así que la niña siguió creyendo durante mucho tiempo que las virutas de los lápices de colores podían transformarse en mariposas sólo con desearlo con mucha fuerza.
Era tanta la ilusión que derramaba, tanta la alegría que irradiaba, que su madre se sintió incapaz de confesarle que, en realidad, las virutas seguían siendo virutas, y que si ya no estaban en el tarro de cristal era porque ella, que no sabía nada del experimento de su hija, las había tirado a la basura esa misma noche. Y que aquellas dos mariposas habían pasado junto a su ventana en ese justo momento por pura casualidad.
Y corrió en busca de su madre y, con los ojos llenos de entusiasmo y los labios plenos de sonrisas, le contó la mágica transformación de las virutas.
- ¡Mis mariposas! – Exclamó - ¡Esas son mis mariposas! ¡Seguro!
Levantó los ojos y vio pasar a una mariposa de color blanco junto a otra de color marrón.
El tarro de cristal estaba vacío.
A la mañana siguiente, con los ojos llenos de colores, corrió a ver qué había pasado con sus virutas.
Y, en medio del paisaje de lápices de colores, una niña de falda blanca y trenzas, corriendo tras un montón de mariposas de todos los colores y de todos los tamaños.
Aquella noche la niña soñó con paisajes pintados con lápices de colores: árboles cuyas copas eran de un tupido verde claro, nubes de color celeste, soles amarillos con sonrisas rojas, pájaros que eran finas líneas azules o negras o marrones, montañas verdes con cimas siempre blancas, una casa amarilla con un tejado rojo, cortinas de color rosa y humo gris.
Cuando los hubo afilado todos, guardó los lápices, cogió el tarro y lo puso cerca de la ventana.
Iba dejando caer las virutas en un tarro de cristal y sonreía.
El lápiz rosa.

El lápiz rojo.

El lápiz marrón.

El lápiz blanco.