La audiencia privada, que se desarrolló en el despacho presidencial, se extendió durante 50 minutos y sirvió para el intercambio de regalos y condecoraciones, pero no hubo ninguna firma de acuerdos ni convenios bilaterales a su término.
Fue una recepción estrictamente protocolar, aunque no faltaron los gestos de calidez del presidente y su esposa Cristina Fernández con la reina Beatriz y la princesa argentina Máxima, quien acaparó la máxima atención de la prensa.
El presidente Néstor Kirchner recibió ayer en la Casa Rosada a la reina Beatriz de Holanda y a los príncipes Guillermo de Orange y Máxima Zorreguieta, en el marco de la visita de Estado que la familia real realiza a la Argentina.
Protocolo, preguntas y regalos en la visita de la reina de Holanda.
En la actualidad el uso de la tarjeta de visita ha cambiado, quedando bastante reducida al ámbito comercial, aunque aún se utilizan estas tarjetas para ofrecer nuestra casa, para enviar algún tipo de regalo y otros usos similares, dado que las visitas de cumplido apenas existen. Además, actualmente, a nadie se le ocurre dejar una tarjeta de visita en la casa que va a visitar si no están los dueños de la casa.
Si los señores de la casa estaban, cuando llegábamos al domicilio de éstos, el personal de servicio que nos abría la puerta nos preguntaba de parte de quien (a quien anunciaban) y en ese momento se les daba nuestra tarjeta de visita para que se la llevasen a los señores de la casa. Por supuesto, que este paso solo se realizaba la primera vez que se iba a una casa.
Desde el siglo XIX la costumbre social de visitar a parientes y amigos, quedaba totalmente satisfecha estuviesen o no gracias a la tarjeta de visita. Pero no debemos olvidar un detalle: la tarjeta de visita siempre se entregaba al personal del servicio y nunca a los señores de la casa.
Podemos decir que la "tarjeta de visita" era el acuse de recibo de que la visita se había realizado, con lo que se había cubierto el compromiso social. Ahora los señores de la casa estaban en la obligación de tener que devolver la visita.
Pero, ¿qué ocurría cuando se iba de visita y no se encontraba a los dueños de la casa? Aquí entra en juego la famosa "tarjeta de visita". Si en la casa no estaban los señores, entonces se dejaba la "tarjeta de visita" al servicio, como muestra de que se había pasado por el domicilio y se daba por cumplida la visita. Y de esta práctica nació el término de la "tarjeta de visita".
Había casas en las que se establecían días y horas para recibir visitas y, algunos aún podemos recordar, como en las casas, mucho más amplias que las actuales, se tenían dos salones: el de diario y el de recibir las visitas.
La práctica social de realizar visitas, tan en desuso en la actualidad, era una cuestión de educación para aquellas personas que deseaban tener una buena vida social.
Origen de la tarjeta de visita. Historia y curiosidades
Es costumbre también a la hora de brindar decir alguna palabra o expresión como salud, cheers, proischt, saude, salute, santé, etc.
Otra de las versiones, indica como origen las sociedades romana y griega, donde eran habituales los grandes banquetes y fiestas. Era tal la magnitud de aquellas fiestas, que los comensales solían levantar y golpear sus copas para llamar la atención de los sirvientes y para que les sirvieran de nuevo más bebida. Esta costumbre pasó al brindis, con que se golpeaban las copas para llamar la atención del resto de comensales para hacer el brindis.
Así, si cualquiera de ambas bebidas contenía veneno, este quedaría repartido en ambas copas. Como vemos, entra de nuevo en juego una cuestión de confianza y muestra de amistad en el rito de chocar las copas.
En todo brindis se plantea la cuestión sobre chocar o no las copas. Aunque es suficiente con hacer el gesto hacia el resto de los comensales, alzando levemente la copa, hay muchas veces que nos gusta el choque de nuestras copas con la de los vecinos de mesa. Lo más correcto es no hacerlo. Pero chocar las copas también tiene su origen.
En los grandes banquetes y convites que los más pudientes organizaban para su deleite o en honor de alguien, los criados servían en las copas a todos los invitados y el anfitrión alzaba su copa y tomaba un trago, como señal de que aquella bebida era buena y no tenía veneno alguno. Por aquel entonces, la mejor forma de eliminar a los enemigos era envenenar la bebida.
Ya estás con los deberes.
Sí.
Pero como en todas las historias, hay otras versiones que adelantan mucho más, en el tiempo, los orígenes de los brindis. Estos lo sitúan en tiempos de los griegos, y tiene que ver con la muestra de confianza que el anfitrión ofrecía a sus invitados.
Con motivo de tal victoria, cuenta la historia, que los mandos militares llenaron sus copas de vino, las alzaron al frente y dijeron la frase anteriormente citada: "bring dir's", yo te lo ofrezco. Este hecho, ha dado lugar a la tradición de brindar cuando se celebra algo.
Hola mmj.
Hola Ana.
El saqueo fue algo imprevisto. Lactancio, caballero mancebo de la corte del Emperador, convencerá a su interlocutor, el Arcediano del Viso, testigo del saqueo, de que el Emperador ninguna culpa tuvo en ello y de cómo Dios lo permitió por el bien de la cristiandad.
Del aleman "bring dir's", yo te lo ofrezco.
1. Acción de brindar con vino o licor.
2. Palabras que se dicen al brindar.
Según el diccionario de la Real Academia Española el término brindis significa:
El origen del término se remonta al siglo XVI, y tiene como motivo la celebración de una victoria del ejército de Carlos V sobre su oponente.
Desde aquí podemos hacer una llamada de atención para todas aquellas personas, famosas o no, que creen tener un "look" más moderno o actual por permanecer cubierto con estos complementos en lugares donde no deberían estar con el sombrero, visera, etc. puesto.
Puede ser debido a este menor uso de prendas que cubren la cabeza lo que haya llevado al olvido sobre sus normas de uso. Y es bastante común, para tristeza de todos, ver a personas comiendo en un restaurante con su boina o gorra puesta, en el cine o muchos otros lugares. Hasta en las ruedas de prensa.
Con el tiempo el sombrero, sobre todo, junto con la boina y muchas de las prendas que cubrían la cabeza han perdido actualidad, y son cada vez menos utilizadas, salvo en las épocas en las que la moda y las tendencias que marcan los diseñadores ponen de actualidad el uso de boinas y otros complementos.
Estas normas se fueron incorporando poco a poco a la sociedad, y fueron asimiladas en ámbitos tan diversos como la Iglesia, donde hay que descubrirse al entrar en cualquier templo, en el ámbito laboral, descubriéndose delante de los superiores y calando en todas las capas sociales hasta llegar a ser una práctica común en la sociedad.
Tal y como dijimos al principio, desde el tiempo de los esclavos, pasando por el de los militares, y posteriormente el personal al servicio de los señores, en sus distintas formas y grados, el despojarse de una determinada prenda ha sido interpretado como un gesto de respeto y acatamiento de unas determinadas normas.
No siempre era necesario descubrirse delante de otras personas. Los caballeros se quitaban el sombrero, pero las mujeres permanecían cubiertas en espacios cerrados, aunque se quitaban el guante para saludar a los reyes y otros personajes de la nobleza. Este gesto, al igual que el de la genuflexión, eran muestras de respeto (aunque algunos las hayan interpretado como muestras de sumisión).
Despojarse de alguna prenda de vestir, mostrando no llevar ningún arma escondida, venía a significar además de respeto, ir en "son de paz". Traer buenas intenciones.
Desde los Asirios, pasando por los griegos y los romanos, todos tenían en común que se despojaban de alguna prenda como muestra de respeto. Se pasó de la casi total desnudez, a irse quitando cada vez menos prendas con un significado similar, en cualquier caso.
El gesto o simple ademán de quitarse un sombrero, visera o prenda similar que cubre la cabeza, es una muestra de cortesía y respeto para con los demás. Pero este gesto tiene unos orígenes muy antiguos y hacen siempre referencia a muestras de respeto y sumisión de las personas que se quitaban una o más prendas delante de otras personas.
Quitarse el sombrero. ¿De dónde viene esta costumbre?
Te vas ó no?
Qué si, voy a leer un poco y a dormir.
Bueno, pues nada nos vamos todos a la cama.
Hasta mañana y ahora de verdad.
Hasta mañana cagaprisas.
Hasta mañana chicas, estaba leyendo los mensajes anteriores.
Os tengo que comunicar que ya podemos hacer fotos a los niños.
¡Aleluya1
buenos dias mmj, buenos dias amig@s de albares, bonita mañana tenemos por hospitalet, nos luce eel sol
Buenos días señito, aquí luce el sol también. Ahora no lo sé, pero está mañana hacía mucho frío. Creo que he leído que tus gatas se les ha pasado ya... me alegro.
Todo tuyo RG.
Creo que yo también me voy, y a lo mejor luego vuelvo.
Creo que me voy a ir a la cama.
¿Ya?
Oh, todo magnífico. Pero el harén es flojito.
Se cuenta que en una ocasión le preguntaron a un embajador del sultán de Marruecos, Sidi Brisha, que le parecía la corte de España y él exclamó:
El conde de Romanones, su biógrafo, dice que "recibía a los ministros de dos en dos, como la Guardia Civil". Elegía a sus damas de honor a su imagen y semejanza y, como decía otro escritor, una credencial de dama de la reina equivalía a un certificado de virtud.
Sus costumbres eran en efecto el reverso de lo que habían sido las de Isabel II, su suegra, antes de que fuera obligada a marchar al exilio por la revolución llamada "La Gloriosa". La regente era una mujer de moral muy rígida, de creencias religiosas muy arraigadas y fiel cumplidora del protocolo.
El pueblo de Madrid llamaba doña Virtudes a la reina regente doña María Cristina de Habsburgo Lorena, madre de Alfonso XIII.