Mensajes de LA NUEZ DE ARRIBA (Burgos) enviados por Victoria Serna,:

y dedíquese al martillo.

y enseguida don Matías concluyó

cuidado amigo.

no hable mucho por si acaso.

le sucediera lo mismo.
... (ver texto completo)
o si el dicho a mí me sale.

los sesos le parto al bicho.

compadre a su puesto pronto

que yo también voy al mío.

al puesto de mis recuerdos.

al puesto de mi cariño.

al puesto en que tantas veces.

hice prodigiosos tiros.

al puesto en que hice mi fama ... (ver texto completo)
pero uno de los presentes.

dijo al momento al oírlo..

cuidado mi general.

no le suceda lo mismo.

que al de los versos que dicen.
... (ver texto completo)
y dedíquese al martillo.

y enseguida don Matías concluyó

cuidado amigo.

no hable mucho por si acaso.

le sucediera lo mismo.
... (ver texto completo)
y se bebió de lo lindo.

tanto que don Anastasio.

después de cuatro traguillos.

les quiso contar un lance.

que de contar era digno.
... (ver texto completo)
pero uno de los presentes.

dijo al momento al oírlo..

cuidado mi general.

no le suceda lo mismo.

que al de los versos que dicen.

Severo severianillo..

déjese usted de escopetas ... (ver texto completo)
dijo enseguida Dionisio.

y el general algo hosco.

le replicó a su sobrino.

tu por llevar la contraria.

dirás cualquiera cosa chico.
... (ver texto completo)
y se bebió de lo lindo.

tanto que don Anastasio.

después de cuatro traguillos.

les quiso contar un lance.

que de contar era digno.

que allá en las canterías.

hace poco había ocurrido ... (ver texto completo)
un excelente apetito.

por lo cual don Anastasio.

que era el que mandaba dijo.

! a comer en este llano.

todos juntos ahora mismo!
... (ver texto completo)
dijo enseguida Dionisio.

y el general algo hosco.

le replicó a su sobrino.

tu por llevar la contraria.

dirás cualquiera cosa chico.

y cómo vas a caballo.

lo demás te importa un pito.

la comida fue animada. ... (ver texto completo)
el rumor de la resaca.

y los latidos y gritos.

de perros y jaleadores

en cien ecos confundidos.

y así pasaron las horas
... (ver texto completo)
un excelente apetito.

por lo cual don Anastasio.

que era el que mandaba dijo.

! a comer en este llano.

todos juntos ahora mismo!
... (ver texto completo)
la venida de algún bicho.

para ganar honra y fama.

de tiradores diestrísimos.

todo se quedó en silencio.

todo se quedó tranquilo.
... (ver texto completo)
el rumor de la resaca.

y los latidos y gritos.

de perros y jaleadores

en cien ecos confundidos.

y así pasaron las horas

y el lugar de entrar el bicho.

les entró a los cazadores. ... (ver texto completo)
ser el montero mayor.

de aquella gran cacería.

-Tres-.

La gente se fue a sus puestos.

con el debido sigilo.
... (ver texto completo)
la venida de algún bicho.

para ganar honra y fama.

de tiradores diestrísimos.

todo se quedó en silencio.

todo se quedó tranquilo.

y solamente de lejos.

llegaba a los oídos ... (ver texto completo)
a mil metros de distancia.

si a los rifeños matara.

como mata jabalíes..

para dos mil marroquínes.

Don Anastasio bastara.
... (ver texto completo)
ser el montero mayor.

de aquella gran cacería.

-Tres-.

La gente se fue a sus puestos.

con el debido sigilo.
... (ver texto completo)
y es tirador consumado.

a quien jamás ha engañado.

su certera puntería.

es muy justa su arrogancia.

pues corta un pelo sutil.
... (ver texto completo)
a mil metros de distancia.

si a los rifeños matara.

como mata jabalíes..

para dos mil marroquínes.

Don Anastasio bastara.

por eso se merecía.

tan valiente tirador. ... (ver texto completo)
y cuánto salvaje ser..

habrá rodado a los pies.

de tan diestro cazador.

si el país le autorizara.

y un fusil máuser le dieran.
... (ver texto completo)
y es tirador consumado.

a quien jamás ha engañado.

su certera puntería.

es muy justa su arrogancia.

pues corta un pelo sutil.

de un balazo de fusil. ... (ver texto completo)
se les figuran las camas.

de don Anastasio dedos.

jabalí que de acostado.

y al tirarle no le hiere

de miedo luego se muere.
... (ver texto completo)
y cuánto salvaje ser..

habrá rodado a los pies.

de tan diestro cazador.

si el país le autorizara.

y un fusil máuser le dieran.

ni aquí ni en España entera.

dos fieras bravas dejara.

tiene mucha sangre fría. ... (ver texto completo)
formalmente convencido.

que si un ciervo está subido.

de algún peñasco en la altura.

para que abajo se arroje.

y ciego se precipite.
... (ver texto completo)
se les figuran las camas.

de don Anastasio dedos.

jabalí que de acostado.

y al tirarle no le hiere

de miedo luego se muere.

al saber quién lo ha tirado.

y hasta hay jabalí instruido.

que soñándose en su cama.

a don Anastasio llama.

por su nombre y apellido.

cuanto animal volador. ... (ver texto completo)
su destreza y su coraje.

desde el venado inocente.

hasta el jabalí salvaje.

hay gente exagerada.

que asegura muy de veras.
... (ver texto completo)
formalmente convencido.

que si un ciervo está subido.

de algún peñasco en la altura.

para que abajo se arroje.

y ciego se precipite.

basta con que se le grite.

Don Anastasio te coge!

y pasan tan grande miedo.

que en el cerro de Calamas. ... (ver texto completo)
sabe poner una bala.

por eso si empieza a hablar.

de la caza y sus percances.

se está un mes contando lances.

y no acaba de contar.
... (ver texto completo)
su destreza y su coraje.

desde el venado inocente.

hasta el jabalí salvaje.

hay gente exagerada.

que asegura muy de veras.

que hasta conocen las fieras.

el rumor de sus pisadas.

y hay también quien asegura. ... (ver texto completo)
si a don Anastasio oían.

por el general aquel.

es tan bravo cazador.

que la muerte y el temor.

van siempre dónde va él.
... (ver texto completo)
sabe poner una bala.

por eso si empieza a hablar.

de la caza y sus percances.

se está un mes contando lances.

y no acaba de contar.
... (ver texto completo)
y un espanto sin igual.

debieron también sentir.

si es que llegaron a huir.

la voz de aquel general.

pues, tal miedo le tenían.
... (ver texto completo)
si a don Anastasio oían.

por el general aquel.

es tan bravo cazador.

que la muerte y el temor.

van siempre dónde va él.

con razón tiene él a gala.

decir siempre sin sonrojo.

que donde pone los ojos ... (ver texto completo)
que en verdad no es muy temprano.

al portillo del gitano.

y llegaba la turba ufana.

al ver tanto cazadores.

con intenciones guerreras.
... (ver texto completo)
y un espanto sin igual.

debieron también sentir.

si es que llegaron a huir.

la voz de aquel general.

pues, tal miedo le tenían.

que las fieras más cerriles.

temblaban en sus cubiles. ... (ver texto completo)
queda este señor nombrado.

bien, contestó don Matías.

pues todos pronto a caballo.

que las fieras en el coto.

deben estar esperando.
... (ver texto completo)
que en verdad no es muy temprano.

al portillo del gitano.

y llegaba la turba ufana.

al ver tanto cazadores.

con intenciones guerreras.

debieron temblar las fieras.

de aquellos alrededores. ... (ver texto completo)
a buscar en breve vamos.

no, no, contestaron todos.

el general indicado.

para esta clase de caza.

debe ser don Anastasio.
... (ver texto completo)
queda este señor nombrado.

bien, contestó don Matías.

pues todos pronto a caballo.

que las fieras en el coto.

deben estar esperando.
... (ver texto completo)
y así dijo don Matías.

señores está indicado.

que sea general y jefe.

el señor Estanislao.

porque supongo señores.
... (ver texto completo)
a buscar en breve vamos.

no, no, contestaron todos.

el general indicado.

para esta clase de caza.

debe ser don Anastasio.
... (ver texto completo)
el gran Severiano Sánchez.

el diestro don Anastasio.

el bravo Joaquín Iglesias.

y otro señor que me callo.

a fin de tomar acuerdos.
... (ver texto completo)
y así dijo don Matías.

señores está indicado.

que sea general y jefe.

el señor Estanislao.

porque supongo señores.

que conoce palmo a palmo.

el terreno en que a las fieras. ... (ver texto completo)
que ellos habían proyectado.

Al momento se reunieron.

los siguientes invitados.

Acacio el que tanto caza.

el valiente Estanislao
el gran Severiano Sánchez.

el diestro don Anastasio.

el bravo Joaquín Iglesias.

y otro señor que me callo.

a fin de tomar acuerdos.
... (ver texto completo)
Cacería

(El portillo de los diablos)

Tres valientes caballeros.

cazadores afamados.

a otros cuatro cazadores
... (ver texto completo)
que ellos habían proyectado.

Al momento se reunieron.

los siguientes invitados.

Acacio el que tanto caza.

el valiente Estanislao
Cacería

(El portillo de los diablos)

Tres valientes caballeros.

cazadores afamados.

a otros cuatro cazadores
... (ver texto completo)
LA ESPIGADORA

¿Vas a espigar, Isabel?
¡Cuánto siento, criatura,
que bese el sol esa piel
que tiene jugo y frescura
de pétalos de clavel!
¡Más poetas! Los que viven la feliz monotonía
sin frenéticos espasmos de placer y de alegría
de los cuales las enfermas pobres almas van en pos,
han saltado, sin saberlo, sobre todas las alturas
y serenos van cantando por las plácidas llanuras
de la vida humilde y fuerte que cantando va hacia Dios.

¡Que reviva, que rebulla por mis chozos y casetas
la castiza vieja raza de selváticos poetas
que la vida buena vieron y rimaron el vivir! ... (ver texto completo)
Yo quisiera que la musa de la gente campesina
no durmiese en las entrañas de la vieja hueca encina
donde, herida por los tiempos, hosca y brava se encerró.
Yo quisiera que las puntas de sus alas vigorosas
nuevamente restallaran en las frentes tenebrosas
de esta raza cuya sangre la codicia envenenó.

Yo quisiera que encubriesen las zamarras de pellejo
pechos fuertes con ingenuos corazones de oro viejo
penetrados de la calma de la vida montaraz. ... (ver texto completo)
Yo quisiera que vagase por los rústicos asilos,
no la casta fabulosa de fantásticos Batilos
que jamás en las majadas de mis montes habitó,
sino aquella casta de hombres vigorosos y severos,
más leales que mastines, más sencillos que corderos,
más esquivos que lobatos, ¡más poetas, ¡ay!, que yo!

¡Más poetas! Los que miran silenciosos hacia Oriente
y saludan a la aurora con la estrofa balbuciente
que derraman, sin saberlo, de la gaita pastoril, ... (ver texto completo)
Una música fundida con balidos de corderos,
con arrullos de palomas y mugidos de terneros,
con chasquidos de la onda del vaquero silbador,
con rodar de regatillos entre peñas y zarzales,
con zumbidos de cencerros y cantares de zagales,
¡de precoces zagalillos que barruntan ya el amor!

Una música que dice cómo suenan en los chozos
las sentencias de los viejos y las risas de los mozos,
y el silencio de las noches en la inmensa soledad, ... (ver texto completo)
Yo quisiera que la musa de la gente campesina
no durmiese en las entrañas de la vieja hueca encina
donde, herida por los tiempos, hosca y brava se encerró.
Yo quisiera que las puntas de sus alas vigorosas
nuevamente restallaran en las frentes tenebrosas
de esta raza cuya sangre la codicia envenenó.

Yo quisiera que encubriesen las zamarras de pellejo
pechos fuertes con ingenuos corazones de oro viejo
penetrados de la calma de la vida montaraz.
Yo quisiera que en el culto de los montes abrevados,
sacerdotes de los montes, ostentaran sus cayados
como símbolos de un culto, como cetros de la paz ... (ver texto completo)
Una música fundida con balidos de corderos,
con arrullos de palomas y mugidos de terneros,
con chasquidos de la onda del vaquero silbador,
con rodar de regatillos entre peñas y zarzales,
con zumbidos de cencerros y cantares de zagales,
¡de precoces zagalillos que barruntan ya el amor!

Una música que dice cómo suenan en los chozos
las sentencias de los viejos y las risas de los mozos,
y el silencio de las noches en la inmensa soledad, ... (ver texto completo)
He dormido en la majada! Blasfemaban los pastores
maldiciendo la fortuna de los amos y señores
que habitaban los palacios de la mágica ciudad;
y gruñían rencorosos como perros amarrados
venteando los placeres y blandiendo los cayados
que heredaron de otros hombres como cetros de la paz.
Y al arrullo soñoliento de monótonos hervores,
he charlado largamente con los rústicos pastores
y he buscado en sus sentires algo bello que decir...
¡Ya se han ido, ya se han ido! ¡Ya no encuentro en la comarca
los pastores de mi abuelo, que era un viejo patriarca
con pastores y vaqueros que rimaban el vivir!
II

¡Ay pobre madre,
cómo gritaba,
despavorida,
desmelenada!
¡Ay los cabreros
cómo lloraban,
apostrofando,
ciegos de rabia! ... (ver texto completo)
desdicha tanta?
¡La cabrerilla
de Casablanca
por fieros lobos,
¡ay!, devorada!
Sangre en las peñas,
sangre en las matas,
¡la virgencita,
desbaratada!
¡Toda en pedazos
sobre la grava:
los huesecitos
que blanqueaban,
la cabellera
presa en las matas,
rota en mechones
y ensangrentada!...
¡Los zapatitos,
las pobres sayas
todas revueltas
y desgarradas!... ... (ver texto completo)
todas las ramas!...

Los viejos hombres
de la majada
la quieren mucho
porque es tan guapa,
porque es tan buena,
porque es tan sabia.
Pero a un despierto
zagal de cabras, ... (ver texto completo)
II

¡Ay pobre madre,
cómo gritaba,
despavorida,
desmelenada!
¡Ay los cabreros
cómo lloraban,
apostrofando,
ciegos de rabia!
¡Cómo corrían
y golpeaban
con los cayados
peñas y matas!
¡Y eran muy pocas
todas las lágrimas
que de los ojos
se derramaban!
¡Y eran pequeñas
todas las ansias
y las torturas
de las entrañas!
¿Quién nunca ha visto ... (ver texto completo)
¡Qué miedo lleva!
Pero lo espanta
con el sonido
de sus tonadas.
Canta con miedo,
de miedo canta.
¡Son tan profundas
las hondonadas
y tan espesas
todas las matas!... ... (ver texto completo)
todas las ramas!...

Los viejos hombres
de la majada
la quieren mucho
porque es tan guapa,
porque es tan buena,
porque es tan sabia.
Pero a un despierto
zagal de cabras, ... (ver texto completo)
ELEGÍA

I

No fue una reina
de las de España,
fue la alegría
de una majada.

Trece años cumple ... (ver texto completo)
¡Qué miedo lleva!
Pero lo espanta
con el sonido
de sus tonadas.
Canta con miedo,
de miedo canta.
¡Son tan profundas
las hondonadas
y tan espesas
todas las matas!...
¡Son tan horribles
las noches malas,
cuando errabundas
aullando vagan
lobas paridas
por las cañadas
con unos ojos
como las brasas!...
¡Son tan medrosas
las noches claras
cuando en los charcos
cantan las ranas,
cuando los búhos
ocultos graznan,
cuando hacen sombra
todas las matas
y se menean ... (ver texto completo)
ELEGÍA

I

No fue una reina
de las de España,
fue la alegría
de una majada.

Trece años cumple ... (ver texto completo)
Ana María

¿Por qué tan madrugadora
la rosa de la alquería?
Porque es una labradora
castiza y trabajadora
que siente pequeño al día.

¿Por qué tan pronto romper
del mañanero dormir
y del soñar el placer?
Porque dormir no es vivir
y soñar no es proveer.

Porque sabe que conviene,
como le enseña su madre,
mirar al tiempo que viene...
¡Por eso tiene su padre
la buena hacienda que tiene!

Tiene en la alegre alquería
labor y ganadería,
con pastos siempre sobrados;
huertos en la Alberguería,
y en Hondura casa y prados;

y de su padre heredadas,
y en su gente vinculadas,
puede en la Armuña contar
con cuatro o cinco yugadas
de tierras de pan llevar,

y, estimulante más grato,
corren añejas hablillas
diciendo, no sin recato,
que tiene zurrón de gato
lleno de onzas amarillas.

Y aun dice la gente a coro
que son su hacienda y su oro
cosas de menos valía
que aquel divino tesoro
de su hermosa Ana María.

¡Y dice verdad la gente!
Pues ¿quién como esta doncella
promete vida tan bella
cual la del nido caliente
que del hogar hará ella?

Del monte en el mundo estrecho
túvola Dios que poner,
porque paloma la ha hecho.
No tiene hiel en el pecho,
¿cómo ha de darla a beber?

Dará bálsamos calmantes,
hondas ternuras sedantes,
cosas del alma sin nombres...
¡Lo que buscamos los hombres
del grave vivir amantes!

Natura le dio belleza;
su madre le dio ternuras;
su padre, viril nobleza,
y Dios la humilde grandeza
que tienen las almas puras.

Los rayos del sol, fogosos,
cetrina su tez pusieron,
y los aires olorosos
de los montes carrascosos
la sangre le enriquecieron.

Diole el trabajo soltura;
la juventud, bizarría;
el buen ejemplo, cordura;
la sencillez, alegría,
y la honestidad, frescura.

Con generosa largueza,
Natura le dio riqueza
de sustancioso saber.
¿Qué enseña Naturaleza
que no se deba aprender?

Que la abeja es laboriosa,
que la tórtola es sencilla,
que la hormiga es hacendosa;
que se esconde, que no brilla
la violeta pudorosa...

Que las aves hacen nidos,
siempre solos y escondidos
en los senos de la fronda,
porque no es la dicha honda
buena amiga de los ruidos;

que los ríos y las fuentes
tienen aguas transparentes
cuando corren muy serenas...,
que son limpias las arenas
y son mansas las corrientes;

y de aquella golondrina
que ha anidado en la campana
de la rústica cocina,
se despierta alegre y trina
cuando apunta la mañana.

Que las corderas vehementes
que se apartan imprudentes
de las madres clamorosas,
morirán entre los dientes
de famélicas raposas.

Eso Natura enseñaba
y eso la moza aprendía.
Quien era mozo soñaba,
yo era poeta y cantaba,
Dios es bueno y bendecía. ... (ver texto completo)
La primavera

Una alondra feliz del pardo suelo,
fue la primera en presentir al día,
y loca de alegría,
al cielo azul enderezando el vuelo,
contábaselo al campo, que aún dormía.

Celosa codorniz, madrugadora,
dijo tres veces que la bella aurora ... (ver texto completo)
Y mientras gozas del vago
rumor de aquel ancho lago
de móviles verdes tules,
yo una corona te hago
de clavelillos azules;

y con ella, nueva Ceres,
reina serás, si tú quieres,
de mis campos y labores,
que reina de mis amores ... (ver texto completo)
¿Lloras? Pues si es de ternura,
deja ese llanto correr,
que es un riego de dulzura,
hijo de la fresca hondura
del manantial del placer.

Mas si lloras desconsuelos
y torturas de los celos,
¡vive Dios, que lloras mal!
Testigos me son los cielos ... (ver texto completo)
Si quieres, rosa temprana,
ver los sudores y afanes
que cuesta el pan de mañana,
ven y verás mis gañanes
trajinando en la besana.

O vamos a mis sembrados
y allí verás emulados
de tus labios los carmines,
que parecen amasados ... (ver texto completo)
Y mientras gozas del vago
rumor de aquel ancho lago
de móviles verdes tules,
yo una corona te hago
de clavelillos azules;

y con ella, nueva Ceres,
reina serás, si tú quieres,
de mis campos y labores,
que reina de mis amores ... (ver texto completo)
Para que tú te regales,
no dejaré una con vida
veloz liebre en los eriales,
ni esquiva perdiz hundida
del cerro en los matorrales,

ni conejillo bravío
dormido bajo el carrasco,
ni mirlo a orillas del río,
ni sisón en el peñasco, ... (ver texto completo)
Si quieres, rosa temprana,
ver los sudores y afanes
que cuesta el pan de mañana,
ven y verás mis gañanes
trajinando en la besana.

O vamos a mis sembrados
y allí verás emulados
de tus labios los carmines,
que parecen amasados ... (ver texto completo)
El campo que está a tus pies
siempre es tan mudo, tan serio,
tan grave, como hoy lo ves.
No es mi patria un cementerio,
pero un templo sí lo es,

Busca en ella soledades,
serenas melancolías,
profundas tranquilidades,
perennes monotonías ... (ver texto completo)
Para que tú te regales,
no dejaré una con vida
veloz liebre en los eriales,
ni esquiva perdiz hundida
del cerro en los matorrales,

ni conejillo bravío
dormido bajo el carrasco,
ni mirlo a orillas del río,
ni sisón en el peñasco, ... (ver texto completo)
CASTELLANA

¿Por qué estás triste, mujer?
¿Pues no te sé yo querer
con un amor singular
de aquellos que hacen llorar
de doloroso placer?

Crees que mi amor es menor
porque tan hondo se encierra, ... (ver texto completo)
El campo que está a tus pies
siempre es tan mudo, tan serio,
tan grave, como hoy lo ves.
No es mi patria un cementerio,
pero un templo sí lo es,

Busca en ella soledades,
serenas melancolías,
profundas tranquilidades,
perennes monotonías ... (ver texto completo)
CASTELLANA

¿Por qué estás triste, mujer?
¿Pues no te sé yo querer
con un amor singular
de aquellos que hacen llorar
de doloroso placer?

Crees que mi amor es menor
porque tan hondo se encierra,
y es que ignoras que el amor
de los hijos de esta tierra
no sabe ser hablador.

¿No está tu gozo cumplido
viendo desde esta colina
un pueblo a tus pies tendido,
un sol que ante ti declina
y un hombre a tu amor rendido?

¿Te place la patria mía?
No en sus hondas soledades
busques con vana porfía
la estrepitosa alegría
de las doradas ciudades ... (ver texto completo)
Siguió el sol elevándose
resplandeciente,
y era ya tan molesta
su luz ardiente,
que, a medida que el astro
más se elevaba,
todo se iba durmiendo,
todo callaba.

Se inclinan en su tallo
todas las flores,
rendidas por los rayos
abrasadores,
y las aves se esconden
en las encinas
que a la tranquila fuente
crecen vecinas. ... (ver texto completo)
Al empezar la mano,
junto al camino,
vi posada una alondra
sobre un espino;
la tiré; cayó muerta
y a escape el perro
la apresó en sus enormes
dientes de hierro.
¡No le duró en la boca
medio minuto! ... (ver texto completo)
¡Vaya una mañanita
la tal mañana!
¡Vaya un olor a heno
y a mejorana!
Mi perro retozaba
como un ternero.
¡Es el perro más bruto
del mundo entero!
«Vamos, Coral -le dije-,
basta de bromas
y echemos una mano
por estas lomas.
Si tienes buenos vientos
y me obedeces
yo te he de dar el premio
que te mereces;
pero si eres muy loco,
si eres muy malo,
te daré pocos mimos
y mucho palo. ... (ver texto completo)
— ¡Ay! caballero errante
De los cipreses,
Una noche de luna
Mi alma te ofrece.

—Ah Isis soñadora.
Niña sin mieles
La que en bocas de niños
Su cuento vierte.
Mi corazón te ofrezco, ... (ver texto completo)
Esquilones de plata
Llevan los bueyes.

— ¿Qué llevas en la boca
Que se te enciende?

—La estrella de mi amante
Que vive y muere.

— ¿Qué llevas en el pecho ... (ver texto completo)
Mi pensamiento triste
Que siempre hiere.

— ¿Por qué llevas un manto
Negro de muerte?

— ¡Ay, yo soy la viudita
Triste y sin bienes!

Del conde del Laurel ... (ver texto completo)