Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún enemigo tuyo, aparta las mientes de tu injuria, y ponlas en la verdad del caso.
No te ciegue la pasión propia en la causa ajena; que los yerros que en ella hicieres, las más veces serán sin remedio, y si le tuviere, será a costa de tu crédito y aún de tu hacienda.
Si alguna mujer hermosa viniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus gemidos, y considera despacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se ... (ver texto completo)
Al que has de castigar con obras, no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones.
Al culpado que cayere debajo de tu jurisdicción, considérale hombre miserable, sujeto a las condiciones de la depravada naturaleza nuestra, y, en todo cuanto fuere de tu parte, sin hacer agravio a la contraria, muéstrate piadoso y clemente; porque aunque los tributos de Dios todos son iguales, más resplandece y campea, a nuestro ver, el de la misericordia ... (ver texto completo)
Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida, con los ignorantes que presumen de agudos.
Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico.
Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico, por entre los sollozos e importunidades del pobre.
Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente; que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.
Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún enemigo tuyo, aparta las mientes de tu injuria, y ponlas en la verdad del caso.
No te ciegue la pasión propia en la causa ajena; que los yerros que en ella hicieres, las más veces serán sin remedio, y si le tuviere, será a costa de tu crédito y aún de tu hacienda.
Si alguna mujer hermosa viniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus gemidos, y considera despacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros. ... (ver texto completo)
Mira, Sancho, si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que los tienen príncipes y señores; porque la sangre se hereda, y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.
Siendo esto así, como lo es, que si acaso viniere a verte cuando estés en tu ínsula alguno de tus parientes, no lo deseches ni le afrentes, antes lo has de acoger, agasajar y regalar, que con esto satisfarás al cielo, que gusta que nadie ... (ver texto completo)
Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida, con los ignorantes que presumen de agudos.
Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico.
Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico, por entre los sollozos e importunidades del pobre.
Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente; que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.
Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia. ... (ver texto completo)
Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte, como la rana que quiso igualarse con el buey; que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideración de haber guardado puercos en tu tierra.
Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores; porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá ... (ver texto completo)
Mira, Sancho, si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que los tienen príncipes y señores; porque la sangre se hereda, y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.
Siendo esto así, como lo es, que si acaso viniere a verte cuando estés en tu ínsula alguno de tus parientes, no lo deseches ni le afrentes, antes lo has de acoger, agasajar y regalar, que con esto satisfarás al cielo, que gusta que nadie ... (ver texto completo)
Por Miguel de Cervantes
Dispuesto, pues, el corazón a creer lo que te he dicho, está. ¡Oh, hijo!, atento a este tu Catón, que quiere aconsejarte, y ser norte y guía que te encamine y saque a seguro puerto de este mar proceloso donde vas a engolfarte; que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones.
Primeramente, ¡oh, hijo!, has de temer a Dios; porque en el temerle está la sabiduría, y siendo sabio no podrás errar en nada.
Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte, como la rana que quiso igualarse con el buey; que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideración de haber guardado puercos en tu tierra.
Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores; porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte; y préciate más de ser humilde virtuoso, que pecador soberbio. Innumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos han subido a la suma dignidad pontificia o imperatoria; y de esta verdad te pudiera traer tantos ejemplos, que te cansaran. ... (ver texto completo)
Por Miguel de Cervantes
Dispuesto, pues, el corazón a creer lo que te he dicho, está. ¡Oh, hijo!, atento a este tu Catón, que quiere aconsejarte, y ser norte y guía que te encamine y saque a seguro puerto de este mar proceloso donde vas a engolfarte; que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones.
Primeramente, ¡oh, hijo!, has de temer a Dios; porque en el temerle está la sabiduría, y siendo sabio no podrás errar en nada.
A un hombre sólo le pido tres cosas: que sea guapo, implacable y estúpido. Dorothy Parker
A quien va usted a creer, ¿A mi, o a sus propios ojos? Groucho Marx
A nadie le acontece cosa alguna que no sea por naturaleza capaz de soportar (Anónimo)
A nadie cuesta más que a aquel que mucho desea. Ramón y Cajal
A menudo los grandes son desconocidos o peor, mal conocidos. Thomas Carlyle
A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd. A. de la Martine
A medida que avanza una discusión, retrocede la verdad. Anónimo
A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde. Séneca
A los empresarios les gustan las asambleas porque ellos las inventaron. George Bernard Shaw
Nuestra patria es una, empieza en el río grande, y va a parar en los montes fangosos de la patagonia.
La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida.
Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras.
Zapatero, a tus zapatos: Según los testimonios de los historiadores Valerio Máximo y Plinio, el Viejo, la frase fue pronunciada en cierta oportunidad por Apeles, el pintor griego más célebre de la Antigüedad. Este artista acostumbraba a exponer sus cuadros en la plaza pública y así podía escuchar directamente la opinión de la gente acerca de sus trabajos. En cierta oportunidad, Apeles había expuesto el retrato de una persona importante de su ciudad y un zapatero que pasaba por el lugar, se detuvo ... (ver texto completo)
Yo la escribo, yo la vendo: Frase que expresa la idea del autor que escribe una obra y él mismo se encarga de distribuirla para la venta. La locución se aplica en cualquier ámbito en el que el propulsor de una idea se ocupa personalmente de difundirla.
Y... ¿qué te puedo cobrar?: Frase propia del argentino medio, por la que expresa que el favor o servicio que acaba de hacernos está fuera de toda "tarifa oficial" y el precio lo está pensando en ese mismo momento, con lo cual, mientras transcurre ese tiempo, a los clientes nos corre un escalofrío por todo el cuerpo, hasta que sepamos cuánto nos va a cobrar. Con el tiempo, la locución comenzó a usarse ya en tono festivo, para dar a entender que no hay plata que pudiera pagar tal servicio, y de hecho, no se cobra nada. ... (ver texto completo)
Y por casa... ¿cómo andamos?: Frase que se utiliza como un llamado a la reflexión o a la atención de alguien que suele criticar defectos en otras personas, sin detenerse a analizar cuáles son los propios. El autor de estas líneas ha parafraseado esta locución en los títulos de sus libros Y por casa... ¿cómo hablamos? e Y por casa... ¿cómo escribimos?
Vísteme despacio que tengo prisa: Seguramente, no debe de haber otro dicho popular tan cuestionado respecto de su origen, como este. En realidad, se trata de una sencilla frase, pero ha sido adjudicada a tantos protagonistas de la Historia que nadie sabe ciertamente quién tiene los "derechos de autor". Desde Carlos III a Fernando VII, pasando por Napoleón Bonaparte, todos alguna vez parecen haber pronunciado esta frase que, por otra parte, no demuestra ser ninguna genialidad y es un hecho que muchos ... (ver texto completo)
Vérselas negras: Para explicar este dicho, deberemos remontarnos a la antigua Grecia y explicar la manera en que los ciudadanos llegaban a ocupar cargos públicos. Estos se otorgaban confiando en el azar, mediante el sistema de extracción de sortes (bolas o pedacitos de madera marcados, que por otra parte, dieron origen a la palabra "sorteo") por los que se creía que se expresaba el oráculo. En este sistema, las bolas blancas simbolizaban la suerte venturosa y las negras, la suerte adversa. Esta interpretación mágica de las suertes se ha mantenido a través del tiempo y de él proviene la expresión vérselas negras, derivada a su vez de tocarle a uno la negra, con el que, en el lenguaje coloquial se señala el infortunio de alguien en cualquier cosa determinada por el azar. ... (ver texto completo)
Vivito y coleando: Estar bien, vivo, sin daños. Se aplica especialmente cuando se quiere desmentir la muerte o enfermedad grave de alguien que se encuentra sano. Volver a las andadas: Reincidir en un viejo vicio o mala costumbre.
Vine, vi y vencí: Frase con la que Julio César explicó al Senado su rápida victoria del Ponto, reino del Asia Menor. Durante un tiempo se la usó para señalar lo rápido de una resolución favorable en cualquier ámbito.
Ver para creer: La frase preferida de los incrédulos, ya que muchos, cuando dudan de algo, dicen si no lo veo, no lo creo; lo triste es que muchas veces, a pesar de estar viéndolo, afirman lo veo y no lo creo.
Venir como anillo al dedo: Caer justo, apropiado. Se aplica cuando sucede algo en el momento en que más se lo necesitaba.
Venir al pelo: Ser algo muy oportuno, llegar a su debido tiempo. La comparación se hace en base a la facilidad con la que se puede peinar las pieles de los animales en el sentido en que se inclinan sus pelos, y no a "contrapelo".
Venderles hielo a los esquimales: Hacer algo muy difícil o realmente inútil, como sería el hecho de intentar vender hielo a quienes lo tienen en abundancia.
Vamos al grano: Locución que favorece el tratamiento de lo más sustancioso de un tema, omitiendo lo superfluo, en comparación con la parte más importante de la planta: el grano.
Vale lo que pesa: Aun cuando se dice que este dicho tendría su origen en la cultura escandinava, se cree que la práctica era común a muchos de los pueblos de la Antigüedad. Existía entre algunos pueblos, una costumbre consistente en que, cuando un hombre mataba a otro, estaba obligado a pagar en oro o en plata, el peso de la víctima a sus familiares. Posteriormente, esa práctica se trasladó al ámbito religioso, de manera que los parientes de un enfermo ofrecían a la Providencia por su pronto restablecimiento, ... (ver texto completo)
Unos nacen con estrella, otros nacen estrellados: La suerte de los hombres es diversa y variada. Hay quienes son acompañados siempre por la buena fortuna y hay quienes viven continuamente en la desgracia. Generalmente, la suerte de los mortales alterna buenos y malos momentos.
Una mano lava la otra y las dos, lavan la cara: Habla de la necesidad de trabajar mancomunadamente, sin egoísmo. Es el equivalente de la frase la unión hace la fuerza.
Una golondrina no hace verano: Todos sabemos que la presencia de una sola golondrina no asegura la llegada del verano, por eso, cuando sucede un hecho aislado, tampoco lo debemos tomar como la confirmación de algo.
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar: Es una invitación al orden y a la prolijidad.
Tragar el paquete: Durante mucho tiempo, en España los cigarros puros se expendían en "atados" (y nunca mejor aplicado el término, debido a que estaban liados con una cinta) de seis unidades, desprovistos de cualquier envoltorio, lo que permitía al consumidor examinar minuciosamente el producto antes de comprarlo (observar el color, oler su aroma, contar las unidades...). Pero, sucedió que un buen día, la Compañía Arrendataria de Tabacos resolvió anular este sistema y ofrecer los cigarros guardados ... (ver texto completo)
Tirar de la manta: En el siglo XV, los judíos fueron expulsados de Navarra, salvo los que se convirtieron al cristianismo. Para distinguir las familias conversas del resto de los fieles, se colgaron en las iglesias unos lienzos, llamados mantas, con los nombres de sus miembros. La expresión 'tirar de la manta', que hoy significa revelar un secreto, se empleó en un principio para buscar en los lienzos el origen converso de una persona.
Tener más orgullo que don Rodrigo en la horca: Cuentan que don Rodrigo Calderón, marqués de Siete Iglesias, fue protegido del rey Felipe III, pero cuando accedió al trono Felipe IV y al obtener la preferencia de éste el conde-duque de Olivares, don Rodrigo no sólo cayó en desgracia sino que fue víctima de un proceso ruidoso en el que, entre otras gravísimas acusaciones, se le imputaba el envenenamiento de la reina Margarita, muerta en circunstancias muy extrañas. Condenado a morir decapitado, don ... (ver texto completo)
Tener el baile de san Vito: Cuando una persona se muestra nerviosa e inquieta, le decimos despectivamente que parece que tiene el baile de san Vito o sambito.
El origen de esta expresión está en la invocación que se hacía en la Edad Media a San Vito -o Guiodo- contra una grave afección nerviosa que recibió el nombre de este mártir. Caracterizada por movimientos involuntarios y sin propósito aparente, esta dolencia se conoce como corea reumática o corea de Sydenham. Según la leyenda, San Vito, ... (ver texto completo)
Tarde piaste: Generalmente, cuando oímos una queja, pedido de auxilio o justificación algo tardíos, de manera que resulta prácticamente imposible atender, solemos utilizar irónicamente el dicho tarde piaste, integrado por el adverbio de tiempo y el participio del verbo "piar". En realidad, en el propio sentido de este verbo está contenido el significado del dicho, sobre cuyo origen se manejan varias versiones, aunque se coincide en lo más esencial. La más acertada habla de un par de estudiantes gallegos que, en ocasión de jugarle una broma a un tercero, apostaron a quién de los tres se atrevía a tragar un huevo cocido, de un solo trago. Aceptada la apuesta, los dos pícaros pusieron dos huevos cocidos y uno crudo, que se encargaron de dar al incauto. Este tomó el huevo y en el momento de pasar por la garganta del joven, el pollito pió, lo que hizo que aquel exclamara... ¡tarde piache! (forma gallega de decir ¡tarde piaste!). En la actualidad, lo seguimos utilizando con el mismo sentido que en sus orígenes. ... (ver texto completo)
Tropezar dos veces con la misma piedra: Es una crítica a la reincidencia. Es difícil que alguien tropiece dos veces con la misma piedra; de hecho, dicen que el hombre es el único ani-mal que lo hace. Se supone que también debe de ser difícil que alguien se encuentre dos veces con el mismo grave problema.
Traer a colación: Introducir un tema dentro de otro similar al que está siendo tratado. Antiguamente, se llamaba colación a la conferencia o debate que hacían los miembros de una congregación religiosa.
Tomar el toro por las astas: Ocuparse de solucionar un problema de manera personal y efectiva. Cuando se quiere derribar al toro sin elementos extraños, la única solución es tomarlo por las astas; con las dificultades sucede algo parecido.
Tomar el pelo: Lisa y llanamente, cargar a alguien, hacerle burlas, sin llegar a la ofensa grave.
Tomar a pecho: Tomarse alguna cosa muy en serio, con total responsabilidad. Si se trata de algo realmente trascendente, la frase vale como estímulo; si se trata de «tomarse a pecho» alguna broma, es algo criticable.
Tómalo o déjalo: Pone al hombre ante la opción de aceptar lo que se le ofrece o despreciar la oferta.
Todo tiempo pasado fue mejor: Proverbio romántico que expresa una preferencia por las épocas pasadas, en comparación con las actuales.
Todo bicho que camina va a parar al asador: Es una afirmación tomada del Martín Fierro, de José Hernández y está basada en el antiguo concepto de que cualquier animal es bueno para ser asado y comido. Con el tiempo, la expresión comenzó a aplicarse en referencia a algunas personas, cuyas actitudes las hacen merecedoras de un final previsible, aunque en las décadas de los años ‘40 y ‘50, la frase comenzó a ser utilizada en tono festivo, para subrayar la noticia del casamiento de algún joven, en alusión ... (ver texto completo)
Tocar madera: Expresión familiar supersticiosa para alejar algún mal, consistente en dar un golpe suave en cualquier objeto de madera. Procede de una milenaria costumbre basada en la creencia de que en las vetas moradas de la madera reside el genio del Fuego y la Vitalidad.