Un lepero iba por la
calle y encuentra un espejito de cartera. Lo levantó, se miró y dijo:
- ¡Anda... A ese tío lo conozco..!
Y se lo guardó en el bolsillo del pantalón. De regreso a su
casa, volvió a mirarse en el espejito y repitió:
- ¡Pero bueno! ¿de dónde conozco a ese tío..?
Al entrar a su casa, guardó el espejito en el bolsillo del pantalón. Se sentó a la mesa del
comedor. Mientras Josefa le servía la
comida, el de Lepe volvió a mirarse en el espejito y volvió a decir:
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