En pleno derroche primaveral el mes de Mayo aparece con intenso verdor,
caprichosamente salpicado de colores por ribazos, cunetas, valdíos y
jardines. Esta efervescencia natural se transmite contagiosamente a los
cuerpos jovenes, que brotan a la vida empujados por la savia del anhelo.
En "aquellos entonces" que la inconsciencia varaba entre la duda y la curiosidad, Mayo me parecía un lugar maravilloso.
Como mes de María, mes de las flores, en la escuela de las chicas hacían un altarcillo a
... (ver texto completo)
Nacho... qué bucólico vemos todos este aroma de la niñez... y qué bien lo cuentas "contador de relatos", me ha encantado, casi olía las lilas del
altar, pues en el
pueblo había varios lilos, uno en
casa de mis abuelos Cirilo y Felicias en la parte que hoy es de mi tio Eliseo.
También me suena que nos hacían recitar pequeñas poesías....
""Como soy tan pequeñita y tengo tan poca voz, solo me atrevo a decir viva la madre de Dios""... siempre me pareció una cursilada.