De
camino hacia la
iglesia mi abuela hizo un alto en la
panadería, dejó allí la empanada para que el panadero la cociera en el
horno de leña mientras nosotros acudíamos a la misa de mi primera
comunión. Mientras ella charlaba con el panadero yo la esperé en la
puerta, saludando con cierta vanidad de niño a toda la gente del
pueblo que se dirigía hacia la iglesia.
Me sentía importante vestido con el
traje de marinero. Cuando pasó por mi lado mi
amigo Xocas acompañado de sus padres y sus hermanas,
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