Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

El Eoraptor fue uno de los primeros dinosaurios que habitaron el mundo. Era un carnívoro de dos piernas que vivió entre 230 y 225 millones de años atrás, en lo que actualmente es la región noroeste de Argentina. El tipo de especie se denomina 'Eoraptor lunensis', que significa 'saqueador del amanecer del Valle de la Luna', lo cual denota el lugar donde fue descubierto (griego 'eos' que significa ‘amanecer’ y el latín ‘lunensis’ que significa ‘de la luna’). Los paleontólogos creen que el Eoraptor ... (ver texto completo)
Clasificación

En el trabajo donde nombró a los dos grupos, Seeley repasó esquemas de clasificación previos empleados por otros paleontólogos para dividir el orden tradicional Dinosauria. Este científico prefería uno utilizado por Othniel Charles Marsh en 1878, que dividía a los dinosaurios en cuatro órdenes: Saurópodos, Terópodos, Ornitópodos y Estegosaurios (estos nombres todavía se usan actualmente de la misma manera para referirse a los subórdenes o clases dentro de los Saurisquia y los Ornitisquia).

Seeley, sin embargo, quería formular una clasificación que tomara en cuenta una diferencia primaria entre los principales grupos de dinosaurios basada en una característica que también los diferenciara de los demás reptiles. Descubrió esto en la configuración de los huesos de la cadera, tras lo cual vio que los cuatro órdenes de Marsh se podían dividir en dos grupos mayores basándose en este rasgo. Clasificó a los Estegosaurios y a los Ornitópodos dentro de los Ornitisquia, y a los Terópodos y los Saurópodos dentro de los Saurisquia. Además, Seeley usó esta diferenciación y otras entre los dos grupos para argumentar que los ‘dinosaurios’ no eran una agrupación natural, sino dos órdenes distintos que habían surgido independientemente de los primitivos arcosaurios. Esta idea de que el término ‘dinosaurio’ era un término obsoleto para dos órdenes distintos persistió muchas décadas dentro de la literatura científica y popular, y no fue sino hasta 1960 cuando los científicos comenzaron a reconsiderar la posibilidad de que los saurisquios y los ornistisquios estuvieran más relacionados entre sí que con otros arcosaurios.

Aunque este concepto parafilético de los dinosaurios no es más aceptado por la mayoría de los paleontólogos, la división básica de Seeley de los dos grupos resistió al paso del tiempo y ha recibido el apoyo del análisis cladístico moderno sobre las relaciones entre los dinosaurios. Una hipótesis alternativa que desafió la clasificación de Seeley fue propuesta por Robert T. Bakker en su libro de 1986, ‘The dinosaur heresies’. La clasificación de Seeley separaba a los terópodos en su propio grupo y ubicaba a los dos grupos de dinosaurios herbívoros (los saurodomorfos y los ornistiquias) juntos en un grupo separado que llamó 'Fitodinosaurios' ('dinosaurios de plantas'). La hipótesis de los Fitodinosaurios se basaba en parte sobre la supuesta relación entre los ornistiquios y los prosaurópodos, y en la idea de que los primeros habían evolucionados de los segundos, posiblemente por medio de una familia enigmática que poseía las características de ambos grupos, los segnosáuridos. Sin embargo, posteriormente se descubrió que los segnosáuridos en realidad eran un tipo inusual de terópodos herbívoros saurisquios muy relacionados con las aves, por lo que la hipótesis de los Fitodinosaurios cayó. ... (ver texto completo)
Descripción

Los Saurisquios se diferencian de los ornitisquios por su estructura pélvica triple, donde el pubis apunta hacia fuera. La pelvis de los ornitisquios está rotada para atrás, en paralelo al isquio y generalmente con un proceso de asimilación a los anteriores, lo cual da una estructura de cuatro dientes.

La estructura de la cadera de un ornitisquio es similar a la de los pájaros a nivel superficial, lo cual llevó a Seeley a nombrarlos como ‘dinosaurios de cadera de ave’, aunque no propuso ninguna relación específica con as aves. Llamó ‘cadera de lagarto’ a los dinosaurios saurisquios porque mantenían la anatomía de su cadera ancestral, actualmente encontrada en los lagartos modernos.
Sin embargo, como estudios posteriores demostraron, la estructura de la cadera de las aves modernas evolucionó independientemente de la ‘cadera de lagartos’ de los saurisquios (especialmente de un subgrupo llamado los Maniraptora) durante el Período Jurásico. En este ejemplo de evolución convergente, las aves desarrollaron caderas orientadas en forma similar a las de la anatomía ornitisquia más antigua, en ambos casos posiblemente para adaptarse a la dieta herbívora u omnívora. ... (ver texto completo)
Todos los dinosaurios carnívoros (los terópodos) son saurisquios, ya que conforman uno de los dos linajes primarios de los dinosaurios herbívoros, los sauropodomorfos. Al final de período Cretáceo, todos los saurisquios no-aves se extinguieron. Esto es referido como la extinción del Cretáceo Superior. Los seres aviares (aves modernas), como descendientes directos de un grupo de dinosaurios saurisquio, son consideradas una subclase de los mismos en la clasificación filogenética.
Saurischia (pronunciado ‘saurisquia’, del griego ‘sauros’ que significa ‘lagarto’ e ‘schion’ que significa ‘articulación de la cadera’) es uno de los dos órdenes o divisiones básicas de los dinosaurios. En 1888, Harry Seeley clasificó a los dinosaurios en dos órdenes basándose en la estructura de su cadera. Los Saurisquios (‘cadera de lagarto’) se distinguen de los ornitisquios (‘cadera de aves’) por la configuración ancestral de los huesos de sus caderas.
El cambio más grande fue impulsado por el trabajo del entomólogo Willi Hennig en la década del ’50, el cual evolucionó en la cladística moderna. Para los especímenes conocidos sólo a partir de los fósiles, el análisis riguroso de los caracteres que determinan las relaciones evolutivas entre distintos grupos de animales (Clades) probó ser extremadamente útil. Cuando el análisis cladístico de base computacional llegó en los ’90, los paleontólogos se convirtieron en uno de los primeros zoólogos en adoptar el sistema sin reservas. El escrutinio progresivo y el trabajo sobre las interrelaciones de los dinosaurios, junto con la ayuda de los nuevos descubrimientos que iluminaron algunas relaciones inciertas, comenzaron a impulsar una clasificación estable desde mediados del 2000. Aunque la cladística es el método clasificatorio predominante entre los paleontólogos profesionales, el sistema lineano todavía está en uso, sobre todo en trabajos de divulgación popular. ... (ver texto completo)
La clasificación de los dinosaurios comenzó en 1842, cuando Sir Richard Owen clasificó a los Iguanodontes, los Megalosaurus y los Hilaerosaurus en ‘una tribu o suborden de los Reptiles Saurianos, para los cuales propongo el nombre de Dinosauria'. En 1887 y 1888 Harry Seeley dividió a los dinosaurios en dos órdenes: los Saurischia y los Ornithischia, basándose en la estructura de su cintura. Estas clasificaciones probaron ser muy resistentes, aunque hubo varios cambios en la taxonomía de los dinosaurios desde entonces. ... (ver texto completo)
El consenso entre los científicos que apoyan la teoría de la “colisión meteórica” es que el impacto causó extinciones inmediatas (por el calor del impacto del meteorito) y también indirectamente (por el frío mundial generado cuando la materia expulsada del cráter reflejó la radiación térmica solar).
Desde la apertura del Palacio de Cristal, diversas exposiciones sobre dinosaurios se han inaugurado en parques y museos alrededor del mundo… La gran repercusión científica y popular de estos seres prehistóricos va de la mano.

Aunque la velocidad de extinción de estas criaturas excepcionales no se pueda deducir de los restos fósiles hallados, varios modelos sugieren que la extinción fue extremadamente rápida.
Para los estándares humanos, evidentemente los dinosaurios son criaturas de aspecto fantástico, de tamaño descomunal. A ello se debe que hayan capturado con tanta velocidad la imaginación pública.

Sólo tres décadas después de las primeras descripciones científicas de los restos de dinosaurios, las famosas esculturas fueron erigidas en Cristal Palace Park de Londres. Estas creaciones artísticas excitaron al público tan fuertemente que comenzaron a venderse pequeñas reproducciones de las mismas.
Decimos que se trató de un descubrimiento revolucionario dado que, hasta ese momento, la mayoría de los científicos había creído que los dinosaurios se desplazaban en cuatro patas, como los lagartos actuales.

Por eso, los descubrimientos del paleontólogo Foulke dispararon una onda maníaca en los Estados Unidos vinculada a estos animales prehistóricos, que rápidamente estimuló el merchandising.
La criatura fue bautizada con el nombre Hadrosaurus foulkii. Se trataba de un hallazgo extremadamente importante: el Hadrosaurus constituía el primer esqueleto casi completo encontrado de dinosaurio, y era claramente una criatura bípeda.
En el año 1858, el primer dinosaurio americano conocido fue descubierto en un hoyo montañoso de la pequeña ciudad de Haddonfield, en Nuevo Jersey.

Aunque numerosos fósiles habían sido encontrados antes, su naturaleza no había sido discernida correctamente. En artículos anteriores mencionamos que, en China, se creía que los enormes huesos habían pertenecido a dragones arcaicos.
Por otra parte, los dinosaurios carnívoros del Triásico Tardío competían por los alimentos con otros reptiles. Los rincosaurios eran reptiles primitivos con hábitos herbívoros y tenían un pico similar al de las aves, mientras que los anquilosaurios eran animales que tenían el cuello, el dorso, las patas y la cola cubiertos de púas.
La mayor parte de los dinosaurios que vivieron en el período Jurásico en nuestro país provienen del Cerro Cóndor, en la provincia de Chubut. Aquí se descubrieron el terópodo Piatnitzkysaurus floresi, el Volkheimeria chubutensis y el Patagosaurus fariasi. Este último llegaba a medir unos 14 metros de largo. Los investigadores encontraron dos adultos y tres jóvenes, que seguramente eran madre, padre y sus tres hijos.

Por otra parte, en Neuquén -en la localidad de La Amarga- se encontraron restos de cocodrilos, mamíferos y dinosaurios. Entre estos últimos, el saurópodo con espinas denominado Amargasaurus cazaui y el pequeño terópodo Ligabueino andesi. ... (ver texto completo)
El hadrosaurio argentino más estudiado es el Kritosaurus australis. Medía cinco metros de largo y fue descubierto en la provincia de Río Negro, en sedimentos depositados hace unos 70 millones de años. Por otra parte, en el año 1996 se anunció el primer descubrimiento de un anquilosaurio en América del Sur. Esto sucedió en Río Negro.
Los saurisquios más antiguos de la Argentina –unos de los más antiguos del mundo– son los terópodos Herrerasaurus ischigualastensis y Eoraptor lunensis. Ambos dinosaurios carnívoros fueron hallados en Ischigualasto, provincia de San Juan.

Entre los ornitisquios argentinos tenemos a los dinosaurios “pico de pato” o hadrosaurios; los pequeños iguanodontes; un dinosaurio con cuernos o ceratopsio, y un dinosaurio con armadura llamado anquilosaurio.
Los dinosaurios se dividen en dos grandes grupos: ornitisquios y saurisquios. La cadera de los primeros estaba orientada hacia abajo y atrás, como en las aves actuales, mientras que la cadera de los segundos estaba orientada hacia abajo y adelante, como en los lagartos. Aunque resulte difícil de creer, los pájaros que conocemos son saurisquios. Esto significa que nuestras aves son pequeñas parientes de los antiguos dinosaurios.
Pero además, los dinosaurios compartieron otra característica con las aves: fueron ovíparos. Muchos de sus huevos fueron encontrados y se conservan como fósiles. ... (ver texto completo)
Los dinosaurios también se caracterizan por la posición erecta de sus extremidades, de manera que el cuerpo es sostenido desde abajo, como ocurre en los mamíferos. Esta postura contrasta con la posición casi horizontal de la mayoría de los reptiles, que descansan con el vientre en el suelo y las patas al costado del cuerpo.
La era Mesozoica, conocida también como era secundaria o era de los reptiles, duró 180 millones de años. Se la divide en tres períodos: Triásico (entre 245 y 209 millones de años), Jurásico (entre 209 y 140 millones de años) y Cretácico (entre 140 y 65 millones de años).
Por otra parte, los escritores de no-ficción -incluyendo prominentes paleontólogos- también han intentado aprovechar el renombre de los dinosaurios -especialmente populares entre los niños- para educar a los lectores principiantes sobre dinosaurios y ciencia en general.

Los íconos de dinosaurios son, además, sumamente utilizados para la publicidad, donde numerosas compañías intentan promocionar sus productos caracterizando a sus rivales como lentos y obsoletos… A la manera de dinosaurios contemporáneos.

Por último, varios grupos religiosos tienen diferentes opiniones sobre los dinosaurios, distintas a las postulaciones científicas, dado que tales teorías se oponen a la historia de la Creación de las Sagradas Escrituras.

Por su parte, la comunidad científica no acepta tales interpretaciones religiosas sobre la gestación de los dinosaurios. ... (ver texto completo)
Comenzando con una mención del Megalosaurus en el primer párrafo de La casa triste, escrita en 1852 por el escritor Charles Dickens, los dinosaurios se han ofrecido en un amplio arsenal de trabajos ficticios.

Más tarde encontramos un libro de 1912, El mundo perdido, de sir Arturo Conan Doyle, luego el icónico film King Kong de 1933 y la introducción de Godzilla en 1954, que han tenido numerosas secuelas en la novela Parque Jurásico, escrita en 1990 por Michael Crichton, con su posterior versión ... (ver texto completo)
Es decir: la preocupación pública por los dinosaurios condujo a su ingreso inevitable en otros ámbitos de la cultura popular mundial, fuera de la Paleontología.
Estos animales prehistóricos ocupan un lugar central en la cultura moderna. La palabra “dinosaurio” en sí misma se ha incorporado el léxico inglés como expresión para describir cualquier cosa que sea grande e impráctica, que se mueva lentamente o que sea anticuada al límite de la extinción.
La competencia de museos para captar la atención pública condujo directamente a la “guerra de los huesos” emprendida por Cope y Marsh. Esta polémica tornó espectacular el interés por las “ciencias del dinosaurio”.
Los dinosaurios pudieron haberse reunido en manadas para la defensa, con propósitos migratorios o para proporcionar protección a los más pequeños.

Comparando el volumen de un animal con el área de su piel, se evidencia que mientras más grande sea un animal, su área superficial aumentará más lentamente que su volumen.
Los fósiles de saurópodos sugieren que estos animales viajaron en grupos integrados por varias diversas especies, por lo menos en Oxford, Inglaterra, manteniendo a los más jóvenes en el centro de la manada para defenderlos. La hipótesis adquiere más relevancia después de los descubrimientos fósiles efectuados en Davenport, Tejas.
Otros hallazgos posteriores sugieren el comportamiento de manada en diversas especies de dinosaurio.

Las huellas y restos de millares de herbívoros encontrados en distintos continentes confirman la hipótesis de que los Hadrosaurios pudieron haberse movido en grandes manadas, como el bisonte americano o el springbok africano.
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Los puntos de investigación más candentes en la actualidad son Sudamérica (especialmente la Argentina) y China.

En este último país se han hallado numerosos dinosaurios emplumados en excepcional estado de conservación, gracias al clima árido que permite una inmejorable calidad de fosilización.
Desafortunadamente, muchos especimenes valiosos de dinosaurios resultaron dañados o destruidos debido a los métodos perniciosos utilizados para encontrar sus restos: por ejemplo, los cavadores empleaban a menudo la dinamita para desenterrar los huesos (los paleontólogos modernos encontraron un método más adecuado, llamado “appalling” en inglés).

A pesar de sus procedimientos anticuados, las contribuciones de Cope y Marsh a la Paleontología fueron enormes. Marsh descubrió 86 nuevas especies de dinosaurios y Cope encontró 56, sumando un total de 142 nuevas especies. ... (ver texto completo)
Marsh “ganó” la competencia porque lo financiaron mejor, gracias a su relación con la Encuesta Geológica de Estados Unidos (US Geological Survey).
La lucha entre los dos científicos duró más de 30 años. Finalizó en 1897 con la muerte de Cope, después de que éste invirtiera su fortuna entera en la caza de huesos de dinosaurios.
La pelea se originó probablemente cuando Marsh precisó, públicamente, que la reconstrucción de un esqueleto de Elasmosaurus efectuada por Cope estaba mal hecha: Cope había colocado, sin querer, la cabeza de un Plesiosaurio donde debía ir el extremo de la cola del animal.
La manía por los dinosaurios puede ejemplificarse a través de la rivalidad feroz que existió entre Edgard Drinker Cope y Othaniel Charles Marsh, conocidos ambos por su competencia en ser los primeros descubridores de nuevos dinosaurios, episodio conocido como “La guerra de los Huesos”.
Dos años más tarde, Guillermo Auckland -profesor de geología de la universidad de Oxford- descubrió huesos fosilizados de Megalosaurusy se convirtió en la primera persona en escribir sobre dinosaurios en una publicación científica.

El estudio de estos “grandes lagartos fósiles” pronto pasó a interesar a científicos europeos y americanos, y en 1842 el paleontólogo inglés Richard Owen acuñó el término “dinosaurio”.
Los aldeanos de esa ciudad habían estado cavando durante décadas para encontrar huesos de dinosaurio, creyendo que se trataba de dragones, con el objetivo de elaborar medicinas, medicamentos y remedios naturales.
Por ejemplo, Hua Yang Guo Zhi, un libro escrito por Zhang Qu durante la Dinastía Occidental Jin, divulgó el descubrimiento de los huesos de dragón de Wucheng en una aldea de la provincia de Sichuan, en el centro de China.
Los fósiles de dinosaurios son conocidos desde hace milenios, aunque su verdadera naturaleza no había sido identificada. El idioma chino utiliza una significativa palabra para llamar al dinosaurio: Konglong, que significa “dragón terrible” porque, hace siglos, se pensaba que tales fósiles eran huesos de enormes dragones desaparecidos.
Sin embargo, durante el Cretáceo Tardío, el ambiente cambiaba dramáticamente. La actividad volcánica disminuía, lo que condujo a una tendencia de enfriamiento global, mientras los niveles de bióxido de carbono atmosférico descendían.

Por otra parte, los niveles del oxígeno en la atmósfera también comenzaron a fluctuar y descendieron considerablemente. Algunos científicos presumen que el cambio de clima, combinado con niveles de oxígeno más bajos, pudo haber conducido directamente al fallecimiento de muchas especies.

Si los dinosaurios tenían sistemas respiratorios similares a los encontrados comúnmente en pájaros modernos, pudo haber sido particularmente difícil que hicieran frente a estos fenómenos con eficacia respiratoria, debido a la enorme demanda de oxígeno que requiere su cuerpo. ... (ver texto completo)