Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

En efecto, si el núcleo de uranio se divide en gruesos fragmentos, la suma de las masas de estos es considerablemente inferior a aquella del núcleo inicial. En lugar de la masa que desaparece, se libera una cantidad extraordinaria de energía, a la que el cálculo asigna por núcleo cerca de 200.000.000 de electrón-voltios. Así, la ruptura de todos los átomos presentes de una molécula-gramo de uranio liberaría una cantidad de energia equivalente a 6.000.000 de kilovatios-hora, la suficiente para llevar a la ebullición instantánea 50.000.000 de litros de agua. ... (ver texto completo)
Sin embargo, el irrecusable testimonio de los hechos no tardo en apuntalar sólidamente la Suposición de los dos investigadores y las confirmaciones que afluyeron de todas partes pusieron pronto fuera de duda la realidad del fenómeno que HAHN y STBASSMANN habían bautizado como KERNSPAITUNG: partición o “fisión” del núcleo uránico. El nuevo fenómeno concentró casi inmediatamente el interés de todos los laboratorios de física atómica en el viejo y en el nuevo continente.
Las masas de los dos fragmentos serían sólo aproximadamente iguales, ya que la ruptura puede producirse de distintas maneras y puede originar incluso más de dos fragmentos. Hipótesis osada fue ésta HAHN y STEASSMANN formularon en enero de 1939 con toda las reservas, puesto que ese tipo de reacción nuclear no tenía precedentes en la experiencia.
Para identificar los nuevos radio-elementos, HAHN y su colaborador FRITZ STRASSMANN (1902) (foto derecha: Hahn y Meitner) acudieron a los procedimientos clásicos de precipitación y cristalización fraccionadas. Sin embargo, cuando trataron de separar el nuevo radio-elemento del bario —empleado como elemento de arrastre—, fracasaron todos sus esfuerzos.

Ante la imposibilidad de realizar la aludida separación, HAHN y STRASSMANN terminaron por admitir, tras muchas vacilaciones, que el núcleo de uranio ... (ver texto completo)
Todas las reacciones nucleares conocidas hasta entonces habían llevado a elementos cercanos en número atómico y en número másico a los de la sustancia primitiva. Ni IRENE CURIE ni su colaborador PAUL SAVITCH sospecharon que se encontraban ante una reacción nuclear de tipo completamente nuevo, y estaban lejos de pensar que el intrigante fenómeno con que habían tropezado tenía alcances formidables, superiores a los del supuesto hallazgo de un elemento transuraniano. La presencia del lantano entre los productos de la desintegración del uranio, hizo nacer dudas en el espíritu del físico berlinés OTTO HAHN (1879-1968), quien resolvió repetir y verificar a fondo las experiencias parisienses. ... (ver texto completo)
En efecto, en la primavera de 1934, FERMI creía haber producido núcleos con números atómicos mayores que el del uranio. Guiada por la misma hipótesis, IRENE CURIE, procuró establecer la naturaleza química de la enigmática sustancia engendrada por el bombardeo neutrónico del uranio.

Llegó al sorprendente resultado de que las propiedades del elemento desconocido eran análogas a las del lantano. El número atómico de este último es 57, el número de su masa 139; los números correspondientes de uranio ... (ver texto completo)
El núcleo de este último radiactivo en estado natural, se desintegra irradiando una partícula alfa, disminuyéndose así en dos su número atómico. Sin embargo, era de esperar que el núcleo de uranio, expuesto al bombardeo neutrónico, al capturar un neutrón, se desintegrara con emisión de un electrón, lo cual aumentaría su número atómico en una unidad, formando entonces un elemento desconocido de número 93.

Si éste resultaba radiactivo a su vez, podía dar nacimiento a un elemento de número 94 expulsando un electrón. Átomos nuevos, inexistentes en la naturaleza terrestre, aparecerían así y ocuparían en la tabla de MENDELEIEV casillas situadas mas allá del uranio, elementos transuranianos. ... (ver texto completo)
La facilidad con que los neutrones lentos se incorporan en los núcleos, provocando su transmutación, permitió a FERMI y a sus colaboradores producir isótopos radiactivos de una larga serie de elementos Los isótopos así obtenidos, más pesados que la sustancia primitiva, se desintegran expulsando electrones negativos; como la pérdida de una carga negativa equivale a la ganancia de una Positiva, se forman de esta manera nuevos núcleos con números atómicos más elevados que el núcleo primitivo. Este proceso que FERMI encontró como regla para el bombardeo neutrónico de los elementos pesados, cobró particular interés cuando el físico italiano atacó en 1934 al más pesado de los elementos naturales, el uranio. ... (ver texto completo)
Mas con los neutrones que no llevan carga y que por ende, están libres de toda repulsión por parte de las barro ras de potencial eléctrico de los núcleos, el problema cambio de aspecto. Dada su pequeña velocidad, los neutrones lento —explicó FERMI— tienen tiempo para sufrir la acción de lo núcleos que atraviesan y dejarse capturar por éstos gracias a un efecto de resonancia con las capas neutrónicas de los núcleos efecto del cual la mecánica ondulatoria permite dar cuenta.
El efecto descubierto por FERMI es sumamente extraño y sin modelo en nuestro mundo microscópico donde la eficacia de los proyectiles crece con su energía cinética. Lo mismo sucede con proyectiles cargados en el mundo microscópico. Los físicos que habían bombardeado los blancos atómicos con partículas alfa, con deutones o protones, pusieron su empeño en acelerar los proyectiles: los tubos de descarga de COCKCROFT los generadores electroestáticos de VAN DF GRAAFF, los ciclotrones LAWRENCE, fueron inventados y construidos, en primer término para servir a esa finalidad. Antes del descubrimiento de FERMI los investigadores hubieran comprendido difícilmente que e: menester moderar la velocidad de un proyectil para aumento su eficacia. ... (ver texto completo)
Expulsados por la fuente con una velocidad de varios millares de kilómetros por segundo, se convierten al atravesar una pantalla de parafina en neutrones lentos con una velocidad del orden de un kilómetro por segundo, casi desprovistos de energía y mas o menos en equilibrio térmico con la materia que los rodea.
Comprobaron que el pasaje de los proyectiles a través de sustancias hidrogenadas como agua y parafina, en vez, disminuir —como hubiera podido creerse—, aumentaba de manera sorprendente, a menudo en la relación de uno a cien, la eficacia de los proyectiles y la consiguiente actividad de la materia bombardeada. FERMI interpretó con admirable sagacidad el efecto imprevisto: los neutrones —al penetrar en la sustancia hidrogenada— pierden rápidamente energía en sus reiterados choques con los protones.
De las sustancias examinadas por FERMI, más de cuarenta se revelaron transmutables por la irradiación neutrónica. Así los muros del núcleo se habían abierto al intruso neutrón. Mas, seis meses después de sus primeros ensayos de bombardeó neutrónico, FERMI y su equipo, guiados por un azar benévolo, realizaron un descubrimiento de excepcionales alcances. Al procurar mejorar el rendimiento de las transmutaciones, notaron que la intensidad de la activación como función de la distancia a la fuente, presentaba ... (ver texto completo)
Las energías individuales de los proyectiles se repartían sobre una escala amplia; muchos alcanzaban hasta 8.000.000 de electrón-voltios. La mayoría de los sesenta y tres elementos que FERMI y sus colaboradores investigaban, cedieron a la acción transformadora del bombardeo y se volvieron activos. Si bien la duración de la vida del núcleo activado raramente sobrepasó algunos minutos, FERMI y sus colaboradores lograron identificar la naturaleza química de los elementos portadores de la actividad inducida.
Sagaz teórico y brillante experimentador, FERMI, con sus colaboradores, sometió una larga serie de elementos al bombardeo por neutrones. Una pequeña ampolla que contenía una mezcla de polvo de berilio y de radón constituía la fuente de proyectiles y lanzaba por segundo 20.000.000 de neutrones contra blancos formados por las sustancias elegidas para la investigación.
El dominio completo de la desintegración del átomo se alcanzó en 1942, cuando el italiano Enrico Fermi hizo funcionar, en la Universidad de Chicago, la primera pila atómica. En ella se provocó la primera desintegración autosostenida y controlada, es decir, la reacción en cadena. La desintegración de un átomo provoca la de otro, y así sucesivamente, hasta alcanzar la energía y el calor que se requieren.

A raíz de este trabajo se conoce a Fermi como el "Padre de la Bomba Atómica. El átomo, intuido ... (ver texto completo)
Enrico Fermi nació en Roma, Italia, el 29 de septiembre de 1901. Murió 28 de noviembre de 1954. Era hijo de un oficial de ferrocarril, estudió en la Universidad de Pisa desde 1918 hasta 1922 y más tarde en las Universidades de Leyden y Gottingen. Se convirtió en profesor de física teórica en la Universidad de Roma en 1927.
Las radiaciones gamma son muy penetrantes para detenerlas se precisa una pared gruesa de plomo o cemento. Son radiaciones electromagnéticas de alta frecuencia y, por lo tanto, muy energéticas.
Las radiaciones beta son más penetrantes que las radiaciones alfa, aunque son detenidas por una lámina metálica. En realidad consisten en un flujo de electrones.
Las radiaciones alfa son poco penetrantes, ya que son detenidas por una hoja de papel y se desvían en presencia de campos magnéticos y eléctricos intensos. Están formadas por partículas cuya masa es de 4 u y cuya carga, positiva, es igual a dos veces la carga del electrón.
Las radiaciones emitidas son de tres tipos que se denominan alfa, beta y gamma, y tienen las siguientes características:
Radiactividad natural: Descubierta accidentalmente por Henri Becquerel, en 1896, y estudiada en profundidad por Pierre y Marie Curie (fig. izquierda), a quienes se debe el nombre, la radiactividad natural es el fenómeno según el cual determinados materiales, como, por ejemplo, las sales de uranio, emiten radiaciones espontáneamente.
Átomos por experimento

El cambio que introdujo Galileo en la ciencia demostró su valor (véase el capítulo 4). Los argumentos teóricos por sí solos nunca habían convencido a la humanidad de la existencia real de partículas indivisibles; los argumentos, más los resultados experimentales, surtieron casi de inmediato el efecto apetecido.

Dalton reconoció que su teoría tenía sus orígenes en el filósofo risueño, y para demostrarlo utilizó humildemente la palabra átomos de Demócrito (que en castellano es átomo). Dalton dejó establecida así la teoría atómica.

Este hecho revolucionó la química. Hacia 1900, los físicos utilizaron métodos hasta entonces insólitos para descubrir que el átomo estaba constituido por partículas aún más pequeñas, lo cual revolucionó a su vez la física. Y cuando se extrajo energía del interior del átomo para producir energía atómica, lo que se revolucionó fue el curso de la historia humana. ... (ver texto completo)
Vigilantes del peso

Pero llegó el siglo XVIII y los químicos empezaron a reconsiderar la manera en que se formaban los compuestos químicos. Sabían que eran producto de la combinación de otras sustancias: el cobre, el oxígeno y el carbono, pongamos por caso, se unían para formar el compuesto llamado carbonato cúprico. Pero por primera vez en la historia se hizo el intento de medir los pesos relativos de las sustancias componentes.

Joseph Louis Proust, químico francés, realizó mediciones muy ... (ver texto completo)
De Gassendi a Boyle

Así fue como hasta los sabios más menesterosos de los tiempos modernos tuvieron acceso a las teorías de Demócrito. En algunos, como Pierre Gassendi, filósofo francés del siglo XVII, dejaron huella indeleble. Gassendi se convirtió en epicúreo convencido y defendió a capa y espada la teoría de las partículas indivisibles.

Uno de los discípulos de Gassendi era el inglés Robert Boyle, quien en 1660 estudió el aire y se preguntó por qué se podía comprimir, haciendo que ocupara menos y menos espacio.

Boyle supuso que el aire estaba compuesto de partículas minúsculas que dejaban grandes vanos entre ellas. Comprimir el aire equivaldría a juntar más las partículas, dejando menos espacio vacío. La idea tenía sentido.

Por otro lado, el agua podría consistir en partículas muy juntas, tan juntas que estaban en contacto. Por eso, razonó Boyle, el agua no se puede comprimir más, mientras que, al separar las partículas, el agua se convertía en vapor, sustancia tenue parecida al aire.

Boyle se convirtió así en nuevo seguidor de Demócrito. Como vemos, durante dos mil años hubo una cadena ininterrumpida de partidarios de la teoría de las partículas indivisibles: Demócrito, Epicuro, Lucrecio, Gassendi y Boyle. La mayoría, sin embargo, jamás aceptó sus ideas. « ¿Qué? ¿Una partícula que no puede dividirse en otras menores? ¡Absurdo!» ... (ver texto completo)
¿El final de la escisión?

Leucipo, maestro de Demócrito, había intuido que esa escisión tenía un límite. Demócrito hizo suya esta idea y anunció finalmente su convicción de que cualquier sustancia podía dividirse hasta allí y no más. El trozo más pequeño o partícula de cualquier clase de sustancia era indivisible, y a esa partícula mínima la llamó átomos, que en griego quiere decir «indivisible». Según Demócrito, el universo estaba constituido por esas partículas diminutas e indivisibles. En el universo no había otra cosa que partículas y espacio vacío entre ellas.

Según él, había distintos tipos de partículas que, al combinarse en diferentes ordenaciones, formaban las diversas sustancias. Si la sustancia hierro se aherrumbraba —es decir, se convertía en la sustancia herrumbre— era porque las distintas clases de partículas que había en el hierro se reordenaban. Si el mineral se convertía en cobre, otro tanto de lo mismo; e igual para la madera al arder y convertirse en ceniza.

La mayoría de los filósofos griegos se rieron de Demócrito. ¿Cómo iba a existir algo que fuera indivisible? Cualquier partícula, o bien ocupaba espacio, o no lo ocupaba. En el primer caso tenía que dejarse escindir, y cada una de las nuevas partículas ocuparía menos espacio que la original. Y en el segundo caso, si era indivisible, no podía ocupar espacio, por lo cual no era nada; y las sustancias ¿cómo podían estar hechas de la nada?

En cualquier caso, dictaminaron los filósofos, la idea del átomos era absurda. No es extraño que las gentes miraran a Demócrito de reojo y pensaran que estaba loco. Ni siquiera juzgaron conveniente confeccionar, muchos ejemplares de sus escritos. Demócrito escribió más de setenta obras; ninguna se conserva.

Hubo algunos filósofos, para ser exactos, en quienes sí prendió la idea de las partículas indivisibles. Uno de ellos fue Epicuro, otro filósofo, que fundó una escuela en Atenas, en el año 306 a. C, casi un siglo después de morir Demócrito. Epicuro era un maestro de gran renombre y tenía numerosos discípulos. Su estilo filosófico, el epicureismo, retuvo su importancia durante siglos. Parte de esta filosofía eran las teorías de Demócrito sobre las partículas.

Aun así, Epicuro no logró convencer a sus coetáneos, y sus seguidores permanecieron en minoría. Lo mismo que en el caso de Demócrito, ninguna de las muchas obras de Epicuro ha logrado sobrevivir hasta nuestros días.

Hacia el año 60 a. C. ocurrió algo afortunado, y es que el poeta romano Lucrecio, interesado por la filosofía epicúrea, escribió un largo poema, de título Sobre la naturaleza de las cosas, en el que describía el universo como si estuviera compuesto de las partículas indivisibles de Demócrito. La obra gozó de gran popularidad, y se confeccionaron ejemplares bastantes para que sobreviviera a los tiempos antiguos y medievales. Fue a través de este libro como el mundo tuvo noticia puntual de las teorías de Demócrito.

En los tiempos antiguos, los libros se copiaban a mano y eran caros. Incluso de las grandes obras se podían confeccionar solamente unos cuantos ejemplares, asequibles tan sólo a las economías más saneadas. La invención de la imprenta hacia el año 1450 d. C. supuso un gran cambio, porque permitía tirar miles de ejemplares a precios más moderados. Uno de los primeros libros que se imprimieron fue Sobre la naturaleza de las cosas, de Lucrecio. ... (ver texto completo)
Demócrito y los átomos: Le llamaban el «filósofo risueño» por su eterna y amarga sonrisa ante la necedad humana. Su nombre era Demócrito y nació hacia el año 470 a. C. en la ciudad griega de Abdera. Sus conciudadanos puede que tomaran esa actitud suya por síntoma de locura, porque dice la leyenda que le tenían por lunático y que llegaron a recabar la ayuda de doctores para que le curaran.

Demócrito parecía albergar, desde luego, ideas muy peregrinas. Le preocupaba, por ejemplo, hasta dónde se podía dividir una gota de agua. Uno podía ir obteniendo gotas cada vez más pequeñas hasta casi perderlas de vista. Pero ¿había algún límite? ¿Se llegaba alguna vez hasta un punto en que fuese imposible seguir dividiendo? ... (ver texto completo)
El lenguaje de las matemáticas

Arquímedes comprobó que las palancas se comportaban con gran regularidad. ¿Por qué no utilizar las matemáticas para explicar ese comportamiento regular? De acuerdo con los principios de la deducción matemática tendría que empezar por un axioma, es decir, por algún enunciado incuestionable.

El axioma que utilizó descansaba en el principal resultado de sus experimentos con palancas. Decía así: Pesos iguales a distancias iguales del punto de apoyo equilibran la palanca. Pesos iguales a distancias desiguales del punto de apoyo hacen que el lado que soporta el peso más distante descienda.

Arquímedes aplicó luego el método de deducción matemática para obtener conclusiones basadas en este axioma y descubrió que los factores más importantes en el funcionamiento de cualquier palanca son la magnitud de los pesos o fuerzas que actúan sobre ella y sus distancias al punto de apoyo.

Supongamos que una palanca está equilibrada por pesos desiguales a ambos lados del punto de apoyo. Según los hallazgos de Arquímedes, estos pesos desiguales han de hallarse a distancias diferentes del fulcro. La distancia del peso menor ha de ser más grande para compensar su menor fuerza. Así, un peso de diez kilos a veinte centímetros del apoyo equilibra cien kilos colocados a dos centímetros. La pesa de diez kilos es diez veces más ligera, por lo cual su distancia es diez veces mayor.

Eso explica por qué un solo hombre puede levantar un bloque inmenso de piedra con una palanca. Al colocar el punto de apoyo muy cerca de la mole consigue que su exigua fuerza, aplicada lejos de aquél, equilibre el enorme peso del bloque, que actúa muy cerca del fulcro.

Arquímedes se dio cuenta de que aplicando la fuerza de un hombre a gran distancia del punto de apoyo podían levantarse pesos descomunales, y a él se le atribuye la frase: «Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo».

Pero no hacía falta que le dieran nada, porque su trabajo sobre la palanca ya había conmovido el mundo. Arquímedes fue el primero en aplicar la matemática griega a la ingeniería. De un solo golpe había inaugurado la matemática aplicada y fundado la ciencia de la mecánica, encendiendo así la mecha de una revolución científica que explotaría dieciocho siglos más tarde. ... (ver texto completo)
Un dispositivo maravilloso

Existe una herramienta que se llama «pie de cabra», un dispositivo mecánico elemental ¡pero maravilloso! Sin su ayuda hacen falta muchos brazos para levantar un bloque de piedra grande. Pero basta colocar el pie de cabra debajo del bloque y apoyarlo en un saliente (una roca más pequeña, por ejemplo) para que pueda moverlo fácilmente una sola persona.

Los pies de cabra, espeques y dispositivos parecidos son tipos de palancas. Cualquier objeto relativamente largo y ... (ver texto completo)
Todo teoría, nada de práctica

El libro de Euclides era de factura tan primorosa, que desde entonces ha sido un texto básico. Sin embargo, en toda su magnífica estructura no había indicio de que ninguna de sus conclusiones tuviera que ver con las labores cotidianas de los mortales. La aplicación más intensa que los griegos dieron a las matemáticas fue el cálculo de los movimientos de los planetas y la teoría de la armonía. Al fin y al cabo, la astronomía y la música eran ocupaciones aptas para ... (ver texto completo)
Un teorema magnífico

Otros matemáticos griegos siguieron los pasos de Pitágoras y construyeron poco a poco un hermoso sistema de teoremas (de enunciados matemáticos) relativos a ángulos, líneas paralelas, triángulos, cuadrados, círculos y otras figuras. Aprendieron a demostrar que dos figuras tenían igual área o ángulos iguales o ambas cosas a la vez, y descubrieron cómo determinar números, tamaños y áreas.

Sin negar que la maravillosa estructura de la matemática griega sobrepasaba con mucho el sistema matemático de anteriores civilizaciones, hay que decir también que era completamente teórico. Los círculos y triángulos eran imaginarios, construidos con líneas infinitamente delgadas y perfectamente rectas o que se curvaban con absoluta suavidad. La matemática no tenía uso práctico.

La siguiente historia lo ilustra muy bien. Un siglo antes de que naciera Arquímedes, el filósofo Platón fundó una academia en Atenas, donde enseñaba matemáticas. Un día, durante una demostración matemática, cierto estudiante le preguntó: «Pero maestro, ¿qué uso práctico tiene esto?». Platón, indignado, ordenó a un esclavo que le diera una moneda pequeña para hacerle así sentir que su estudio tenía uso práctico; y luego lo expulsó de la academia.

Una figura importante en la historia de las matemáticas griegas fue Euclides, y discípulo de él fue Conón de Samos, maestro de Arquímedes. Poco antes de nacer éste, Euclides compiló en Alejandría todas las deducciones obtenidas por pensadores anteriores y las organizó en un bello sistema, demostración por demostración, empezando por un puñado de «axiomas» o enunciados aceptados con carácter general. Los axiomas eran tan evidentes, según los griegos, que no requerían demostración. Ejemplos de axiomas son «la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos» y «el todo es igual a la suma de sus partes». ... (ver texto completo)
¿Ingeniería o matemáticas?

Las máquinas no eran la única afición de Arquímedes. En sus años jóvenes había estado en Alejandría (Egipto), la sede del gran Museo. El Museo era algo así como una gran universidad adonde acudían todos los eruditos griegos para estudiar y enseñar. Arquímedes había sido allí discípulo del gran matemático Conón de Samos, a quien superó luego en este campo, pues inventó una forma de cálculo dos mil años antes de que los matemáticos modernos elaboraran luego los detalles.

A ... (ver texto completo)
Un inventor de artilugios

El sentir general en los tiempos de Arquímedes era que las personas de bien no debían ocuparse de artilugios mecánicos, que asuntos como esos sólo convenían a esclavos y trabajadores manuales. Pero Arquímedes no lo podía remediar. La maquinaria le interesaba, y a lo largo de su vida inventó multitud de artilugios de uso bélico y pacífico.

Tampoco es cierto que cediera del todo a intereses tan «bajos», porque nunca se atrevió a dejar testimonio escrito de sus artilugios mecánicos; le daba vergüenza. Sólo tenemos noticia de ellos a través del relato inexacto y quizá exagerado, de terceros. La única salvedad es la descripción que hizo el propio Arquímedes de un dispositivo que imitaba los movimientos celestes del Sol, la Luna y los planetas; pero no es menos cierto que era un instrumento destinado a la ciencia de la astronomía y no a burdas faenas mecánicas. ... (ver texto completo)
Cualquiera diría que un aristócrata de una de las ciudades más grandes y opulentas de la Grecia antigua tenía cosas mejores que hacer que estudiar el funcionamiento de las palancas. Nuestro aristócrata, a lo que se ve, pensaba lo mismo, porque se avergonzaba de cultivar aficiones tan «plebeyas».

Nos referimos a Arquímedes, natural de Siracusa, ciudad situada en la costa oriental de Sicilia. Arquímedes nació hacia el año 287 a. C, era hijo de un distinguido astrónomo y probablemente pariente de Herón II, rey de Siracusa. ... (ver texto completo)
Al médico, menos le dan que hacer diez hombres que una mujer
Al hombre mayor, dale honor.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano
Al fisgon cuando menos un trompon
Al buey viejo pasto biche
Antonio otra bes te andejado solo,. donde esta pepepaco, te tiene abandonado
hola fina, pues no tengo ni idea de donde esta pepepaco, lleva casi todo el dia desaparecido
delante con los faroles.
MUY BUENAS TARDES PARA TODOS LOS FORER@S DE FREYLA, Y VISITANTES.
vengo a desearos feliz fin de semana.
un besin para todossssssssssssssssssssssssss ssssssssssssssssssssssssssssss ssssss
tini un saludo y que pases un buen sabado
Buenas tardes Freila!
Buenas tardes amigos!
A todos quiero desearles un feliz fin de semana!
Disfruten mucho!
Que la vida es una sola..
Besossssss
Hasta luegoooo
hola Ana que tal, hoy estamos todos desaparecidos
hasta luego
Antonio Hasta luego pasatelo muy bien
victoria, que tal llevas las vacaciones
esto esta hoy flojo
me voy, hasta luego
Los nómadas no tardaron en descubrir que un cuerpo de aurigas, conduciendo a toda velocidad, no podía ser detenido por los soldados de a pie de aquellos tiempos. En efecto, los infantes se dispersaban y huían aterrorizados con sólo ver aquellos animales atronando con sus cascos y lanzados en dirección a ellos.

Éste es el primer caso claro de una nueva arma que toma por sorpresa a quienes no la poseen, y otorga una especie de victoria universal a quien la tiene. Los jinetes nómadas irrumpieron en el valle del Tigris-Éufrates, que permaneció bajo el «gobierno bárbaro» durante un tiempo. Fundaron el reino de Mitanni en lo que hoy es Siria y el norte del Irak, y el reino hitita en la actual Turquía oriental. En 1700 a. J. C., los jinetes penetraron en Canaán e incluso en Egipto, que conoció por vez primera una invasión extranjera, y llegaron hasta la India.

Estas invasiones extendieron la devastación por las áreas habitadas, y contribuyeron a revolucionar la situacion. En efecto, ayudaron a cambiar unos géneros de vida que quizás se habían vuelto algo decadentes, y animaron el flujo de nuevas ideas de un asentamiento a otro. ... (ver texto completo)
En algún momento anterior al 1800 a. J. C., alguien ideó un método para utilizar el caballo en la tracción ligera especializada. Se construyó un carro lo menos pesado posible, reduciéndolo a poco más que una plataforma pequeña entre dos grandes ruedas, capaz para transportar a un ser humano. También las ruedas fueron aligeradas sin merma de su resistencia, dotándolas de radios en lugar de mantenerlas macizas, y permitiéndoles girar cada una por separado. El resultado fue el carro de guerra.

Uno ... (ver texto completo)
Los animales usados hasta el momento para tirar de carros y arados eran bueyes y asnos. El buey era fuerte, pero pesado, estúpido y lento. El asno era más inteligente, pero más pequeño y débil que el buey. Ninguno de los dos podía arrastrar con rapidez los pesados carros de ruedas macizas.

Por lo tanto, el transporte animal no podía usarse en la guerra con mucho éxito. Los ejércitos se componían de masas de infantes que luchaban cuerpo a cuerpo blandiendo lanzas y espadas y protegiéndose con escudos, ... (ver texto completo)
LOS CARROS: Cuando los objetos son demasiado pesados para transportarlos cargando con ellos, su traslado por tierra se convierte en un problema. Aunque el terreno sea completamente llano, se produce una considerable fricción sí es arenoso, pedregoso o herboso.

Al principio, los objetos pesados debían arrastrarse en trineos, impulsándolos por la fuerza bruta. Incluso cuando se utilizaron animales más fuertes que el hombre (los bueyes, por ejemplo), la marcha era lenta.

El avance podía facilitarse ... (ver texto completo)
El fuego también hizo posible cocinar el alimento, lo cual es más importante de lo que pueda parecer. La carne es más tierna y sabrosa si se asa. Más todavía: el fuego extermina los parásitos y bacterias, con lo que hace más segura la ingestión de la carne. El fuego vuelve asimismo muy comestibles los vegetales, de otro modo inútiles para la alimentación. Pruebe a comer arroz fresco en su tallo, o cualquier cereal crudo, y comprenderá lo que puede hacer una breve exposición al calor de una hoguera.

Por ... (ver texto completo)