Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:
Como veras a Antonio hay que ir dandole conversacion porque si no se le va la olla con los mensajes...
eso es verdad y si cuento hasta 10 y no viene nadie me lio
cuanta gente hay por aqui
y eso que tardé poco en cenar
cuanta gente hay por aqui
No puede ser de nuevo te dejaron solito
pues si que me dejaron solo, ahora voy a cenar, despues vuelvo
Además de volver a narrar los cuentos tradicionales, los escritores victorianos inventaron nuevas historias de hadas para niños, valiéndose de los clichés del folklore fantástico nativo. Es decir: desarrollaron “hipertextos” de un “hipotexto” popular.
Hasta que, durante el siglo XIX, los aburridos libros de instrucción moral fueron reemplazados por nuevas colecciones de fábulas europeas escritas por los Hermanos Grimm y Hans Christian Andersen, cuyos cuentos mágicos se afianzaron rápidamente en las islas británicas y esfumaron las temáticas sexuales de las lecturas infantiles.
En los tiempos victorianos los niños pasaron de ser considerados intrínsecamente inocentes a ser intrínsecamente pecaminosos; la infancia se convirtió en una “edad dorada extra”, un tiempo de caprichosas exploraciones propias de la edad adulta.
En la literatura, los duendes anunciaron su presencia en numerosos libros publicados durante la citada época victoriana (escritos por Thackaray Ritchie, Lord Tennyson o William Morris). También se desarrolló una notable poesía sobre hadas célticas escrita por William Sharp y William Butler Yeats
La música de las hadas utilizaba mayoritariamente el arpa. Sin embargo, el baile y la música “mágica” alcanzaron su máxima expresión con Tchaikovsky, el brillante compositor ruso, quien popularizó en Londres sus bailes clásicos de fábula (como Swan Lakes, The Sleeping Beauty y The Nutcracker). Sus obras ganaron el afecto del público victoriano hacia el ballet mágico y fantasioso.
La música de hadas fue otro fenómeno popular, importado de Alemania (especialmente de las “óperas de hadas” escritas por Weber sobre Oberon, las ondinas de Hoffman y la obertura de Mendelssohn sobre Sueño de una noche de verano).
Una suntuosa producción fue La Sylphide, la historia trágica de un mortal que se enamora de una sílfide de menor jerarquía social. En el teatro, los juegos de los duendes fueron elaborados con efectos especiales que despertaron gran interés.
Hacia el año 1830, el nuevo baile clásico del Romanticismo -el ballet- emocionó amplias audiencias en Londres con producciones que dramatizaban cuentos amorosos protagonizados por seres humanos y hadas. Presentaba innovaciones como el perfeccionamiento en las técnicas de iluminación y de la coreografía de danza.
Antes del auge de la televisión y del cine, el teatro, el baile clásico y la ópera victorianas tuvieron gran relevancia como vías de entretenimiento popular.
Arthur Rackham, Edmund Dulac, Warwick Goble, los hermanos Robinson, Jessie M. Rey y otros tantos ilustradores produjeron una maravillosa imaginería sobre hadas entre finales del siglo XIX y principios del XX. Jessie M. Rey, por ejemplo, sostiene que sus bellas ilustraciones sobre duendes derivan de las visiones paranormales de su “tercer ojo”.
Particularmente, el arte del prerrafaelista Brotherhood -que retrataba escenas donde el romance, la leyenda y el mito ocupaban el primer plano- promovió un medievalismo soñador.
Mientras las fábricas transformaban el paisaje de extensos territorios donde antes había campiñas, las pinturas de hadas y duendes fueron la consecuencia de la nostalgia, durante el proceso de desaparición de costumbres pueblerinas. El artista Edgard Burne-Jones llegó a decir estas hermosas palabras: “Por cada locomotora que ellos construyan, yo pintaré un ángel”.
La pasión victoriana por los duendes y las criaturas fantásticas entre la población adulta ha sido explicada como una vía de escape frente a la creciente mercantilización de la sociedad, después de la Revolución Industrial. Gran Bretaña pasó rápidamente de un pasado rural a un presente mecanizado.
no, no estas sol@
ya te he visto
me llamo Victor
pues encantado victor, mi nombre ya sale por aqui
prefiero hecharmelos yo, asi, a los demas les dejo el listón alto; para que se lo tengan que currar. ja ja ja ja
ya le preguntaré a mi hermano quien eres, el seguro que si te conoce
pues parece que me quedé solo
Hola Victoria, yo hace rato que me iba a merendar...
se te va a pasar la hora de la merienda
Hola Antonio ya veo que estas acompañado y me alegro un monton,
pues si, está esto animadillo
si, desde que yo me conozco siempre han sido ellos, ademas, son los unicos que se atreven a hacer de reyes; ya que los demas seguimos siendo aun un poco timidos o rajados para hacer algo de esto.
en fin, es bueno que los niños recuerden la misma cara de los reyes de cada año, asi no se destruye la ilusion tan pronto.
un saludo.
yo tampoco me atreveria a hacer de rey mago
El de la izquierda me es familiar pero no se quien es, el otro creo que es el Emilio Morcillo
pues ese es el
Yo no se què es eso de la encantà
a esa zona se le llama asi
no, hombre. no me he tomado el comentario a mal, de hecho,`puse la referencia anterior con aires de broma, no es que la haya escrito con mala fe.
Has visto que el hombrecable ha puesto dos fotos nuevas
pues no lo he visto, voy a verlas
Hoy empezaban, mi padre ya me ha dicho que han caido 2 esta mañana
ahora tienen unos dias buenos los cazadores, si no cazan se lo pasan bien por aquellos cortijos
Hoy tenemos a los freilicas aficionados a la caza, de estreno
hoy se abre la veda?
Veo que vas cogiendo velocidad con lo de los mensajes, han salido 5 en el mismo minuto
parece que teneis buen tiempo ahora por alli
Veo que vas cogiendo velocidad con lo de los mensajes, han salido 5 en el mismo minuto
esto es la practica
Antonio vamos con el monologo, donde tienes a los coloegas de las tardes?
buenas tardes maria, pues estoy solo, hace un ratito que pasó fina a saludar
Otro ejemplo: las pinturas de Sir José Noël Paton, donde aparecen hadas y duendes desvistiéndose, así como elementos de clara connotación sexual.
Por otra parte, Richard Dadd pinta obsesivamente contornos de hadas insertos en un hospital psiquiátrico donde el propio pintor fue encerrado después de la muerte de su padre.
Cabe aclarar que tales obras son dirigidas a los adultos y no al público infantil, contra lo que podría pensarse a priori. John Anster Fitzgerald pinta figuras de hadas en escenarios oscuros o de perfil alucinógeno, por influencia del opio.
Se ha calificado al arte “de hadas y duendes” como portadora de una estética aristocrática. Algunos artistas victorianos que desarrollaron este género son William Blake, Noël Paton, John Anster Fitzgerald, Richard Dadd, Richard Doyle, Daniel Maclise, Thomas Heatherly, Leonor Fortesque-Brickdale y muchos otros. Todos exhibieron sus creaciones en prestigiosas galerías y en la londinense Academia Real.
Tales historias reclamaban lectores que pudieran interesarse en materias del ocultismo y fenómenos psíquicos paranormales. Por este motivo, gran parte de la audiencia se dedicaba al espiritismo.
Las ondinas inspiraron un gran número de historias, pinturas, y producciones dramáticas acerca de las “hadas amantes”, entre las que podemos incluir la historia danesa de Hans Christian Andersen: “La sirenita”.
Estos libros fueron enormemente populares y revolucionaron el ambiente folklórico. La literatura y el arte victorianos del siglo XIX generaron excitación entre la intelectualidad de Londres. A la vez, los cuentos mágicos y los poemas folclóricos alemanes de tinte romántico de escritores como Johann Wolfgang von Goethe, Ludwig Tieck y Novalis, entre otros, poblaron las revistas inglesas del período.
Gracias a la influencia escocesa, aparecieron en Irlanda dos volúmenes sobre historias populares de duendes y hadas durante el siglo XIX: el libro “Mitología de duendes” -escrito por Thomas Keightley- y “Leyendas y tradiciones del sur de Irlanda”, cuyo autor es Thomas Crofton.
Cabe destacar que este escritor se núcleo en torno a un grupo de poetas y anticuarios que se interesaron por la conservación de viejos cuentos campesinos en una nación que se urbanizaba rápidamente.
También Sir Walter Scott se inspiró en la obra de Percy y escribió textos que constituyen una relevante herencia folklórica de Gran Bretaña. Las ficciones de Scott se basan en los duendes nativos escoceses y fueron muy influyentes en su época.