Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

El dibujante: Este es el típico alumno que en vez de atender en clase, hace auténticas clases de dibujo. Sabe por qué página van de los apuntes gracias a las páginas cuyos bordes están dibujados, las que no, o bien no fue a clase, o es que aún no han llegado a esa parte del temario. Tiene tendencia a hacer caricaturas de profes y dejarlas en las mesas para risa y sorna de los alumnos.
El otro personaje está apodado por uno de mis colegas como el Saltitos. Saltitos, la verdad, no se sabe si tiene un problema mental, o que es lo que le pasa. Porque dices, no puede tener un problema mental y estar estudiando una ingenieria. Aunque nunca se sabe, el caso es que ese hombre va hablando solo por todo lo que es la Universidad, dando saltos y corriendo inexplicablemente y todo el mundo que esté en la UPC lo ha visto, y seguro que lo reconoce rápidamente. Un caso extraño.
Aparte que no nos interesaba la vida drogata del hombre para nada. Claro, suspendió, se hacía los porros en tiempo record, no he visto algo igual en mi vida. Movía los dos dedos que las chicas se fijaban mucho... En fin, que fue brutal cuando lo vimos llegar pasado el verano, como estaba escuchimizado y demacrado, fue la lección que nos dijo: "Niños, no os metáis en la droga, o acabaréis como este."
El caso perdido: Llegamos a la última clasificación, que podría seguir, pero por el bien de la vista de los lectores, y de la mía propia, pararé aquí. Y es en los tarados, o casos perdidos. Que para que os hagáis una idea os lo ejemplificaré con dos casos claros. El primero es el de un hombre, que venía a mi uni, muy fiestero, muy amigable, se te presentaba con la única excusa de que lo hayas mirado, y conocía a todo el mundo. Eso sí, no le interesaba nada que le contases, te explicaba su vida y se iba. "Fumo muchos porros, ayer me fumé 30 y que colocón". Joe, y con razón, con 30 porros no es que tengas colocón, es que si antes el 70% de tu cuerpo era agua, ahora es humo. ... (ver texto completo)
El que juega con el móvil en clase: Y/o, lee el periódico. Es un caso extraño de futuro repetidor. En vez de irse al bar a hacer amiguitos y amiguitas, en el caso de haber, el chico se queda en clase leyendo el diario o jugando con el móvil. O ambas cosas a la vez, que es harto complicado. Los profes le recomiendan el bar, y con razón, yo prefiero mil veces el bar, o mi casa, que ponerme a jugar a la serpiente en el móvil. ¿Por qué lo de atender a clase a nadie se le ha ocurrido, verdad?
El friki: En cada Universidad hay un friki, y en la mía los hay a cientos. Para los de fuera, además, frikis somos todos los que estamos dentro. Y es un problema, porque para los frikis eres demasiado normal, y para los normales eres friki. Y eso crea en ti un cierto desasosiego moral, ¿Quien soy? ¿A dónde voy? ¿De dónde vengo? ¿Manzanas traigo? ¡Qué! ¿Tiene significado el Universo? ¿Por qué estamos aquí? En fin, que siempre hay un friki en la uni, y que además tiene la pinta. No confundir con el empollón, que aunque los términos se parecen, no siempre van de la mano. Regalo perfecto: Un casco de Darth Vader. ... (ver texto completo)
La tía buena: Siempre, siempre, siempre. Por una razón aún desconocida, en toda clase, toda facultad, todo lugar en donde hayan más de 2 tíos juntos, hay una tía buena reconocida oficialmente como "la tía buena del lugar". Es una chica que se suele sentir un poco observada, un poquito nada más. Y que nota como por donde pasa deja un reguero de babas muy peligroso para el incauto, porque más de uno se ha dejado la crisma pasando por detrás de la tía buena. Y a veces con sus propias babas. Todo hay que decirlo, en mi universidad, la tía buena, puede ser cualquiera. Así que chicas, si estáis bajas de moral, pasaros por mi Uni, que allí os la suben rapidito. ... (ver texto completo)
El que no se lava: Es aquel alumno que llega a clase y se nota que ha llegado. Todo el mundo se mira y dice: "Ya tenemos aquí el aroma". Y esto es real, es decir, yo tengo un compañero de clase, que no conozco, es un tío que aparece por allí, que incluso a dos o tres sillas de distancia se siente el hedor que desprende. Que dices... ¿Es alérgico al agua o algo? ¿No hay gel en su casa? ¿Hace la ducha portátil AXE? ¿Qué hacen? Pues no se sabe, pero no veas la peste que desprenden.
El empollón: Este es todo lo contrario al anterior. Este es el alumno con el que coincides el primer año en clase y ya no lo ves más... ¡En tu vida! Aparte que el primer año tampoco lo ves, coincides en clase, pero no sabe que la Universidad es un bar temático, es decir, como el Disaster Café, pero en vez de terremotos, hay clases. Y claro, no frecuenta el bar. Va, de la clase a la biblioteca, de la biblioteca a la clase y en fin, él aprobará y tú no. Las cosas que tiene la vida.
El repetidor compulsivo: Es aquel alumno que empezó la carrera cuando los ordenadores aún iban a poleas y ruedas dentadas. Ese hombre, aunque tú lleves ya 10 años estudiando la carrera, siempre tendrá una carpeta que tú nunca jamás hayas visto. No repite por gusto, sino porque le tienen manía. Esa excusa la lleva arrastrando desde el EGB y si funcionaba antes, ¿por qué no ahora? Empieza a pintar canas, y su hijo de 10 años empieza a meterle prisa diciéndole: "Papi, papi, ya va siendo hora de que apruebes, que aún te alcanzaré". Y su mujer le echa en cara que no lleve dinero a casa. Claro, el dinero se lo queda todo el del bar de la Universidad... ... (ver texto completo)
El abuelo: En cada Universidad hay uno. Como mínimo. Un hombre que pinta canas y que ya está mayor, tiene mujer e hijos... De tu edad. Los hijos, la mujer es de la suya. Pues bien, está en clase y participa como el que más. Es un hombre que si el primer día se hiciese pasar por profe, colaba. Por cierto, no confundir con el repetidor compulsivo, ya que aunque alguno tenga la tendencia a llegar a esa edad en la carrera, no es el mismo. El abuelo ya empezó mayor.
El estudiante de segundo año: Este personaje lo reconoceréis rápidamente por su carpeta. Sí, los estudiantes de segundo año son los únicos que mantienen la carpeta del año anterior aunque fuese fea de "bemoles". Y es que hay que demostrar que no eres novato ya, que el año pasado ya estabas. Que no te confundan. Se han dado casos de gente que el año que dieron la carpeta de las compresas... Nota para el lector: Un año la UPC, no se sabe si para abrirse a las mujeres, o para que las mujeres se abr... En fin, la UPC decidió que debería poner una carpeta con colores chillones al estilo Evax Tanga, no triunfó, excepto en los alumnos de segundo año al año siguiente... ... (ver texto completo)
El estudiante novato: El primer tipo de persona que nos encontramos en la Universidad, más que nada, porque somos nosotros mismos, es el estudiante novato. Suele durar el primer mes, a lo sumo, el primer cuadrimestre. Hay casos extremos de gente que sigue siendo novata aún en el 3er año y subiendo. ¿Por qué? No salen de clase ni en los descansos. Y a veces, ni al acabar. El novato lo reconoceréis rápidamente por su mirada ausente al infinito, o a la parra. Con un papel en la mano, buscando su aula y preguntando a la gente. ... (ver texto completo)
Ya me omento Fina, y yo sin saberlo,
nos dio saludos para ti, no tubo tiempo de saludarte en la nuez, solo estubo aqui
La verdad es que si se mira bien siempre se encuentra
hay tantas cosas que siempre se encuentra algo
La verdad es que si es chulo
¿Donde tenemos a Pepepaco, no hay manera de ver un mensaje suyo
entro el miercoles un rato y ya no ha vuelto mas
Pero de donde sacas tantas cosas y tan interesantes
mas abajo cuenta la historia del nacimiento de la hija de los principes
Pero de donde sacas tantas cosas y tan interesantes
a veces me las encuentro de casualidad, busco y encuentro
Hola Antonio queria terminar de ponerla, esta pega mas aqui que en mi pueblo
Me alegro que te custe, tu cada dia te esmeras mas y buscas cosas mas interesantes
es una poesia muy bonita
Hola Antonio queria terminar de ponerla, esta pega mas aqui que en mi pueblo
Me alegro que te custe, tu cada dia te esmeras mas y buscas cosas mas interesantes
hace un rato me encontré esto y es gracioso
El salido: Y aquí viene el salido. El salido es aquel chico que va al gimnasio a ver carne, sea la que sea. Si es gay lo tiene bien montado porque en el vestuario se va a poner las botas, aunque debe ser un sufrimiento, imaginad lo que sería contenerse (sino fuerais gays) en un vestuario repleto de chicas. Es duro, nunca mejor dicho. Si es heterosexual el salido lo verás aparecer por todas las zonas más aeróbicas, a las chicas no les suele gustar hacer muchas pesas y están haciendo bici, en aerobic y cosas así. El salido estará en todas fijándose en uno y cada uno de los culos y tetas que aparecen por allí. Hasta el punto de sabérselos de memoria. Provoca no poco resbalones con el reguero de babas que va dejando por el gimnasio. Es un peligro subirse a la cinta de correr después de él.

Y hasta aquí la clasificación, seguro que hay más, muchos más. Pero los dejaré para una futura segunda parte de fauna del gimnasio. Por ahora, habéis leido bastante, si habéis llegado hasta aquí. Descansad. Ya sabéis, esto del gimnasio agota. ... (ver texto completo)
La tía buena: La tía buena siempre aparece en cualquier post clasificatorio que valga. En mi gym al estar en la Universidad, eso escasea, pero en cualquier gym del mundo se pueden encontrar varias musas del gimnasio. Y me explico con lo de musas. Cuando pasa una tía de estas por la zona de pesas y se queda, digamos, más de 10 segundos, es como si les viniera a todos los tíos la inspiración que nunca han tenido y se ponen a realizar pesas a una velocidad de vertigo. Se oye al gritón gritar más que nunca: "Iiioooaaaajjjrjrghhh" Y se forma un ruido de máquinas increible. Ella pasa de largo que para eso iba a hacer aerobic. Muchos de ellos se apuntarán a aerobic aunque siempre habían jurado que era de mariconas. ... (ver texto completo)
bueno lla abenido el dani te dejo asta que se arte
adios fina, hasta luego
Doy el alma por contemplar
la Alhambra desde el Albaicín
nunca pudiera soñar...
para el corazón mejor fin
que admirar y a mi amor adorar

Que más pudiera pedir
para ser feliz, que disfrutar
de esta tierra, la gente, vivir
en Granada, y no olvidar ... (ver texto completo)
muy bonitos estos versos
Hay una copla a las puertas
de esta espléndida ciudad
(dale una limosna mujer,
que no hay mas pena que ser,
ciego en Granada)
Solo tres versos que hacen
la más bella canción
pues yo moriría, de ser
ciego y no poderte ver
tierra mía...
hola victoria, que tal estas
El gritón: El gritón es el hombre que no sabes si está haciendo pesas o corriéndose directamente. Estás tan tranquilo en tu máquina cuando de golpe escuchas: "Uorrrghhhhhhhhhh" "Grroaoaaarrghhhh" "Aaarruuuuummmppfff" "Uaaarrghhh" Y dices, joe, ¿donde me he metido? ¿Han abierto la jaula de los gorilas? No sabía que había un zoo tan cerca... En fin, que te das cuenta al final que es un tío que está rojo perdido, que si se pone más rojo al final lo colocan de baliza en la carretera y que está gritando ... (ver texto completo)
4. El flipado: El flipado es aquel que se coloca una pesa de 4 kilos en un brazo y se pone a hacer bíceps mirándose al espejo poniendo caras. "Uaaammmm" "Uoooommm" Y se gusta. Se gusta tanto que se mira y se relame en el espejo mirando sus brazos ardientes de sudor. Se mira y se dice: "Por qué me gustan las mujeres que si no me fornicaba a mí mismo". Y sigue caminando por el gimnasio sin parar de mirarse por el espejo, que no se choca con las máquinas porque se las sabe de memoria, y procura no chocarse ... (ver texto completo)
ana nos toenes a bandonados
el ultimo dia que entro por aqui fué el dia 12
El monitor: El monitor es esa persona que está allí para controlar que la gente usa las máquinas. Es decir, va allí, mira a la gente, les dicen cuatro cosas y se va. Luego está el que hace clases que ya tiene más faena que la de jugar al solitario como el de mi gym. El tío llega allí, se sienta delante del ordenador y ala. " ¿Venías a?" "Quería que me hicieras una rutina de ejercicios" "Ah, ¿has venido alguna vez?" "No" " ¿Tienes algún problema físico?" "No" " ¿Qué quieres hacer?" "Ejercicio, si quisiera una hamburguesa iría al McDonalds de allá fuera" "Muy gracioso, ¿has visto mi brazo?" "Emmm, ssssí, señor". "Perfecto así me gusta, pues bien, aquí tienes tu rutina" Después de darle al botón que pone: "imprimir rutina para pringados" Un faenón. ... (ver texto completo)
El monitor: El monitor es una pantalla que hay delante de los ordenadores que permite ver un sistema gráfico de ventanas muy mono. También permite ver películas, juegos y esas cosas multimedia.
El primerizo: El primerizo es el entrañable chaval que nadamás entrar por la puerta del gimnasio ya tiene agujetas. Se apunta porque quiere ser un chico fornido y bien fuerte y se pone a hacer pesas como un poseso. Les enseñan la sala de cinta y bici y pasan de eso. "Bah, pa qué" Y se van a hacer pesas sin conocer sus limitaciones físicas. Poco a poco se dan cuenta de que no saben ni como funcionan las máquinas y acaban enredados entre cuerdas. "Perdón, señor monitor, ¿la salida de la máquina, por ... (ver texto completo)
El cachas: El cachas es el típico hombre que está en el gimnasio para lucirse y hacerte desmoralizar. Mientras tú coges tus pesas de 4 kilos, él se monta las pesas de 20, 10, 5, 2,5 y todas las de un kilo que haya sueltas y se las pone a cada lado de la barra. Que más que una barra de pesas parece un pincho gigante repleto de cosas, pero en fin, el tío se decide a levantarlas. Pero aún así, con todos sus músculos, le dice a alguien: "Perdona, ¿me la aguantas?" El tío mira asustado con cara de " ¿Yo? ... (ver texto completo)
que tienpo abeis tenido hoy en la isla
aqui a echo sol
por aqui tambien, ahora hacen unos dias muy buenos, pero parece que para el domingo dan lluvia otra vez
Así que basándome en esa premisa enumeraré los personajes de gimnasio que te puedes encontrar en algún momento del día, por esas casualidades de la vida. Veamos.
Hoy os voy a hablar de los visitantes más habituales, o que se pueden llegar a ver en un gimnasio. Porque lo de habituales... En fin, sólo algunas pocas personas pueden decir que van habitualmente al gimnasio. Ves la lista de apuntados dentro de uno de ellos, pongamos el Gym Cachas 2000, tienen siempre nombres tan originales como este. Pues te fijas en la lista y ves 1000 personas apuntadas, 2000. Por lo menos, que quizá el nombre del Gym lo pusieron por el número de abonados, quien sabe. El caso es que de esas 2000 personas vayas a la hora que vayas siempre hay los mismos tres o cuatro que deben de estar todo el día allí. ... (ver texto completo)
Y esta es la historia de Doña Leonor, pobrecita, tan pequeña y ya la tratan como una vieja. Ya ha salido la cara de la niña. "Es clavada al padre". Dicen. Yo nunca he sido capaz de encontrar demasiado parecido a un bebé de días que tiene los ojos cerrados la mayor parte del tiempo... Pero en fin. La imaginación no tiene límites...
Al final la niña nació. Felipe decía: “Joder, que larga la tiene mi hijo”. Y el médico, que es el cordón umbilical alelao. En fin, que después se dio cuenta que era una niña, como ellos decían que no lo sabían hasta que nació… Fíjate tú que cosas, querían mantener los nervios hasta el final.
Total, que con todos los esfuerzos, al ser por cesárea no tuvo que apretar Letizia y Felipe no tenía que decirle que soplara. Eso sí, el príncipe seguía grabando con su cámara y Letizia decía, no me grabes, que se me ve todo el gurugú y como este video llegue a manos de Interviú verás tú, que lo regalan con la revista el lunes que viene. Total, un follón.
Así que con todo ese follón la bajaron a quirófano, la pusieron de parto. Y al final le tuvieron que poner cesárea. Y Felipe: “Jo, con la ilusión que le había puesto Letizia de ponerle Leonor…” Los médicos se miraban incrédulos después de esa frase del príncipe, pero claro, es el príncipe y no le van a llevar la contraria. Que luego los empapelan.
Total, que al final la entraron a quirófano, le dieron una habitación, al lado de un viejo en fase terminal. Ya se sabe, nunca sabes que te va a tocar en un hospital. Ellos como son tan campechanos pues mira, la primera cama que había libre, pues allí los metieron. Le pusieron una cortinilla y ya está. Ya no ven al viejo.
Pues se puso a grabar. Letizia hecha polvo hablando con la negra de los quintillizos y Felipe: “Saluda cariño a la cámara”. Es que no sé imitar a Felipe y lo imito como al Rey. Y Letizia ya harta: “ ¡Me cago en tu p… madre!” Y Felipe: “ ¡No blasfemes, que es la Reina!” En fin, un follón de padre muy señor mío allí en urgencias. Y Felipe grabándolo todo.
Pues así, la monarquía, como es tan campechana y natural, Felipe sacó su cámara de video Sanyo, de las que iban con cassetes. El pobre no le llega el sueldo para comprarse una digital y aún va con las que iban con casetes chiquititos. Pero tranquilos, que tiene el adaptador para poder ponerla en el video vhs. Que para eso es príncipe.
Y allí que estaba Letizia aguantando, mientras Felipe le ponía una gasa en la frente: “Tranquila cariño, que todo saldrá bien.” A lo que sacó la cámara de video para grabar aquel momento tan especial. Como esa gente que lo graba todo en video, que son cansinos. Que vas a su casa: “Hola, ¿qué tal? ¿Un café? ¿El video de cuando estuvimos en las islas Seychelles que os hemos puesto ya 20 veces?” Y tú, claro, cómo no, pónmelo otra vez que sufro de insomnio y por fin voy a quedarme dormido.
En fin, que después llegaron a la clínica y claro. Tuvieron que ir a la ventanilla de urgencias. Y allí que iba el Príncipe: “Hola, que está embarazada.” Y la de la ventanilla les dijo: “Pues tienen que esperar aquí, son 15 minutos de media de espera, siéntese al lado de aquella negra que también está de parto, de quintillizos, y al lado de aquel viejo que tose pus de forma asquerosa. Esperen ahí eh. Que ahora venimos”.
A todo esto Felipe llamó a un taxi, a ver si les podían venir a recoger a su casita que tenía a la princesa de parto. Se llevaron a la comadrona real, por si las moscas, y allá en el taxi que iban todos. Felipe sacaba un pañuelo para la ventana mientras gritaba: “ ¡Que es una embarazada!” Y allá que iban, mientras el taxista iba a su bola hablando de fútbol: “Pues el Robinho este no sé si hará mucho eh… Martín Lapetra y Schuster.” Lo habían sacado del anuncio de cerveza.
En fin, que Letizia empezó a tener contracciones y allá que la llevaron a la clínica Ruber. Estaban Felipe y Letizia en su bungalow ese chiquitito que tienen en las afueras de Madrid, en el Camping Caballito de Mar, y de repente Letizia con zeta empezó a tener contracciones y a sentir que iba a romper aguas. Ay mi Felipe, ay, que viene el niño.
Y así acabó. Un poco más y se separan, es un peligro hablar con tu pareja del futuro nombre del niño. Porque se provocan discusiones que se sabe como empiezan, pero nunca se sabe como acaban…
Así que nos imaginamos a Letizia y Felipe eligiendo el nombre del pequeño o pequeña infante o infanta. Esto parece el estatuto vasco, los infantes o las infantas, los vascos y las vascas… Que agobio.

Pues estaban ellos diciendo:

- Pues yo le pondría si fuese niño Juancar, y si fuese niña Tamara.
- ¿Pero Juancar? Si Juan Carlos se llama mi padre. No, no. Y Tamara menos, que quieres que la confundan con la cantante mala esa… Tñsk, tñsk. Nada nada. Les pondremos si es niño Carlos, y si es niña Isabel.
- Joder, que clásico, además Carlos se llama el capullo ese de tu amigo, que es más tonto. Yo el nombre de ese no se lo pongo a mi hijo, e Isabel tampoco, también está muy visto en la monarquía y pueden hacerle chistes en el colegio con lo de los patés. Hoy comemos con Isabel…
- Pero si esa canción ya no sale en la tele, que más te da.
- ¡Mucho! Le pondremos Benedicto.
- Anda, anda, Benedicto, como el Papa. Si es que tienes menos vista…
- Bah, pues dí tú, que siempre callas. Todo el día quejándote, todo el día, siempre igual. Venga, el listo, di tú un nombre.
- Pues Pelayo o Covadonga.
- ¡Ala! Todo asturiano, qué cansino, si quieres le ponemos Fernando Alonso.
- Joe, qué tía. Pues escoge tú.
- Vale, jijij, es lo que quería. Pues se llamará si es niño Alfonso.
- Joder como mi bisabuelo… Hay que joderse.
- Y si es niña Alizia con zeta. Como yo, humilde.
- No quedaría eh…
- Bueno, ¡pues Leonor! Como tu tía la del pueblo, y no se hable más. Cagontó. ... (ver texto completo)
Y el cura decidió. Bah, ¡de todos los santos! Y eso que nos ahorramos. Y se quedó Felipe Juán Froilán de todos los santos. El problema llegó que todo el mundo recuerda al niño como Froilán, el nombre más feo de todos los que le pusieron. Así que a partir de entonces decidieron poner solo un nombre de cara a la calle. Y los otros los mantendrían en secreto, bajo pena de muerte a quien soltase en las ondas, alguno de los nombres raros del infante o infanta.
Le han puesto Leonor. Que como todos sabéis, lo más difícil a la hora de nacer un niño es ponerle el nombre, eso se decide con el tiempo, pero si como dicen no sabían si era niño o niña tendrían montones de nombres preparados. La infanta Elena y Marichalar no se ponían de acuerdo para su primer hijo y empezaron: Yo Felipe. Pues yo Juan. Y salta la abuela: ¡Yo Froilán, que es la mar de bonito! Y te imaginas en el bautizo al cura: Yo te bautizo Felipe Juán Froilán… Joder que largo, ¿Hay más nombres?