Una señora que pesa cien kilos se decide
a internarse en una de esas clínicas para
tratamiento de la obesidad. Al cabo de un
mes, la señora envía una carta a su esposo
con el siguiente texto: Querido, ya he perdido
cincuenta kilos, ¿estás contento?. Y el marido
a vuelta de
correo le responde: Contento y
esperanzado. Resiste un mes más, querida.