Mensajes enviados por Goyo:

Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
¡FELIZ CUMPLEAÑOS ¡
Enrique Silvestre....... que lo pases bien en tu cumpleaños y FELIZ AÑOS 2011
Al agradecido, más de lo pedido.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
Ahora al bueno le llaman tonto.
Ahora adulador, mañana traidor.
Agua, sol y basura y menos libros de agricultura.
Agua que no has de beber déjala correr.
Agua pasada no mueve molino.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
Agua fina saca la espina.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Agua del cielo, no quita riego.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
Agua corriente no mata a la gente.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Afortunado en el juego, tiene con que pagar los amores.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
A donde las dan, allí las toman.
Adonde el corazón se inclina, el pie camina.
Acertar errando es suerte y no talento.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Abogado, juez y doctor, cuanto más lejos, mejor.
Abogado de ricos, mal de pobres.
A una mujer bigotuda, desde lejos se saluda.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
A todo se acostumbra uno, menos a no comer.
A su tiempo maduran las uvas.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
A rey muerto, rey puesto.
A raposo durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
A quien no teme, nada le espanta.
A quien mucho tiene, más le viene.
A quien madruga, Dios le ayuda.
A quien le duele una muela que la eche fuera.
A quien le den pan que llore.
A quien le dan el pie se toma la mano.
A quien feo ama, hermoso le parece.
A quien debas contestar, no procures enfadar.
A poco pan, tomar primero.
A partir de mañana comenzarás el primer día del resto de tu vida.
A pan duro, diente agudo.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
A pan ajeno, navaja propia.
A palabras necias, oídos sordos.