Mensajes de ALDEA DEL REY (Ciudad Real) enviados por jardinero de las nubes:

FRAN J. SILVESTRE, UN GRAN ESCRITOR CUYO PSEUDÓNIMO ES SOL_O_LUNA, ME HA HECHO EL HONOR DE DEDICARME ESTE PRECIOSO CUENTO QUE QUIERO COMPARTIR CON TODOS MIS PAISANOS:

EL ARTESANO DE LAS NUBES

Cielo era un pueblo de montaña en el que vivían más de cuatro mil personas, eso sin contar a los turistas que se acercaban hasta allí para poder contemplar los espectaculares amaneceres y las increíbles puestas de sol que desde aquél lugar privilegiado se podían apreciar. Era todo un lujo para la vista ... (ver texto completo)
Sentí tu miedo como si fuera mío, y me hiciste olvidar los otros temores de mi vida. Mi voz no tenía eco, y aun así me atreví a llamarte, último vestigio de esperanza que le quedaba a este pueblo que tuvimos el desatino de amar. Te llamé con entusiasmo. Sentiste lástima de verme clamando en despoblado, y acudiste a la voz de mi llamamiento.

El cielo te hizo olvidar tu dolor y tus temores. Quisiste hacerte mi amigo cuando sabías que yo no tenía ninguno. Empecé a rezar por ti, conmovido al ver que ... (ver texto completo)
Jeremías era su nombre, pero todos los que le conocíamos le llamábamos "Jeremy". Apareció un buen día por la universidad, con su corta estatura, sus ojos castaños, una mochila de nylon azul y un libro en el hueco del brazo. Este último objeto me llamó especialmente la atención: era muy grueso, estaba encuadernado en tela verde y se titulaba "El manantial", de Ayn Rand.

Jeremy era un chico extraño donde los hubiera..., más que yo, que ya es decir. En clase intentaba tomar apuntes, pero nunca era ... (ver texto completo)
Estimado Saturnino Sarmiento de la Parra:

Me uno en lo público (pues ya lo hice en lo privado) en tus elogios a nuestro querido pintor y paisano don Feliciano Moya. Un pintor que está siendo apreciado y celebrado en lueñes rincones del globo terráqueo, doy fe de ello.

Ya hace algún tiempo que mantenemos una agradable relación epistolar, y, al margen de su gran calidad humana, me encanta y comparto su amor por los paisajes y la climatología local. Para él, Aldea en ninguna estación del año es ... (ver texto completo)
A media tarde del pasado miércoles, 21 de mayo de 2008, la lluvia suspiraba en el cielo de mi ciudad. Venía yo por la calle, cargado con las bolsas del supermercado. De repente, un pájaro aterrizó a mis pies, como abatido por el rayo. Ya estaba apercibido yo para lanzarle de nuevo a los aires, imaginando a lo primero que se trataba de una golondrina... Pero no, era un simple gorrioncillo.

Los gorriones no son como las golondrinas: pueden levantar el vuelo desde el suelo. A no dudar, le había sucedido ... (ver texto completo)
En una ocasión le preguntaron a Napoleón cuál era el día del cual guardaba un recuerdo inolvidable, y él respondió sin vacilar: "El día de mi Primera Comunión".

Durante estos días de mayo las iglesias y los parques se llenan de palomas de inocencia, y su vista me ha hecho recordar cuando me llegó a mí la vez... hace mucho, mucho tiempo.

Fue el único momento de mi vida en que lucí galones y bellos entorchados, pues mi traje era de almirante de marina. No se me ha olvidado la emoción de hojear ... (ver texto completo)
Si es verdad, Dios amado, que no soy capaz de resistir los encantos de la primavera, que tanto alimenta mi melancolía, entonces es cierto que mi vida es un cautiverio. Si no puedo reír cuando los demás ríen, ni llorar cuando los demás lloran, déjame ser la flor que crezca en el muro de mi prisión. Deja que la alondra me tribute una nota de su arpada lengua en medio de mi desazón y que una hebra de amada cabellera se enrede en mis pétalos manchados de polvo.

En el cielo planean golondrinas. Mis ... (ver texto completo)
En el muy visitado blog de Natalia Gaete, una prestigiosa poetisa chilena, aparece Feliciano Moya en la portado de Hoy día 7 de mayo:

http://antaria. blogspot. com/2008/05/artes-visuales-fel iciano-moya-alcaide. html

la dirección general del blog es:

http://antaria. blogspot. com/

Merece la pena visitarlo, sobre todo aquellos que gusten de las letras y las artes.

El jardinero de las nubes. ... (ver texto completo)
BALADA A LA PRIMAVERA

En aquel entonces no fui capaz de proferir el grito que atraería tu atención. La voz se me quedó ligada a la garganta. Yo desesperaba por que pudieras reparar en el débil destello de mi alma sumida en el silencio de mi pequeña vida melancólica. Pasabas a mi lado, brisa y flor de primavera, y tus ojos buscaban la alegría de tu nombre. Me pasabas de largo, y el silencio de mis labios no era quebrado en tu requerimiento.

Yo gastaba mis horas junto a las ventanas en sombra, ... (ver texto completo)
Me he enterado con sorpresa y ulterior tristeza del fallecimiento de nuestro paisano don Pascual López, para mí el mejor capitán de Armaos que ha conocido Aldea. Aprovecho este medio para hacer testimonio de mi más sentido pésame a su viuda, a su hija y a su nieta.

La verdad es que nunca había hablado con él. Recuerdo que una vez me reprochó cordialmente que me cruzara tantas veces con él y yo no fuera capaz de abrir la boca para saludarle. Una vez le oí hablar en la peluquería de Castellanos, y me pareció un hombre muy sensato. En otra ocasión me prestó una ayuda espontánea (en estos casos se ve la calidad de las personas) y siempre me consideraré en deuda con él. Nunca olvidaré esa ayuda, y en virtud de la misma rezaré por el descanso de su alma y por el consuelo y bienestar de su familia.

Sé que fue un hombre al que la vida puso muy a prueba: conoció el sufrimiento del fallecimiento de su hija mayor, acaecido hace ya casi una década, y se vio en la precisión de ser abuelo y padre a la vez.

Y ha sido abuelo de nuevo, justo cuando daba su último suspiro. De ahí la conmoción que ha sacudido mi alma, hasta el punto de las lágrimas: su hija menor ha tenido que sobreponerse en tiempo real al dolor del fallecimiento de su padre para dar a luz a su bebé. Que Dios los compense, y que nunca deje de proteger a la familia de don Pascual López y a ese bebé que ha nacido en mitad del dolor de su ausencia.

Descanse en paz.

El jardinero de las nubes. ... (ver texto completo)
En julio de 2003 el mercurio del termómetro se disparó. Comentan que fue el verano más caluroso de los últimos cincuenta años. Durante las horas de mayor insolación, no había quien parara en el interior de las casas, pues las paredes irradiaban un calor insufrible.

Harto de bregar en un mar de sudor, encontré un rincón de frescor en el parque al que yo solía ir a pasear. Un banco cercano a una fuente cantarina y bajo la frondosa copa de un pangío. Era una bendición, puesto que los pangíos expelen ... (ver texto completo)
Aldea del Rey es famosa en Chile:
http://antaria. blogspot. com/2008/04/narrativa-el-seor- gardiner-en-pars-i. html

Tengan en cuenta los consejos que nos dio Inocente en este foro.

El jardinero de las nubes.
Anoche, estando en mi lecho presa de cierto desasosiego, oí cómo las gotas de lluvia impactaban sobre los tejados de Madrid. No es que quisiera hacer oficios de Diablo Cojuelo, pero en ese momento me hubiera sido grato recorrer la urbe matritense saltando de tejado en tejado. Me adormecí con el grato pensamiento de que al día siguiente la jornada sería lluviosa.

Nada más lejos de tales previsiones: por la mañana lucía un sol espléndido, si bien el azul del cielo estaba moteado de nubes blancas ... (ver texto completo)
Hacía más de un año que nadie entraba a comprar flores a su sombría tienda. Su pequeña floristería de la rue Martignon. Todas las mañanas pulverizaba las hambrientas corolas con fino aljófar de lluvia.

El mar lloraba a las nubes, y las nubes barnizaban con su llanto los adoquines del puerto de Cherburgo. Los paraguas crecían en las aceras como setas en una pradera empapada por los chubascos de marzo.

Sus flores estaban solas como la luna en el corazón de la lluvia, solas como la mariposa que ... (ver texto completo)
La persiana se quejaba amargamente mientras la alzaba. Los rayos de luz de la mañana atravesaron densas constelaciones de motas de polvo, confiriéndoles a las mismas cierto resplandor de oro neblinoso. Y el cajón estaba allí... Tantos años olvidado, y aún permanecía allí.

El vértigo a enfrentarme a mi primera vida de escritor me hizo caer de espaldas sobre una vieja silla de asiento de enea. En el caballete del muro destellaba una telaraña polvorienta. Dentro del cajón se encontraría..., se encontraría la carpeta de escay verde.

¿Qué tenía de especial esta carpeta verde? Nada que la diferenciara de otras similares, salvo que contenía las frases que creé hacia el final de mi infancia y durante el transcurso de mi adolescencia. En todos mis paseos de búsqueda y soledad iba conmigo la carpeta verde. Si había un pájaro cuyo canto me embelesara; si había una nube con arreboles sangrantes por el atardecer; si había un sueño que anotar, una dulce mirada de jovencita que salvaguardar, una esperanza por la que suspirar; si había una receta mágica que pudiera ayudar a mantener la tristeza apartada; si el azul del cielo traía el recuerdo de un océano apartado; si las estrellas de la noche y los rayos de la luna buscaban el abrigo de una hoja de papel; si Aldea cobraba aspecto de Paraíso Terrenal; si había unos labios que pedían ser comparados a pétalos de flor, si unos cabellos de centeno maduro eran amados por los vientos, si las pieles juveniles tenían el esplendor de la fruta en los árboles; si había un verdor de hierba y un lapislázuli de piscina que proteger de los estragos del tiempo; si había algo que causara hormiguillo en el corazón... Entonces todo ello quedaba capturado en el interior de la carpeta verde, la carpeta de las verdes horas de juventud.

El cajón, de buena madera de cerezo, la había resguardado de la acción envejecedora de décadas implacables. Allí estaba la carpeta, con el mismo aspecto de antaño.

La abrí, y me topé con mis primeras historias ilustradas. Historias de una mente imberbe e idealista. Seguían borradores y cuentos pasados a limpio, el argumento de muchos de ellos ya olvidado. Luego una considerable profusión de poemas, que una vez fueran sometidos a público escarnio y, en consecuencia, yo los repudiara y abandonara injustamente. Reflexiones y hasta alguna que otra sentencia filosófica. Y sueños de amor y deseos de gloria mundana y celestial. En fin, la sangre de un muchacho que no podía ser como los demás, el embrión de sus escrituras de años posteriores.

He cogido la carpeta, y no la he vuelto a meter en el cajón. Necesito aprender algo que antes me afanaba en olvidar.

Ni siquiera he vuelto a bajar la persiana cuando me he ido de la oscura y fría habitación. El sol deseaba redimir, el polvo quería ser redimido.

El jardinero de las nubes. ... (ver texto completo)
Estimada amiga Mª Ángeles:

Me parece muy legítima su observación.

Si lee nuevamente mi texto, podrá apreciar que no me refiero más que a cierta gente que en un tiempo me criticaba por no hacer lo que ellos, críticas muy virulentas por otra parte. Mi texto ha sido como una especie de revancha hacia esa gente en particular; en modo alguno quiero meter en el mismo saco a la totalidad del pueblo. Si usted y otros más se han sentido ofendidos, vayan mis disculpas por delante, habida cuenta de posibles ... (ver texto completo)
He sentido el dolor de vuestras heridas, queridos árboles de Aldea. He oído vuestros estertores. He sentido vuestras lágrimas de savia al contacto de la sierra eléctrica que ha arrebatado la sombra y el aire fresco de nuestros verdes años.

En Aldea prefieren los horrorosos y turísticos carteles rojos, anunciando la venta de Judas, antes que el esplendor de vuestras ramas, repartiendo en silencio y con amor el fluido de la vida, el gas oxígeno que tan generosamente procesabais a cambio de nuestro ... (ver texto completo)
La conciencia me exige reparar una injusticia que cometí hace más de año y medio, fiándome de mi memoria. Entonces la atribuí a cierto señor de Aldea la autoría de un escrito que en su momento me hizo auténtico daño. Revisando recientemente mis archivos, he dado con el escrito en cuestión y he visto que pertenecía a otro autor.

Me permito reproducir el párrafo que hace muchos años me impactó de mala manera:

"... Otros pasan por la vida callados, de puntillas, sin hacer ruido, tratando de evitar ser molestos, pero también sin aportar algo positivo a la vida comunal. Son esos seres grises a los que hay que mirar reiteradamente para percatarnos de que están en nuestra presencia. Se diría que son casi transparentes, que no dan sombra. Y, con seguridad, no hacen historia, aunque están ahí, han nacido, viven, se reproducen y mueren. Cuando son las fiestas, tal vez se atrevan a ponerse su traje más nuevo, a salir a la Plaza, comprarse un helado y oír la música, incluso salen a ver la procesión y se asombran de los cohetes de cada año. Entonces, el resto de los vecinos, se da cuenta de que existen, que no han emigrado o que todavía no se han muerto" (sic).

Por aquellos años, con la lectura de este texto deduje que sólo el enfermo tiene la culpa de su enfermedad. Entonces Internet era un mero experimento, y los tímidos, entre los que me incluyo, no lo tenían fácil para participar en la vida aldeana. Ahora, gracias a Internet, la sombra se ha llenado de luz.

Afortunadamente, el mismo autor dejó escrita una receta de vida en su párrafo final, que ha borrado de mi alma todo anterior resentimiento hacia su escritura:

"La vida, con sus cosas buenas o malas, merece vivirse con intensidad, procurando dar lo que se tiene, aquello de lo que se está dotado, para contribuir, en poco o en mucho, a hacer historia. Los pueblos, para bien o para mal, son movidos por las personas. Procuremos siempre que los pasos que se dan sean firmes, recios y bien sentados, para que el futuro de nuestra comunidad sea un poco mejor. Sólo así nuestra vida y la historia que dejemos tendrá sentido" (sic).

En resumen, quiero pedir perdón públicamente a aquel señor al que le atribuí la autoría de los citados párrafos. Cargué las tintas en su contra sin motivo, y ahora, con las pruebas que he presentado, considero el escrito que le dediqué como inexistente. Perdóneme, señor. Me fiaba de las excelencias de mi memoria, y me he dado cuenta de que la misma es tan imperfecta como mi propia persona.

El jardinero de las nubes. ... (ver texto completo)
DE CÓMO DISFRUTAR CON CATEGORÍA LA SEMANA SANTA EN ALDEA

En un correo reciente, un buen amigo aldeano me ha dado su opinión acerca de los cambios que de unos años a esta parte percibe en la Semana Santa de Aldea del Rey. Según él, se aprecian mesnadas de gentes en las esquinas, mirando el paso de las procesiones, para a punto continuo salir de estampida hacia los bares. Y en no pocas ocasiones se entablan riñas por apropiarse de un velador o un rincón en la barra.

Cuando yo aún pasaba la Semana ... (ver texto completo)
El enlace en concreto es:

http://magdalenagabetta. blogspot. com/2008/03/el-jardinero-de-las-nubes. html
Feliciano Moya está logrando un gran reconocimiento en las lueñes tierras de Sudamérica.

La prestigiosa autora argentina que me dedicó el poema, ha colocado en sitio destacado la pintura pastel que Feliciano me dedicara. He aquí el enlace, indicado con el permiso de la autora (doña María Magdalena Gabetta):

http://magdalenagabetta. blogspot. com/

Gracias, Feliciano, embajador artístico de Aldea. Gracias por tu arte y hacer historia en este pueblo que tanto amamos.

Gracias, María Magdalena, ... (ver texto completo)
Hace ya mucho tiempo que dejé de concurrir a la Semana Santa de Aldea. En esta época suelo darme un garbeo por las costas del Mediterráneo. Aunque yo sea animal de secano, necesito sentir de cuando en cuando la presencia del mar, aunque parezca una traición y una ostentación en relación a las tan queridas personas que conozco que nunca han visto el mar, porque vivieron en tiempos de estrecheces, en los cuales no se estilaban los viajes de placer.

No obstante, conservo recuerdos nítidos de la Semana ... (ver texto completo)
Cuando quisimos aguardar a hacerlo, la arena del tiempo interpuso una barrera insalvable. Soñábamos con hacer ese viaje a Córdoba. ¿Te acuerdas cuando nos contaban que el abuelo se fue de este mundo con las ganas de llevar a su familia a visitar la Mezquita de Córdoba? La guerra le impidió realizar este deseo, y la vida me había dejado a mí solo para realizarlo.

Con el primer dinero que acopié en mi vida, hice el equipaje y puse rumbo a la capital andaluza. Mis ojos serían los tuyos, y en mi corazón ... (ver texto completo)
Figaro, tampoco me he olvidado del texto y del poema que me dedicaste.

¡Qué lástima que entonces no tuve la precaución de haberlos copiado!

Gracias, de corazón.
Una gran poetisa argentina, me ha dedicado esta poesía que realmente pertenece a mi pueblo. Hoy las nubes van a descargar perfumes de felicidad, en forma de lágrimas. Gracias Magdalena.

"Jardinero de las Nubes

Desde una cómoda nube,
a horcajadas del infinito,
observas el mundo cual escenario que gira
mostrando día a día una escena diferente,
que cultivas con amor.
... (ver texto completo)
Allí me lo encontré, tocando la guitarra en la hondura del valle. Yo ya había cumplido los veinte años, y llevaba puesta la misma chaqueta que ahora, toda raída y desabotonada, cubre la tristeza de mis carnes en este momento de escritura... Lo encontré tocando la guitarra en ese valle escondido de Aldea, que por la abundancia de olivos me gustaba llamar "El bosque de las aceitunas". Faltaba poco para el advenimiento de la primavera. Las nubes bajas, pesadas y esponjosas, soltaban con el roce del ... (ver texto completo)
Querido amigo Libertad:

Te he de dar las gracias por esas emocionantes e inmerecidas palabras hacia este indigno sujeto. ¿Qué hemos hecho sino sobrevivir, tratar de demostrar de que seguimos amando esta tierra y que creemos en la libertad de expresión? Sin duda muchos habrán de decir que nos faltan tornillos por mantener nuestros deseos de comunicación, por predicar en el desierto, por no tener otra manera más constructiva de emplear el tiempo.

Yo te lo digo, ya que te has sumado a nuestro ... (ver texto completo)
Hoy me ha saludado con mi nombre de pila, al pie de la acacia aletargada por el invierno (aunque ya con alguna leve flor y yemas de primavera temprana), la cual vi plantar cierto día de octubre de 1979. ¡Qué grande se ha puesto desde entonces!

Me ha saludado con mi nombre de pila, e iba empujando un carrito en cuyo interior se veía un bebé rollizo y sonrosado, bien dormidito, de apenas un mes de vida. Y he pensado que la vida de Jennifer acapara un buen pellizco de mi propia vida. Su mamá la trajo ... (ver texto completo)
Esto ocurrió hará unos tres años, entre la boca del metro y el intercambiador de autobuses urbanos. En el cielo de la tarde de Madrid había cierto resabio primaveral; nos cobijaba un árbol cuyas hojas empezaban a brotar. Había una fuente que tenía atrapado el arco iris entre sus visillos de agua.

Estábamos sentados en el mismo banco. Tú comías una manzana y tenías a tus pies una mochila manchada de yeso. El sol de Perú había sido el causante de tu rostro atezado y de tus negros cabellos, barnizados ... (ver texto completo)
- ¡Niño! ¿"Ande" para tu padre?

Yo había abierto la puerta sin vacilamientos ante tan insistentes aldabonazos. Me echó una cara que me levantó el susto, con esa boina mugrienta, esos ojos turbios por el alcohol, esa boca desguarnecida de dientes... El susto no fue para descrito, y quise cerrarle la puerta en las morronudas narices. Pero él interpuso su manaza con una fuerza que se me antojó homicida.

- ¡Niño, no me "arrempujes" la puerta y dile a tu padre que asome la jeta! -me espetó con su ... (ver texto completo)
Hoy me he equivocado... Hay una nueva oportunidad en el mañana, que de momento aparece limpio de errores.

Pero ¿ha de preocuparme tanto el mañana? El esfuerzo de mi senectud no ha de ser más afortunado que el de mi juventud. El pájaro quiere ser nube, la nube quiere ser pájaro, cantaba Tagore. Ni siembran ni guardan en graneros, y el alimento no les falta.

Frío tráfago el de esta sociedad que no conoce la felicidad aunque ande persiguiéndola incansablemente. El dinero es la cumbre, el dinero ... (ver texto completo)
Nuestro buen amigo Feliciano Moya, poeta de los pinceles, me ha informado en su último mail que ya están floreciendo los almendros en Aldea. ¡Y que no esté yo allí para que mis ojos se recreen en semejante milagro de la Madre Naturaleza!

Una vez, en los días de mi triste adolescencia, mientras me paseaba por entre las ramas en cierne de los almendros del camino de la Cueva del Alguacil, presencié algo maravilloso, a lo que la Naturaleza no nos tiene muy habituados:

Deambulaba yo por entre ... (ver texto completo)
Hubo un tiempo en que yo te perseguía por todo el filo de la tierra. Te amaba, y entonces dejaba mi ventana abierta y cruzaba mis brazos, tumbado en la banqueta de mis horas solitarias, para atrapar el hálito de la brisa de primavera que me susurraba tus ternezas al oído. Te buscaba bajo los arcos de las iglesias, y te perseguía por los arenales que la tormenta oscurecía. Mi corazón se rendía a los incesantes latidos que le provocabas. En las cimas y en los valles se auguraba tu presencia. Tus perlas ... (ver texto completo)
En la foto 19 he insertado un escrito acerca de la obra de Feliciano Moya.
Reflexiones sobre el arte de Feliciano Moya:

Un viejo adagio dice que sólo los grandes genios son autodidactas. Feliciano sintió desde muy joven el prurito de vencer los vacíos blancos que le presentaban los blocs de dibujo y los lienzos de caballete. Empezó a experimentar con los colores, las formas cambiantes, las perspectivas, las sombras, los cendales de niebla, los horizonte etéreos... Y así, poco a poco, haciendo uso de la técnica ensayo-error, sin mano que guiara sus pinceladas, el arte, ... (ver texto completo)
Cuando el jardinero no era capaz de dar a conocer las profundidades de su interior, cuando los años pasaban irremisiblemente y veía que su alma iba a reventar dentro de sí misma… Entonces sus ojos, estando sentado en un banco de la sevillana Plaza de España, se tropezaron con este texto de Rabindranath Tagore (de quien se confiesa discípulo), capítulo número 60 de su libro “La cosecha”:

“El perfume exclama en el capullo: “ ¡Ay de mí, se marcha el día, el día feliz de la primavera, y aquí estoy ... (ver texto completo)
¡Oh, luna esplendorosa, sé lo que has significado y significas para aquéllos que huyen de los asuntos terrenales y buscan en la poesía el bálsamo para las heridas del alma! Muchas veces, sacando la basura, te he visto en la antesala del firmamento, y mis pies se han detenido en contra de los dictados de mi razón; en tu seno se encuentra el relicario de mis más emocionantes sueños. Cuando era joven y en las noches azules de julio bajaba paseando al Ranchal, tu rostro servía de marco a multitud de ... (ver texto completo)
Un viernes de marzo, ya muy atrás en el pasado, me levanté con la comezón de hacer algo que llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza: ir al cementerio de la Almudena para buscar la tumba de un amigo que quise mucho y que entonces llevaba ocho años en el reposo de Dios; falleció en extrañas circunstancias.
Llovía a cantaros pero no me eché atrás en mi decisión: siempre me he sentido más a gusto bajo la lluvia que bajo el sol justiciero. Cogí el metro hasta Ventas y allí un autobús que me condujo ... (ver texto completo)
EL CUENTO DE LA PALOMA EN EL HOSPITAL (Una historia real)

-No puedo creer en Dios -decía con su voz pegada a la garganta, en aquel su triste lecho de muerte de aquella no menos triste habitación de hospital-. A Dios no le importa dejar a mis niños sin su madre.

Sabía que se acercaba su hora postrera, y siempre me escuchaba cuando yo trataba de darle el consuelo de Dios al ser querido que me había traído a esa aséptica habitación de hospital.

Recuerdo a esa pobre mujer de 31 años, enfilando ... (ver texto completo)
Tempestuosos tiempos los de la Reforma. En astronomía la Iglesia Católica admitía el sistema geocéntrico de Tolomeo (los planetas y el sol giran alrededor de la tierra) y despreciaba el nuevo sistema heliocéntrico (los planetas y la tierra giran alrededor del sol), paradojicamente difundido por un monje polaco llamado Copérnico; el sistema heliocéntrico tenía más visos de realidad, pero la tradición cuesta desterrarla.

Hacia 1582 un niño llamado Johannes Kepler fue enviado al seminario protestante ... (ver texto completo)
Érase una vez una niña llamada Sophie. Vivía en un país donde los cielos jamás se deshacían de su costra de nubes, y tenía un libro bellamente ilustrado acerca de la luna. Pero nunca, por causa de las nubes, la había visto en lo alto de la bóveda del cielo.

Todas las noches, Sophie salía al sereno con la esperanza de poder ver la luna. A pesar de lo vehemente de su deseo, jamás su mirada consiguió atravesar la borrosa gasa de la niebla nocturna. La única luz se la tendía la farola que débilmente ... (ver texto completo)
Ahora que los niños han comenzado la escuela, me acude al corazón el recuerdo de Félix, el mejor maestro que jamás he tenido en la enseñanza oficial.

Yo aún no cumplía los ocho años cuando le vi cruzar la puerta de mi aula, con una sonrisa a flor de labios. Félix sin más, sin don din dan. Debajo del brazo portaba "Corazón", el maravilloso libro de Edmundo de Amicis.

Lo primero que nos enseñó fue a decir fue "Supercalifrasquilisticoespelialioso", como en la película "Mary Popins". Y nos dijo ... (ver texto completo)
Es una tarde de enero que parece de mediados de marzo. El corazón rechaza pensar en enfermedades o en las amarguras que jalonan la vida.

Condúceme, pensamiento, a una tarde de septiembre, sentado junto a la orilla del estanque de la pradera del Cortijillo.

Dejé mi bicicleta escondida entre los matorrales, atravesé el pórtico de aquellos majestuosos árboles y me allegué junto al estanque de agua verdinosa. Las cochinillas atravesaban esa sopa de algas merced a la tensión superficial del agua. ... (ver texto completo)
Los rayos del astro de la noche se unieron para darte forma. Había llovido la tarde que te encontré en el cerro de la Higuera, pero las nubes se abrieron y tú capturaste un rayo de sol para llamarme la atención. ¡Eras tan bonita, piedra de luna! Y estabas tan sola como yo, en medio de otras rocas de sobrehaces apagadas; tan sola como yo, en medio de mi juventud y de mis semejantes.

A partir de entonces estuviste conmigo en muchas partes. Me sentía reconfortado al llevarte conmigo en mis excursiones ... (ver texto completo)
¿Qué ha pasado con el resto de los escritos de antes?