Ya en el siglo XVII, y sin duda antes, volaban saetas como golondrinas tempranas por los
cielos de
España y de Nueva España. El franciscano fray Antonio de Ezcaray, en su libro contra los descotes y otras profanidades titulado Voces con dolor, impreso en
Sevilla, en 1691, dice que en Méjico salían a medianoche él y otros frailes a echar saetas por la ciudad. Y añade: “Mis hermanos los reverendos padres del
convento de nuestro padre
San Francisco, todos los meses del año, el Domingo de Cuerda por
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