Respuestas para Críspulo Cortés Cortés:

Adán atemorizado se arrodilló y se inclinó ante su creador humildemente y tocando con su frente el suelo le dijo:
Bendito seas Señor, hágase tú voluntad así en la tierra cómo en el Cielo.
Los Arcángeles escogieron entre las mujeres a las más bellas, a las más robustas y las más sanas, y las repartieron entre los continentes que habitaban.
Pero algunos Arcángeles se negaron a efectuar esa aberración para no perder la inmortalidad, renunciando a mantener contacto carnal con las hijas del hombre.
El Arcángel con soberbia le respondió:
Adán, eres carne de mi carne y por eso tu vida me pertenece. Yo fui tu creador y es por eso que cuanto tú posees en la tierra me pertenece y así cómo todas tus descendientes las mujeres.
Adán atemorizado se arrodilló y se inclinó ante su creador humildemente y tocando con su frente el suelo le dijo:
Bendito seas Señor, hágase tú voluntad así en la tierra cómo en el Cielo.
Adán preocupado por sus mujeres y por el extraño requerimiento que le hacían los dioses le pregunto al Arcángel:
¡Señor con humildad! ¿Podíais decirme para que necesitéis a las mujeres?
El Arcángel con soberbia le respondió:
Adán, eres carne de mi carne y por eso tu vida me pertenece. Yo fui tu creador y es por eso que cuanto tú posees en la tierra me pertenece y así cómo todas tus descendientes las mujeres.
Lo hacían los Arcángeles sobre todo por el trágico y solitario destino que todos ellos tenían.
Adán preocupado por sus mujeres y por el extraño requerimiento que le hacían los dioses le pregunto al Arcángel:
¡Señor con humildad! ¿Podíais decirme para que necesitéis a las mujeres?
Pero sucedió un día que los Arcángeles que vivían esparcidos por los continentes y contemplaban sin intervenir en los pueblos la veloz evolución de los hombres. Observaron desde sus invisibles naves la delicada belleza que tenían las hembras humanas y aun cuando ellos no necesitasen para vivir ejercer promiscuidad alguna, estando sometidos a la pena de la perdida de la inmortalidad por su divinidad inmortal, exigieron a Adán al verlas tan bellas que les entregasen unas cuantas de la hembras jóvenes ... (ver texto completo)
Lo hacían los Arcángeles sobre todo por el trágico y solitario destino que todos ellos tenían.
Todos los oficios artesanos florecían con mucho arte y premura, dando a sus tristes existencias, un complemento de objetos nuevos y originales que les hacían a todos la vida más fácil.
Pero sucedió un día que los Arcángeles que vivían esparcidos por los continentes y contemplaban sin intervenir en los pueblos la veloz evolución de los hombres. Observaron desde sus invisibles naves la delicada belleza que tenían las hembras humanas y aun cuando ellos no necesitasen para vivir ejercer promiscuidad alguna, estando sometidos a la pena de la perdida de la inmortalidad por su divinidad inmortal, exigieron a Adán al verlas tan bellas que les entregasen unas cuantas de la hembras jóvenes ... (ver texto completo)
Adán que tenía una edad muy cercana al límite que los Arcángeles habían anunciado y próxima a los ochocientos años, había triplicado su descendencia con infinidad de hijos e hijas que se esparcieron por doquier entre los pueblos. La tierra se poblaba sin pausa ni respiro y los hombres de las tribus de Adán aprendían adaptándose con suma presteza a cualquier circunstancia por difícil que ella fuese en cualquier lugar de la tierra conocida.
Todos los oficios artesanos florecían con mucho arte y premura, dando a sus tristes existencias, un complemento de objetos nuevos y originales que les hacían a todos la vida más fácil.
Génesis.
Los gigantes.
La familia de Adán había crecido y la expansión de las ramas de su descendencia aunque todavía no era grande se multiplicaba día a día. Todos vivían en torno a los grandes bosques que había cercanos de la intercesión de los dos grandes ríos Eufrates y Tigris en donde el transcurso de su vivir resultaba placentero.
Adán que tenía una edad muy cercana al límite que los Arcángeles habían anunciado y próxima a los ochocientos años, había triplicado su descendencia con infinidad de hijos e hijas que se esparcieron por doquier entre los pueblos. La tierra se poblaba sin pausa ni respiro y los hombres de las tribus de Adán aprendían adaptándose con suma presteza a cualquier circunstancia por difícil que ella fuese en cualquier lugar de la tierra conocida.
La promiscuidad.
Ahora bien aconteció que al paso de los tiempos comenzaron a crecer en número sobre la superficie de la tierra y les nacieron hijas; entonces los hijos de Jehová empezaron a observar que las hijas de los hombres eran bellas.
Se pusieron a tomar esposas para sí a saber todas las que escogieron.
Después de eso dijo Jehová:
Ciertamente no obrará mi espíritu contra el mal del hombre por un tiempo indefinido ya que tam-bién el es carne.
Por consiguiente sus días tienen que llegar ... (ver texto completo)
Génesis.
Los gigantes.
La familia de Adán había crecido y la expansión de las ramas de su descendencia aunque todavía no era grande se multiplicaba día a día. Todos vivían en torno a los grandes bosques que había cercanos de la intercesión de los dos grandes ríos Eufrates y Tigris en donde el transcurso de su vivir resultaba placentero.
¡Señor del ciego imperio prepotente!
¡Señor que fuisteis el generador del caos!
¡Detén tú insensatez!
¿Por qué siembras la muerte en la materia?
¡Tú!... ser inmortal que naciste de ella, ¡devuélvela a la vida!
Envuelve en misericordia tú orgullo y tú divinidad y llora por el hombre.
La promiscuidad.
Ahora bien aconteció que al paso de los tiempos comenzaron a crecer en número sobre la superficie de la tierra y les nacieron hijas; entonces los hijos de Jehová empezaron a observar que las hijas de los hombres eran bellas.
Se pusieron a tomar esposas para sí a saber todas las que escogieron.
Después de eso dijo Jehová:
Ciertamente no obrará mi espíritu contra el mal del hombre por un tiempo indefinido ya que tam-bién el es carne.
Por consiguiente sus días tienen que llegar a ser ciento veinte años.
Los Arcángeles habitaban en la tierra en aquellos días y fue cunado los Arcángeles continuaron te-niendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron hijos.
Eran unos hijos gigantes fuertes y de gran peso por prematuros de nacimiento, con el estigma de ser sólo varones que alcanzan en muy corto tiempo una altura descomunal y fueron los que dominaron a la Tierra y al hombre. ... (ver texto completo)
Luzbel se sintió muy sólo cuando sintió el vació de su tensión divina penetró en la medula de su eterna inmortalidad, haciéndole levantar los brazos hacía el cosmos a la vez que imploraba su impotencia al supremo con unas palabras que surgieron desde el resto de humanidad que aún quedaba en su materia divina:
¡Señor del ciego imperio prepotente!
¡Señor que fuisteis el generador del caos!
¡Detén tú insensatez!
¿Por qué siembras la muerte en la materia?
¡Tú!... ser inmortal que naciste de ella, ¡devuélvela a la vida!
Envuelve en misericordia tú orgullo y tú divinidad y llora por el hombre.
Eran muy poderosos, y lo sabían, no eran dioses, y lo sabían también. Ahora todos ellos se quedarían en el planeta azul por el tiempo, sin tiempo. Pero con la inmortalidad de millares de años terrestres porque el planeta tierra era completamente suyo.
Luzbel se sintió muy sólo cuando sintió el vació de su tensión divina penetró en la medula de su eterna inmortalidad, haciéndole levantar los brazos hacía el cosmos a la vez que imploraba su impotencia al supremo con unas palabras que surgieron desde el resto de humanidad que aún quedaba en su materia divina:
Como dioses que eran, ellos podían realizar con su técnica, milagros que le parecerían extraordinarios al hombre y entonces la ignorancia y la debilidad del ser humano los propagarían por todo el planeta cantando el poder divino y absoluto, y la celestial misericordia del poderoso creador.
Eran muy poderosos, y lo sabían, no eran dioses, y lo sabían también. Ahora todos ellos se quedarían en el planeta azul por el tiempo, sin tiempo. Pero con la inmortalidad de millares de años terrestres porque el planeta tierra era completamente suyo.
Había soldados Nefelin que vigilaban la entrada de la sede de gobierno y saludan a Luzbel que entraba en el edificio por la puerta principal seguido por la comitiva de sus consejeros. Los responsables de la base tenían un cenáculo importante para planificar los siguientes pasos a seguir, cuando ya se habían terminado todas las obras en la base submarina.
Como dioses que eran, ellos podían realizar con su técnica, milagros que le parecerían extraordinarios al hombre y entonces la ignorancia y la debilidad del ser humano los propagarían por todo el planeta cantando el poder divino y absoluto, y la celestial misericordia del poderoso creador.
La nave madre de Luzbel se hallaba en un hangar seco en periodo de revisión, donde un enjambre de los obreros Nefelin se afanaba en ella revisando lo que tuviera dañado.
Había soldados Nefelin que vigilaban la entrada de la sede de gobierno y saludan a Luzbel que entraba en el edificio por la puerta principal seguido por la comitiva de sus consejeros. Los responsables de la base tenían un cenáculo importante para planificar los siguientes pasos a seguir, cuando ya se habían terminado todas las obras en la base submarina.
En todo lo alto del extraño complejo, una estación de energía atómica generaba para toda la ciudad la electricidad necesaria para así generar el calor y la luz, haciéndola brillante cómo si del propio sol se tratara.
La nave madre de Luzbel se hallaba en un hangar seco en periodo de revisión, donde un enjambre de los obreros Nefelin se afanaba en ella revisando lo que tuviera dañado.
Una gran compuerta metálica, de doble cara, hacía de compartimiento estanco para que las naves que salían y entraban constantemente hacia el mar, no se atascasen en el agua salada y en el fango de los fondos marinos. Los grandes muelles de atraque se hallaban en actividad constante para descargar los minerales y otras mercancías que venían desde las lejanas y complejas minas submarinas automáticas que habían construido los trabajadores Nefelin por todo el fondo del vasto e inmenso océano.
En todo lo alto del extraño complejo, una estación de energía atómica generaba para toda la ciudad la electricidad necesaria para así generar el calor y la luz, haciéndola brillante cómo si del propio sol se tratara.
La enorme extensión del enorme conglomerado de edificios se hallaba construida sobre las laderas de una montaña submarina.
Una gran compuerta metálica, de doble cara, hacía de compartimiento estanco para que las naves que salían y entraban constantemente hacia el mar, no se atascasen en el agua salada y en el fango de los fondos marinos. Los grandes muelles de atraque se hallaban en actividad constante para descargar los minerales y otras mercancías que venían desde las lejanas y complejas minas submarinas automáticas que habían construido los trabajadores Nefelin por todo el fondo del vasto e inmenso océano.
En un edificio que se destacaba por su elegancia y por sus formas de los demás, se hallaba situada la asamblea de los Arcángeles que gobernaban en la urbe y que asesoraban al comandante Luzbel para la buena gerencia de la misma.
La enorme extensión del enorme conglomerado de edificios se hallaba construida sobre las laderas de una montaña submarina.
Las calles eran concurridas por numerosos vehicu-los personales de transporte, que daban a entender que en la ciudad había una actividad frenética que se desarrollaba sin pausa en su interior.
En un edificio que se destacaba por su elegancia y por sus formas de los demás, se hallaba situada la asamblea de los Arcángeles que gobernaban en la urbe y que asesoraban al comandante Luzbel para la buena gerencia de la misma.
Una gran aglomeración de las edificaciones de la ciudad submarina estaba ordenada con las amplias avenidas, que daban a la totalidad del complejo, un sentido general y geométrico de avenidas paralelas que se entrecruzaban entre si.
Las calles eran concurridas por numerosos vehicu-los personales de transporte, que daban a entender que en la ciudad había una actividad frenética que se desarrollaba sin pausa en su interior.
La base divina.
La base submarina estaba finalizada y a punto, por la ingente y dura tarea que se había efectuado entre los ingenieros, los Nefelin y las máquinas.
Una gran aglomeración de las edificaciones de la ciudad submarina estaba ordenada con las amplias avenidas, que daban a la totalidad del complejo, un sentido general y geométrico de avenidas paralelas que se entrecruzaban entre si.
Después de dividirse en cinco grupos, los cuales equivalían a los cinco continentes que había en la tierra, y se repartieron entre todos ellos las naves, las maquinas y todos los complejos utensilios que habían traído al planeta desde el espacio. Después se separaron con tristeza, pero sin perder jamás el contacto entre ellos porque todos ellos sabían que si se mantenían informados los unos con los otros, se hallarían siempre a salvo de la vida y la muerte, al conservar sus privilegios divinos.
La base divina.
La base submarina estaba finalizada y a punto, por la ingente y dura tarea que se había efectuado entre los ingenieros, los Nefelin y las máquinas.
Y para poder conseguir este deseo, cada grupo de Arcángeles y de sus Nefelin se esparcieron en un continente diferente, porque las tierras del pequeño planeta se hallaban separadas entre sí por masas de agua infinita.
Después de dividirse en cinco grupos, los cuales equivalían a los cinco continentes que había en la tierra, y se repartieron entre todos ellos las naves, las maquinas y todos los complejos utensilios que habían traído al planeta desde el espacio. Después se separaron con tristeza, pero sin perder jamás el contacto entre ellos porque todos ellos sabían que si se mantenían informados los unos con los otros, se hallarían siempre a salvo de la vida y la muerte, al conservar sus privilegios divinos.
Arcángeles terrestres.
El más veterano científico, que era el regente de la planta, reunió a todos los seres divinos en la base, una vez que todos estaban liberados de su trabajo en el jardín del Edén y en asamblea decidieron por avenencia, dispersarse por la superficie de la tierra en pequeños grupos con el poder y autosuficiencia. La idea que tenían era de construir por el planeta auténticos y sofisticados núcleos urbanos que no se entrometiesen en la vida natural de los hombres.
Y para poder conseguir este deseo, cada grupo de Arcángeles y de sus Nefelin se esparcieron en un continente diferente, porque las tierras del pequeño planeta se hallaban separadas entre sí por masas de agua infinita.
La expulsión del Edén.
Con eso Jehová los echó del jardín del Edén para que cultivaran el suelo del cual había salido.
De modo que expulsó al hombre y situó al Este del jardín del Edén los Querubines y la hoja llamean-te de la espada radiante que daba vueltas de conti-nuó para guardar el camino del árbol de la vida.
Ahora bien Adán tuvo el coito con Eva su esposa y esta llegó a estar encima.
Con el tiempo ella dio a luz a Caín y dijo:
He adquirido el nombre con la ayuda de Adán.
Más tarde ... (ver texto completo)
Arcángeles terrestres.
El más veterano científico, que era el regente de la planta, reunió a todos los seres divinos en la base, una vez que todos estaban liberados de su trabajo en el jardín del Edén y en asamblea decidieron por avenencia, dispersarse por la superficie de la tierra en pequeños grupos con el poder y autosuficiencia. La idea que tenían era de construir por el planeta auténticos y sofisticados núcleos urbanos que no se entrometiesen en la vida natural de los hombres.
Ahora la implantación humana se había concluido y como había sido el mismo hombre el que había transgredido las normas del jardín del Edén, ellos deberían seguir solos su camino. Ahora el deber de los seres humanos se debía de centrar en acumular conocimientos útiles dentro del cerebro para que la siembra de los dioses continuara eternamente.
Eso será su meta y será su destino hasta el final de los tiempos.
La expulsión del Edén.
Con eso Jehová los echó del jardín del Edén para que cultivaran el suelo del cual había salido.
De modo que expulsó al hombre y situó al Este del jardín del Edén los Querubines y la hoja llamean-te de la espada radiante que daba vueltas de conti-nuó para guardar el camino del árbol de la vida.
Ahora bien Adán tuvo el coito con Eva su esposa y esta llegó a estar encima.
Con el tiempo ella dio a luz a Caín y dijo:
He adquirido el nombre con la ayuda de Adán.
Más tarde ... (ver texto completo)
Cuando toda la tierra fuese poblada y los hombres probaran a constituirse en cerradas colectividades, sería llegado el momento de poder ayudarles.
Ahora la implantación humana se había concluido y como había sido el mismo hombre el que había transgredido las normas del jardín del Edén, ellos deberían seguir solos su camino. Ahora el deber de los seres humanos se debía de centrar en acumular conocimientos útiles dentro del cerebro para que la siembra de los dioses continuara eternamente.
Eso será su meta y será su destino hasta el final de los tiempos.
Luzbel, que desde la profundidad del océano había escuchado con tristeza los lamentos de Adán y Eva y aun cuando estaba informado puntualmente de los avatares en el laboratorio y de la desventura de los primates en el jardín del Edén. Ante la ley de la vida se veía incapaz de arreglar tal desatino. Quizá más tarde en el caminar de las existencias mortales él tendría la ocasión de mitigar de alguna forma su condición humana. Pero en los momentos actuales, todo dependía de ellos mismos, en la trayectoria ... (ver texto completo)
Cuando toda la tierra fuese poblada y los hombres probaran a constituirse en cerradas colectividades, sería llegado el momento de poder ayudarles.
¡No nos dejes solos ahora mí Señor porque somos humanos desvalidos!
¡Adán y Eva, tus siervos, claman arrepentidos para que les unjas de savias providencias!
Acuérdate Señor que los dos nos hallamos tristes y desvalidos en la dura tierra.
Nos hallamos perdidos en la dura vida terrena, con sudor, con fatiga y con infinitas lágrimas de pena por haberte dejado.
Mi alimento mana sudor frío.
Mi hembra sufrirá al concebir.
Yó, que soy carne de tu carne.
Yó, que fui inmortal como tú.
Yó, que comí ... (ver texto completo)
Luzbel, que desde la profundidad del océano había escuchado con tristeza los lamentos de Adán y Eva y aun cuando estaba informado puntualmente de los avatares en el laboratorio y de la desventura de los primates en el jardín del Edén. Ante la ley de la vida se veía incapaz de arreglar tal desatino. Quizá más tarde en el caminar de las existencias mortales él tendría la ocasión de mitigar de alguna forma su condición humana. Pero en los momentos actuales, todo dependía de ellos mismos, en la trayectoria ... (ver texto completo)
El primer día del hombre ya había transcurrido y Adán y Eva al despertarse se vieron desamparados y estaban muy arrepentidos por su mala acción. Y tratando entonces de aminorar su desgracia entonó Adán hacía su creador una plegaria para que no les abandonase:
¡No nos dejes solos ahora mí Señor porque somos humanos desvalidos!
¡Adán y Eva, tus siervos, claman arrepentidos para que les unjas de savias providencias!
Acuérdate Señor que los dos nos hallamos tristes y desvalidos en la dura tierra.
Nos hallamos perdidos en la dura vida terrena, con sudor, con fatiga y con infinitas lágrimas de pena por haberte dejado.
Mi alimento mana sudor frío.
Mi hembra sufrirá al concebir.
Yó, que soy carne de tu carne.
Yó, que fui inmortal como tú.
Yó, que comí del veneno de la vida.
¡Sálvame Señor!
Tú, que te olvidaste de mí.
Tú, que no sabes perdonar a los hombres.
Redimiré Señor ante ti los errores de mi acto.
Sembraré está tierra Señor con mi simiente en dos cuerpos malditos de un pecado. ... (ver texto completo)
Algo más tarde, al despertar del sueño, vieron que la oscuridad de la fría noche estaba avanzando y la mujer rápidamente buscó un cobijo natural que les protegerse de la escarcha. Cuando lo hallaron en la cueva de una montaña amontonaron en el suelo la hierba seca que había por doquier y envolviéndose en ella durmieron hasta el amanecer, y en ese día que es la jornada primera de su estancia en la tierra como auténticos seres humanos inteligentes, Adán y Eva le pidieron el perdón a sus creadores.
El primer día del hombre ya había transcurrido y Adán y Eva al despertarse se vieron desamparados y estaban muy arrepentidos por su mala acción. Y tratando entonces de aminorar su desgracia entonó Adán hacía su creador una plegaria para que no les abandonase:
Ahora los dos sabían porque fueron creados así y se ruborizaron de sus debilidades y tentaciones. Y aun cuando los dos seres habían ya renunciado a la eternidad divina, sentían dentro de sí el gozo del amor que les ataría de por vida y solo entonces los dos primeros humanos se durmieron placidamente.
Algo más tarde, al despertar del sueño, vieron que la oscuridad de la fría noche estaba avanzando y la mujer rápidamente buscó un cobijo natural que les protegerse de la escarcha. Cuando lo hallaron en la cueva de una montaña amontonaron en el suelo la hierba seca que había por doquier y envolviéndose en ella durmieron hasta el amanecer, y en ese día que es la jornada primera de su estancia en la tierra como auténticos seres humanos inteligentes, Adán y Eva le pidieron el perdón a sus creadores.
Cuando fatigados finalizaron sus deseos los dos se tumbaron en la fresca hierba mitigando así el calor de su fragosa experiencia carnal.
Ahora los dos sabían porque fueron creados así y se ruborizaron de sus debilidades y tentaciones. Y aun cuando los dos seres habían ya renunciado a la eternidad divina, sentían dentro de sí el gozo del amor que les ataría de por vida y solo entonces los dos primeros humanos se durmieron placidamente.
De inmediato, como si fuese un relámpago, los dos primeros humanos se hallaron fuera del jardín del Edén y fue entonces cuando el hombre y la mujer vieron a sus cuerpos mortales de simples humanos totalmente desnudos y se llamaron por su nombre. Él llamó a la mujer Eva y ella llamó al varón Adán y desde entonces la pareja de humanos se desearon solo por el instinto cómo si fuesen cualquier otro animal y copularon intensamente con pasión y con deseo infinito, como si el coito fuese el torbellino de ... (ver texto completo)
Cuando fatigados finalizaron sus deseos los dos se tumbaron en la fresca hierba mitigando así el calor de su fragosa experiencia carnal.
En este preciso instante fue cuando los Arcángeles finalizaron su extraordinario trabajo en la tierra y se prepararon para emprender todos los seres de la base divina la más sorprendente aventura sobre la faz de la tierra
De inmediato, como si fuese un relámpago, los dos primeros humanos se hallaron fuera del jardín del Edén y fue entonces cuando el hombre y la mujer vieron a sus cuerpos mortales de simples humanos totalmente desnudos y se llamaron por su nombre. Él llamó a la mujer Eva y ella llamó al varón Adán y desde entonces la pareja de humanos se desearon solo por el instinto cómo si fuesen cualquier otro animal y copularon intensamente con pasión y con deseo infinito, como si el coito fuese el torbellino de ... (ver texto completo)
Ahora tenían que trabajar los dos con el sudor de la frente porque ya eran simples seres mortales con la maldad y la virtud, pero con la sabiduría de los dioses que les habían creado.
En este preciso instante fue cuando los Arcángeles finalizaron su extraordinario trabajo en la tierra y se prepararon para emprender todos los seres de la base divina la más sorprendente aventura sobre la faz de la tierra
Del árbol de la vida comieron y se enfrentaron los dos, a lo desconocido, a lo prohibido, al negro y al blanco, a la sequía y a la lluvia, al hambre y a la abundancia, a la vida y a la muerte.
Ahora tenían que trabajar los dos con el sudor de la frente porque ya eran simples seres mortales con la maldad y la virtud, pero con la sabiduría de los dioses que les habían creado.
Sus voluntades se anularon por un frenético deseo de probar de lo desconocido y lo oculto, porque lo tenían prohibido y finalmente mirándose a los ojos se decidieron a comer el hombre y la mujer, de la fruta del hermoso y solitario árbol.
Del árbol de la vida comieron y se enfrentaron los dos, a lo desconocido, a lo prohibido, al negro y al blanco, a la sequía y a la lluvia, al hambre y a la abundancia, a la vida y a la muerte.
La tentación en los débiles humanos fue superior a los preceptos ordenados y fue entonces cuando los dos se quitaron la venda que cubría anteriormente sus ojos y se les apareció la verdadera realidad de la condición humana.
Sus voluntades se anularon por un frenético deseo de probar de lo desconocido y lo oculto, porque lo tenían prohibido y finalmente mirándose a los ojos se decidieron a comer el hombre y la mujer, de la fruta del hermoso y solitario árbol.
El frondoso árbol era un hermoso manzano que se hallaba cargado de olorosas y verdes manzanas.
¡Los primates humanos tenían prohibido comerse la fruta del enorme manzano!
La tentación en los débiles humanos fue superior a los preceptos ordenados y fue entonces cuando los dos se quitaron la venda que cubría anteriormente sus ojos y se les apareció la verdadera realidad de la condición humana.
Mientras la primate hembra olía al aire el intenso perfume de sus olorosos y sus apetitosos frutos. El primate hombre se encontraba a su lado sintiendo la misma sensación que tenía la hembra. Y los dos advertían en lo más profundo de su ser un ciego y horrible deseo irrefrenable de tomarlos y comer de ellos.
El frondoso árbol era un hermoso manzano que se hallaba cargado de olorosas y verdes manzanas.
¡Los primates humanos tenían prohibido comerse la fruta del enorme manzano!
La tentación.
La mujer se encontraba inquieta y nerviosa sin de-jar de mirar los frutos del sublime y frondoso árbol prohibido por los Arcángeles.
Mientras la primate hembra olía al aire el intenso perfume de sus olorosos y sus apetitosos frutos. El primate hombre se encontraba a su lado sintiendo la misma sensación que tenía la hembra. Y los dos advertían en lo más profundo de su ser un ciego y horrible deseo irrefrenable de tomarlos y comer de ellos.
El árbol de la vida.
Es realmente el caso que Jehová les dijo que uste-des no deben comer de todo árbol del jardín.
No deben comer de él.
¡No!... no deberan tocarlo para que no muera su divinidad.
Positivamente no morirán sólo como hombres por-que Jehová sabe que en el mismo día, en el mismo momento que coman de él, se les abrirán los ojos y tendrán que ser como cualquier otro ser que cono-ce y sabe lo bueno y malo del mundo del hombre.
Por consiguiente vio la mujer que el árbol es bue-no ... (ver texto completo)
La tentación.
La mujer se encontraba inquieta y nerviosa sin de-jar de mirar los frutos del sublime y frondoso árbol prohibido por los Arcángeles.
Si ellos desobedecían a los Arcángeles científicos, los dos volverían a vivir en la tierra cómo hombres inteligentes del saber y del conocimiento. Y serian seres distintos a los primates que fueron. Longevos al inicio y menos perdurables al paso del tiempo, porque perderían paulatinamente al multiplicarse toda la energía vital original y estarían expuestos a todos los avatares negativos de un propio egoísmo y enfrentando a los hombres contra los hombres sin piedad ni misericordia alguna.
El árbol de la vida.
Es realmente el caso que Jehová les dijo que uste-des no deben comer de todo árbol del jardín.
No deben comer de él.
¡No!... no deberan tocarlo para que no muera su divinidad.
Positivamente no morirán sólo como hombres por-que Jehová sabe que en el mismo día, en el mismo momento que coman de él, se les abrirán los ojos y tendrán que ser como cualquier otro ser que cono-ce y sabe lo bueno y malo del mundo del hombre.
Por consiguiente vio la mujer que el árbol es bue-no ... (ver texto completo)
No debían probar bajo ningún concepto los frutos de ese árbol, ya que si lo probaban se volverían al instante simples animales humanos y perderían su divinidad y su inmortalidad. Serian expulsados del jardín dejando en él la parte divina que les ataba a su divina inmortalidad para vivir en la tierra cómo simples mortales.
Si ellos desobedecían a los Arcángeles científicos, los dos volverían a vivir en la tierra cómo hombres inteligentes del saber y del conocimiento. Y serian seres distintos a los primates que fueron. Longevos al inicio y menos perdurables al paso del tiempo, porque perderían paulatinamente al multiplicarse toda la energía vital original y estarían expuestos a todos los avatares negativos de un propio egoísmo y enfrentando a los hombres contra los hombres sin piedad ni misericordia alguna.
En la extraña prohibición había además un factor fundamental para mantener el equilibrio justo para la procreación orgánica de la vida y que acercaban al hombre a la muerte si comían de ese fruto. Y al contrario si les obedecían ciegamente los humanos a esta simple prohibición, los hombres asegurarían su inmortalidad perpetua sin posibilidad alguna de ejercer de una forma humana la procreación y por tanto la promiscuidad con la hembra.
No debían probar bajo ningún concepto los frutos de ese árbol, ya que si lo probaban se volverían al instante simples animales humanos y perderían su divinidad y su inmortalidad. Serian expulsados del jardín dejando en él la parte divina que les ataba a su divina inmortalidad para vivir en la tierra cómo simples mortales.
Los primates humanos podían tomar de los frutos de todas las plantas, pero con una sola excepción y por ser el único mandato de los científicos, que les prohibieron comer de los frutos de un maravilloso árbol frutal que estaba situado en el mismo centro del jardín. Los científicos divinos habían impuesto esa prohibición, como la regla del comportamiento básico para la permanencia en el jardín del Edén y lo utilizaban con todos los primates que hallaban en los planetas del Cosmos para poder comprobar ... (ver texto completo)
En la extraña prohibición había además un factor fundamental para mantener el equilibrio justo para la procreación orgánica de la vida y que acercaban al hombre a la muerte si comían de ese fruto. Y al contrario si les obedecían ciegamente los humanos a esta simple prohibición, los hombres asegurarían su inmortalidad perpetua sin posibilidad alguna de ejercer de una forma humana la procreación y por tanto la promiscuidad con la hembra.
Ya pasado cierto tiempo, en cuando los dos nuevos seres humanos intuyeron que en el jardín del Edén eran diferentes y más poderosos e inteligentes que los demás animales que allí moraban entre árboles y una exuberante vegetación, cambiaron su manera de ver a la naturaleza que les rodeaban y entonces empezaron a pensar en la forma y en la manera de predominar sobre la naturaleza y los animales que les rodeaban.
Los primates humanos podían tomar de los frutos de todas las plantas, pero con una sola excepción y por ser el único mandato de los científicos, que les prohibieron comer de los frutos de un maravilloso árbol frutal que estaba situado en el mismo centro del jardín. Los científicos divinos habían impuesto esa prohibición, como la regla del comportamiento básico para la permanencia en el jardín del Edén y lo utilizaban con todos los primates que hallaban en los planetas del Cosmos para poder comprobar ... (ver texto completo)
Hablaba el primate hombre a la hembra en el corto y primitivo lenguaje que él había aprendido, hasta que la primate hembra lo aprendió al enseñarla él a identificar con sonidos vocales todas las cosas que los dos allí veían.
Ya pasado cierto tiempo, en cuando los dos nuevos seres humanos intuyeron que en el jardín del Edén eran diferentes y más poderosos e inteligentes que los demás animales que allí moraban entre árboles y una exuberante vegetación, cambiaron su manera de ver a la naturaleza que les rodeaban y entonces empezaron a pensar en la forma y en la manera de predominar sobre la naturaleza y los animales que les rodeaban.