Leopold Mozart.
Nació en Augsburgo Austria, en 1719 y murió en Salzburgo, en 1787.
Violinista y compositor.
Padre de W. A. Mozart.
Instalado en la corte del arzobispo de Salzburgo, fue un excelente violinista.
Es autor de música instrumental y vocal y de un importante método de violín.
Wolfgang Amadeus Mozart.
Nació en Salzburgo, 1756 y murio en Viena, el año 1791.
Hijo de L. Mozart que le educó musicalmente.
Desde los seis años de edad, junto con su hermana Ana María y siempre bajo vigilancia paterna, dio numerosos conciertos en las cortes de toda Europa que le granjearon admiración incondicional.
En 1773 entró como primer violín de la orquesta del arzobispo de Salzburgo.
Despedido, se instaló en Viena, donde contó con el favor del emperador y gran reputación como autor de óperas.
En 1782 se casó con Constance Weber e ingresó en la logia masónica de Viena por Schikaneder.
En 1787 fue nombrado músico de la cámara Impe-rial de Viena, pero, sin embargo, cuatro años más tarde murió muy pobre y fue enterrado en una fosa común.
Su personalidad se enriqueció con numerosas influencias:
En París conoció la ópera francesa.
En Londres, gracias a la amistad de J. Ch. Bach, la sinfonía y la ópera italiana.
En Bolonia estudió la polifonía tradicional con el padre Martini.
En Salzburgo aprendió de Haydn el tratamiento del cuarteto y de la música religiosa.
En casa del barón Van Swieten de Viena conoció la música de J. S. Bach y de Händel, lo que le animó a cultivar la gran polifonía.
Su obra representa la cumbre del clasicismo musi-cal y se distingue por su perfecta melodía, por su interés rítmico, por su natural colorido armónico y por su originalidad y su forma.
Su producción se divide en orquestal, instrumental y de cámara, vocal y coral, y operística.
En sus piezas orquestales se cuentan las sinfonías, destacando especialmente las tres últimas:
Nº 39 K. 543, nº 40 K. 550 y nº 41 Júpiter K. 551, las tres del año 1788.
También son importantes los conciertos para piano, entre los que sobresalen:
El nº 9 K. 271, el nº 20 K. 466, el nº 21 K. 467, el nº 25 K. 503 y el nº 27 K. 595.
Los conciertos para violín nº 4 K. 218 y nº 5 K. 219 son ambos de 1775.
El concierto para flauta y arpa K. 299.
La sinfonía concertante para violín y viola K. 364.
El concierto para clarinete K. 622.
En este capítulo se merecen citar las sonatas para órgano y cuerdas, las serenatas, las marchas y los divertimentos, y entre éstos los K. 136 y K. 137 ambos del año 1772.
Entre la obra instrumental y de cámara se cuentan numerosas piezas para piano y destacan las sonatas K. 310, K. 331, K. 457 y K. 576, y algunas sonatas para violín y piano, tríos con y sin piano, cuartetos como el Adagio y fuga en do menor K. 446, y quintetos como el Quinteto en la mayor para clarinete y cuerdas K. 581.
En el apartado de la música vocal y coral sobresalen numerosas canciones para voz y orquesta como la Impresión de atardecer dedicada a Laura, K. 523, y varios cánones y corales y numerosas misas y piezas sacras entre las cuales:
Misa de la Coronación» K. 317.
Misa solemnis K. 337.
Vísperas solemnes de un confesor K, 339.
Gran misa en do menor K. 427.
Además del bellísimo motete Ave Verum, K. 618 y el impresionante Réquiem K. 626, que dejó sin ter-minar y fue concluido por su alumno Süssmayr.
Hay que citar las óperas, muy importantes, no sólo por la calidad de la música sino por su excelente sentido teatral.
Destacan:
Idomeneo, rey de Creta, K. 366.
El rapto del serrallo, K. 384.
La clemencia de Tito, K. 621.
Las bodas de Fígaro, K. 492.
Don Giovanni, K. 527.
Così fan tutte, K. 588.
La flauta mágica, K. 620.
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