Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:
Cuando la noche estaba consumándose Leví llevó la cesta hasta la orilla del Nilo y depositándola con suavidad en el agua la empujó hacía la corriente, la cual la llevó hacía el centro del caudaloso río hasta que la cesta de mimbre con su hijo desapareció de su vista entre los juncos para siempre.
Algún tiempo más tarde, en esta misma mañana la hija del Faraón que se bañaba todos los días en las aguas del amado y divinizado Nilo. Por rango real se hallaba acompañada de un ingente enjambre de atentas servidoras y de esclavas, las cuales la adu-laban como si se tratase de una diosa divina. Pero ese día cuando la princesa se encontraba bañando cerca de la orilla, vio que había en los juncos una cesta de mimbre que flotaba en el agua. Curiosa y caprichosa la hija de Faraón ordenó a sus esclavas ... (ver texto completo)
Ya al anochecer Leví había comprado el cesto de mimbre y el cual preparó untándolo de brea para que flotase mejor y lo forró con una pieza de lino y metió al primogénito dentro.
Cuando la noche estaba consumándose Leví llevó la cesta hasta la orilla del Nilo y depositándola con suavidad en el agua la empujó hacía la corriente, la cual la llevó hacía el centro del caudaloso río hasta que la cesta de mimbre con su hijo desapareció de su vista entre los juncos para siempre.
Leví antes de despedir a sus vecinas, las rogó que guardaran un estricto silencio sobre lo varonil del alumbramiento, porque sabía que si la noticia del parto de su hijo llegaba a oídos de los soldados del Faraón el primogénito de su estirpe sería asesinado sin compasión alguna.
Ya al anochecer Leví había comprado el cesto de mimbre y el cual preparó untándolo de brea para que flotase mejor y lo forró con una pieza de lino y metió al primogénito dentro.
- ¡Dentro de una cesta que flote en el Nilo!
Contestó Raquel.
Leví antes de despedir a sus vecinas, las rogó que guardaran un estricto silencio sobre lo varonil del alumbramiento, porque sabía que si la noticia del parto de su hijo llegaba a oídos de los soldados del Faraón el primogénito de su estirpe sería asesinado sin compasión alguna.
- ¿Cómo?
Respondió Leví.
- ¡Dentro de una cesta que flote en el Nilo!
Contestó Raquel.
Raquel despertando bruscamente dijo al instante:
- ¡Esposo mío, a nuestro hijo debemos de salvarle!
- ¿Cómo?
Respondió Leví.
Apresurado mando que saliesen todas las mujeres de la casa y penetró con mucha pena en el pequeño aposento para ver al precioso hijo que había tenido su amada esposa. La bella criatura estaba recosta-da entre los pechos de la madre y estaba dormido apaciblemente. Leví, para no despertar ni a él ni a la madre que estaba rendida del esfuerzo del parto, se aproximó lentamente al oído de Raquel y suave-mente la preguntó:
- ¿Mataremos a nuestro hijo?
Raquel despertando bruscamente dijo al instante:
- ¡Esposo mío, a nuestro hijo debemos de salvarle!
Él, que era el padre, le tenía que asesinar según las férreas leyes del Faraón.
Apresurado mando que saliesen todas las mujeres de la casa y penetró con mucha pena en el pequeño aposento para ver al precioso hijo que había tenido su amada esposa. La bella criatura estaba recosta-da entre los pechos de la madre y estaba dormido apaciblemente. Leví, para no despertar ni a él ni a la madre que estaba rendida del esfuerzo del parto, se aproximó lentamente al oído de Raquel y suave-mente la preguntó:
- ¿Mataremos a nuestro hijo?
La pena y la congoja penetraron por el corazón de Leví, como penetra el viento huracanado al mecer los árboles del bosque. Se sentía considerablemen-te mal, porque debería de matar a su hijo que había nacido y que era el primogénito de su estirpe y de su sangre.
Él, que era el padre, le tenía que asesinar según las férreas leyes del Faraón.
- ¡Es un niño!
Respondieron con pena y tristeza las mujeres.
La pena y la congoja penetraron por el corazón de Leví, como penetra el viento huracanado al mecer los árboles del bosque. Se sentía considerablemen-te mal, porque debería de matar a su hijo que había nacido y que era el primogénito de su estirpe y de su sangre.
Estaba Leví en esta tensa espera, cuando sintió un fuerte llanto que brotaba de la pequeña habitación donde paria su mujer. El llanto fuerte y poderoso denotaba salud y vida de la criatura que esperaba.
Presuroso Leví levantó la cortina que separaba los dos habitáculos de la humilde choza que habitaba y pregunto ansioso a las mujeres:
- ¿Es niño o niña?
- ¡Es un niño!
Respondieron con pena y tristeza las mujeres.
Leví preocupado recordaba el decreto:
Todo hijo varón que halla nacido de una esclava a de ser arrojado al río Nilo cómo alimento para los cocodrilos sagrados.
Pero a toda hembra nacida de los esclavos deben de conservarla con vida.
Estaba Leví en esta tensa espera, cuando sintió un fuerte llanto que brotaba de la pequeña habitación donde paria su mujer. El llanto fuerte y poderoso denotaba salud y vida de la criatura que esperaba.
Presuroso Leví levantó la cortina que separaba los dos habitáculos de la humilde choza que habitaba y pregunto ansioso a las mujeres:
- ¿Es niño o niña?
Moisés hijo de Leví.
En el interior de la casa de Leví, que se hallaba en una de las puertas de salida de la ciudad de Tebas, el esclavo israelita malvivía en el barrio construido por ellos con casas hechas de barro y de paja. Leví se hallaba en un delicado trance porque tenía que ayudar a su esposa en el parto de un hijo primerizo y aun cuanto estaba asistido en esta ardua tarea por sus vecinas que eran esclavas judías como también lo era el mismo. La impaciencia que Leví tenía por conocer el sexo ... (ver texto completo)
Leví preocupado recordaba el decreto:
Todo hijo varón que halla nacido de una esclava a de ser arrojado al río Nilo cómo alimento para los cocodrilos sagrados.
Pero a toda hembra nacida de los esclavos deben de conservarla con vida.
El hombre tenía que ser justo en la tierra.
Y ser de esta forma, consistía en tratar a los seres humanos con sentimientos que nacen del corazón.
Moisés hijo de Leví.
En el interior de la casa de Leví, que se hallaba en una de las puertas de salida de la ciudad de Tebas, el esclavo israelita malvivía en el barrio construido por ellos con casas hechas de barro y de paja. Leví se hallaba en un delicado trance porque tenía que ayudar a su esposa en el parto de un hijo primerizo y aun cuanto estaba asistido en esta ardua tarea por sus vecinas que eran esclavas judías como también lo era el mismo. La impaciencia que Leví tenía por conocer el sexo ... (ver texto completo)
Abrahán cerró los ojos llorando amargamente su debilidad ante el Señor y el amor que sentía hacía él era tan grande y poderoso, que humano alguno podría hacerle dudar de su magnificencia divina.
Había llegado la hora del arrepentimiento, ya que el camino que al hombre le quedaba por andar era más amargo cada día.
El hombre tenía que ser justo en la tierra.
Y ser de esta forma, consistía en tratar a los seres humanos con sentimientos que nacen del corazón.
- Tú siempre tendrás mi perdón amado discípulo. Porque tus actos están supeditados a la fragilidad humana y todos sabemos que tu organismo carnal es débil. Pero tú sirve al Señor como les sirves a los demás y entonces bendeciré a ti y a los tuyos, y ocuparas después de la muerte carnal un lugar a mí lado en el paraíso.
Abrahán cerró los ojos llorando amargamente su debilidad ante el Señor y el amor que sentía hacía él era tan grande y poderoso, que humano alguno podría hacerle dudar de su magnificencia divina.
Había llegado la hora del arrepentimiento, ya que el camino que al hombre le quedaba por andar era más amargo cada día.
Aterrado por las terribles palabras que acababa de escuchar Abrahán dijo una sola palabra:
- ¡Perdónanos!
- Tú siempre tendrás mi perdón amado discípulo. Porque tus actos están supeditados a la fragilidad humana y todos sabemos que tu organismo carnal es débil. Pero tú sirve al Señor como les sirves a los demás y entonces bendeciré a ti y a los tuyos, y ocuparas después de la muerte carnal un lugar a mí lado en el paraíso.
Y si vuelve a suceder en la tierra, amado Abrahán, la mano poderosa del Señor estará lista y dispuesta a erradicar a toda esta nueva y maldita casta de hombres dañinos y perversos.
Aterrado por las terribles palabras que acababa de escuchar Abrahán dijo una sola palabra:
- ¡Perdónanos!
- ¡Escúchame Abrahán!
-La fuerza del fuego purificador ha penetrado entre las murallas de dos urbes impenitentes. Cuando los hombres las habitaban se enviciaron en la lujuria de su carne sin respeto a ningún otro humano vivo y se comportaron como animales y como animales han sucumbido. Para limpiarlas de esta maldad les e enviado el fuego sagrado como castigo ejemplar.
Y también para que las nuevas generaciones de seres humanos aprendan a respetarse los unos a los otros en la tierra.
Y si vuelve a suceder en la tierra, amado Abrahán, la mano poderosa del Señor estará lista y dispuesta a erradicar a toda esta nueva y maldita casta de hombres dañinos y perversos.
- ¡Señor Eterno!
¿que será ese espeso humo que hay en la lejanía?
¿Parece que las ciudades que hay en ese lugar arden con extraño vigor?
- ¡Escúchame Abrahán!
-La fuerza del fuego purificador ha penetrado entre las murallas de dos urbes impenitentes. Cuando los hombres las habitaban se enviciaron en la lujuria de su carne sin respeto a ningún otro humano vivo y se comportaron como animales y como animales han sucumbido. Para limpiarlas de esta maldad les e enviado el fuego sagrado como castigo ejemplar.
Y también para que las nuevas generaciones de seres humanos aprendan a respetarse los unos a los otros en la tierra.
Mientras esto le estaba ocurriendo a Lot.
Era muy de mañana, cuando Abrahán se dirigía al lugar en donde conversaba siempre con el Señor, se extrañó de la intensa humareda que veía en dirección a las ciudades de Sodoma y Gomorra y una vez llegado al punto de encuentro le pregunto al Señor:
- ¡Señor Eterno!
¿que será ese espeso humo que hay en la lejanía?
¿Parece que las ciudades que hay en ese lugar arden con extraño vigor?
Lot muy triste y lloroso, al ver el resultado de la soberbia desobediencia de su mujer, inconsolable y apenado le pidió al Señor perdón con humildad y lloró desconsoladamente.
Mientras esto le estaba ocurriendo a Lot.
Era muy de mañana, cuando Abrahán se dirigía al lugar en donde conversaba siempre con el Señor, se extrañó de la intensa humareda que veía en dirección a las ciudades de Sodoma y Gomorra y una vez llegado al punto de encuentro le pregunto al Señor:
Mientras la historia del hombre pasaba esta nueva página para el bien de los humanos justos. Sucedió que la mujer de Lot que era curiosa como todas, no pudo resistir la tentación de volver su mirada atrás cuando el fuego divino ya estaba cayendo sobre la maldad.
Al volver la señora la vista hacía Sodoma y Gomorra el cuerpo de la mujer se transformó por la radiación instantáneamente en estatua de sal.
Lot muy triste y lloroso, al ver el resultado de la soberbia desobediencia de su mujer, inconsolable y apenado le pidió al Señor perdón con humildad y lloró desconsoladamente.
Cuando finalizo el ataque, el terrible silencio de la muerte junto con un humo acre, se esparcía por las dos ciudades malditas castigadas por Luzbel.
Mientras la historia del hombre pasaba esta nueva página para el bien de los humanos justos. Sucedió que la mujer de Lot que era curiosa como todas, no pudo resistir la tentación de volver su mirada atrás cuando el fuego divino ya estaba cayendo sobre la maldad.
Al volver la señora la vista hacía Sodoma y Gomorra el cuerpo de la mujer se transformó por la radiación instantáneamente en estatua de sal.
Luzbel sin tener el mínimo ápice de compasión pa-ra los degenerados habitantes de las ciudades, hizo sucumbir a todos estos habitantes bajo la terrible lluvia apocalíptica.
Cuando finalizo el ataque, el terrible silencio de la muerte junto con un humo acre, se esparcía por las dos ciudades malditas castigadas por Luzbel.
Las gentes corrían alocadas y despavoridas por las calles tratando de esquivar la inesperada lluvia del terrible fuego divino. Pero todo era inútil, una tras otra todas las nuevas andanadas esparcían por las dos ciudades más destrucción y más muertes.
Luzbel sin tener el mínimo ápice de compasión pa-ra los degenerados habitantes de las ciudades, hizo sucumbir a todos estos habitantes bajo la terrible lluvia apocalíptica.
Los impactos de los poderosos cohetes al chocar contra la muralla y las casas fueron fulminantes.
Las gentes corrían alocadas y despavoridas por las calles tratando de esquivar la inesperada lluvia del terrible fuego divino. Pero todo era inútil, una tras otra todas las nuevas andanadas esparcían por las dos ciudades más destrucción y más muertes.
Al instante desde la profundidad del espeso bosque comenzaron a brotar una intensa lluvia de fuego divino el cual se dirigió derecho hacía Sodoma y Gomorra.
Los impactos de los poderosos cohetes al chocar contra la muralla y las casas fueron fulminantes.
Cuando Lot y toda su familia ya estaban a salvo, Luzbel recibió la señal convenida y fue entonces cuando el comandante de los rebeldes accionó los mandos de disparo.
Al instante desde la profundidad del espeso bosque comenzaron a brotar una intensa lluvia de fuego divino el cual se dirigió derecho hacía Sodoma y Gomorra.
Luzbel en el control de mandos esperaba la señal de los Nefelin para empezar a disparar los cohetes de poderosa energía lumínica que apuntaban a los dos objetivos.
Cuando Lot y toda su familia ya estaban a salvo, Luzbel recibió la señal convenida y fue entonces cuando el comandante de los rebeldes accionó los mandos de disparo.
Mientras todo eso estaba pasando en la ciudad de en Sodoma, otros Nefelin con instrucciones precisas de Luzbel dispusieron detrás de unas colinas los cohetes destructores que habían llevado en sus inmateriales naves y emplazaron las lanzaderas en los árboles de un bosque situado a varias millas de distancia de los objetivos.
Luzbel en el control de mandos esperaba la señal de los Nefelin para empezar a disparar los cohetes de poderosa energía lumínica que apuntaban a los dos objetivos.
-Jamás tú y los tuyos volváis la cabeza hacía las ciudades de Sodoma y Gomorra, porque las dos se hallan malditas y deben de ser purificadas con el fuego del creador. Tú y todos los tuyos caminareis derechos sin volver vuestra mirada hacia tras y sin desviaros un ápice del camino señalado. Viajareis derechos hacía las montañas porque el Señor no podrá extirpar esta maldad, hasta que tú y toda tú familia os encontréis a salvo.
Mientras todo eso estaba pasando en la ciudad de en Sodoma, otros Nefelin con instrucciones precisas de Luzbel dispusieron detrás de unas colinas los cohetes destructores que habían llevado en sus inmateriales naves y emplazaron las lanzaderas en los árboles de un bosque situado a varias millas de distancia de los objetivos.
-Escucha Lot atentamente, toma a tú esposa y a tus hijas y abandona la ciudad de inmediato porque el Señor quiere extirpar la maldad que hay en las dos perversas ciudades.
-Escúchame bien lo que boy a decirte.
-Jamás tú y los tuyos volváis la cabeza hacía las ciudades de Sodoma y Gomorra, porque las dos se hallan malditas y deben de ser purificadas con el fuego del creador. Tú y todos los tuyos caminareis derechos sin volver vuestra mirada hacia tras y sin desviaros un ápice del camino señalado. Viajareis derechos hacía las montañas porque el Señor no podrá extirpar esta maldad, hasta que tú y toda tú familia os encontréis a salvo.
Una vez tranquilizados y agradecidos por el poder divino de los enviados del Señor, se acostaron con tristeza, hasta que al despuntar el alba uno de los Nefelin que había visto que Lot se levantaba muy temprano como era su costumbre, le llamó aparte y le dijo:
-Escucha Lot atentamente, toma a tú esposa y a tus hijas y abandona la ciudad de inmediato porque el Señor quiere extirpar la maldad que hay en las dos perversas ciudades.
-Escúchame bien lo que boy a decirte.
Gritando de pavor y ciegos, los asaltantes huyeron asustados de la casa y desaparecieron en la noche.
Una vez tranquilizados y agradecidos por el poder divino de los enviados del Señor, se acostaron con tristeza, hasta que al despuntar el alba uno de los Nefelin que había visto que Lot se levantaba muy temprano como era su costumbre, le llamó aparte y le dijo:
Los Nefelin inalterables ante la masa de gente que penetraba enfurecida en la casa de Lot, utilizaron sus poderes divinos y del objeto metálico que tenía uno de ellos en la mano salió un poderoso rayo de fulgurante luz que dejó ciegos a los invasores.
Gritando de pavor y ciegos, los asaltantes huyeron asustados de la casa y desaparecieron en la noche.
La plebe de Sodoma enfurecida ante la negativa de Lot embistió la puerta y al derribarla, el grupo de gente penetró en el atrio.
Los Nefelin inalterables ante la masa de gente que penetraba enfurecida en la casa de Lot, utilizaron sus poderes divinos y del objeto metálico que tenía uno de ellos en la mano salió un poderoso rayo de fulgurante luz que dejó ciegos a los invasores.
Lot asustado les cerró la puerta de la calle diciendo airado:
- ¡Tengo a dos hijas vírgenes y podéis tomarlas con vosotros pero no molestéis a los viajeros que para mí son sagrados!
La plebe de Sodoma enfurecida ante la negativa de Lot embistió la puerta y al derribarla, el grupo de gente penetró en el atrio.
La mujer de Lot al verlos entrar salió a recibirles y prestamente se acercó con la palangana y lavo los pies a los dos con el afecto y amor de una madre a sus hijos. Después preparó la mesa con los mejores alimentos que tenía y la familia y los invitados se sentaron a degustarlos, no sin antes agradecer Lot al Señor los alimentos del día. Después de la cena y antes de que los forasteros se fueran a descansar, los hombres de la ciudad que se habían enterado de la llegada de dos forasteros a la casa ... (ver texto completo)
Lot asustado les cerró la puerta de la calle diciendo airado:
- ¡Tengo a dos hijas vírgenes y podéis tomarlas con vosotros pero no molestéis a los viajeros que para mí son sagrados!
Pero tanto les insistió Lot que al final convenció a los dos forasteros y estos entraron en su casa.
La mujer de Lot al verlos entrar salió a recibirles y prestamente se acercó con la palangana y lavo los pies a los dos con el afecto y amor de una madre a sus hijos. Después preparó la mesa con los mejores alimentos que tenía y la familia y los invitados se sentaron a degustarlos, no sin antes agradecer Lot al Señor los alimentos del día. Después de la cena y antes de que los forasteros se fueran a descansar, los hombres de la ciudad que se habían enterado de la llegada de dos forasteros a la casa... (ver texto completo)
Uno de los forasteros le respondió:
-Amigo no temáis del Señor, nos quedaremos en el centro de vuestra plaza donde los dos pasaremos la noche, porque nosotros ya estamos acostumbrados a dormir bajo las estrellas del cielo.
Pero tanto les insistió Lot que al final convenció a los dos forasteros y estos entraron en su casa.
-Por el favor de Dios amigos, entren en la morada de este siervo del Señor y pasen la noche en ella en placentero descanso.
Uno de los forasteros le respondió:
-Amigo no temáis del Señor, nos quedaremos en el centro de vuestra plaza donde los dos pasaremos la noche, porque nosotros ya estamos acostumbrados a dormir bajo las estrellas del cielo.
La ciudad de Lot.
Los dos Nefelin disfrazados de meros mercaderes llegaron hasta la ciudad de Sodoma al atardecer y sin preguntar a nadie se acercaron hasta la casa de Lot. Éste en cuando vio a los dos forasteros, cómo presintiendo algún don especial el ellos, se fue a su encuentro y notó que los dos extranjeros eran seres especiales y justos. Entonces Lot reclino su rostro hacia la tierra diciendo:
-Por el favor de Dios amigos, entren en la morada de este siervo del Señor y pasen la noche en ella en placentero descanso.
El pacto de Abrahán.
Jehová se le apareció a Abrahán y le dijo:
¡Yo soy tú Señor Todopoderoso!
Anda delante de Mí y quedaras exento de pecado.
En cuanto a Mí, mira, Mí pacto es contigo, y por ese pacto llegaras a ser padre de un enjambre de Naciones.
Te doy ahora para ti toda la tierra de Canaán hasta tiempo indefinido pero a cambio todo varón tiene que ser circuncidado después de pasado el octavo día de su nacimiento y si no lo hacen serán expulsados de tú pueblo.
Continuó hablando Jehová:
Hay ... (ver texto completo)
La ciudad de Lot.
Los dos Nefelin disfrazados de meros mercaderes llegaron hasta la ciudad de Sodoma al atardecer y sin preguntar a nadie se acercaron hasta la casa de Lot. Éste en cuando vio a los dos forasteros, cómo presintiendo algún don especial el ellos, se fue a su encuentro y notó que los dos extranjeros eran seres especiales y justos. Entonces Lot reclino su rostro hacia la tierra diciendo:
Y Abrahán siguió sólo en dirección a las tierras de Canaán. Mientras la familia de Lot seguía sola su camino hasta la bella ciudad de Gomorra en donde pensaban residir.
El pacto de Abrahán.
Jehová se le apareció a Abrahán y le dijo:
¡Yo soy tú Señor Todopoderoso!
Anda delante de Mí y quedaras exento de pecado.
En cuanto a Mí, mira, Mí pacto es contigo, y por ese pacto llegaras a ser padre de un enjambre de Naciones.
Te doy ahora para ti toda la tierra de Canaán hasta tiempo indefinido pero a cambio todo varón tiene que ser circuncidado después de pasado el octavo día de su nacimiento y si no lo hacen serán expulsados de tú pueblo.
Continuó hablando Jehová:
Hay ... (ver texto completo)
-Ya que tú tienes a tú disposición todo lo ancho y largo de estos caminos.
- ¡Por favor sepárate de mí!
Y Abrahán siguió sólo en dirección a las tierras de Canaán. Mientras la familia de Lot seguía sola su camino hasta la bella ciudad de Gomorra en donde pensaban residir.
Le acompañaba en el obligado viaje su amigo Lot, que era ganadero como él, y le acompañaba por no tener que viajar sólo por la continua amenaza de los muchos bandidos que asaltaban las caravanas. Por el camino surgió una riña entre los dos, porque eran antagonistas a causa del ganado que llevaban, y muy enfadado le dijo Abrahán a Lot:
-Ya que tú tienes a tú disposición todo lo ancho y largo de estos caminos.
- ¡Por favor sepárate de mí!
Salió Abrahán desde Egipto con su esposa hacía el Neguev con lo que él tenía. Ovejas, cabras, vacas, camellos y las tiendas para refugiarse. Además de infinidad de utensilios para vivir.
Le acompañaba en el obligado viaje su amigo Lot, que era ganadero como él, y le acompañaba por no tener que viajar sólo por la continua amenaza de los muchos bandidos que asaltaban las caravanas. Por el camino surgió una riña entre los dos, porque eran antagonistas a causa del ganado que llevaban, y muy enfadado le dijo Abrahán a Lot:
Los Dioses en Egipto le habían vuelto la espalda al Faraón, a pesar de su continuada invocación a los oráculos que pedía a sus Dioses. El Dios monarca se entristeció mucho cuando conoció que Sarai era esposa legítima de Abrahán. Muy sorprendido por la mala acción y por el engaño, ordenó que fuese llevado a su presencia para poder recriminarle su cobardía ante Sarai. Y por ese comportamiento tan incorrecto con él Faraón, le ordenó abandonar el país de inmediato y, ahora estaban desterrados los dos ... (ver texto completo)
Salió Abrahán desde Egipto con su esposa hacía el Neguev con lo que él tenía. Ovejas, cabras, vacas, camellos y las tiendas para refugiarse. Además de infinidad de utensilios para vivir.
Luzbel que estaba compadecido de la enorme pena de Abrahán. Para ayudarle, envió hasta las tierras del Faraón una expedición de sus mejores Nefelin. Los disciplinados especialistas divinos para ayudar a Abrahán ante el Faraón, hicieron surgir en todas las regiones de Egipto, grandes plagas endémicas para castigar al Dios viviente por haberse atrevido a seducir a la bella mujer de Abrahán. Por causa de Sarai el país sufrió en su propia carne la maldición de Luzbel.
Los Dioses en Egipto le habían vuelto la espalda al Faraón, a pesar de su continuada invocación a los oráculos que pedía a sus Dioses. El Dios monarca se entristeció mucho cuando conoció que Sarai era esposa legítima de Abrahán. Muy sorprendido por la mala acción y por el engaño, ordenó que fuese llevado a su presencia para poder recriminarle su cobardía ante Sarai. Y por ese comportamiento tan incorrecto con él Faraón, le ordenó abandonar el país de inmediato y, ahora estaban desterrados los dos ... (ver texto completo)