Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:
Muchas horas habían transcurrido desde el instante del naufragio y Alexis deliraba deshidratado por el hambre y por la terrible sed que padecía. Había en el alma profunda que tenía el corazón del hermano Benedictino, una señal de horror que paralizaba la muerte física de su torturado cuerpo, hasta que un impulso irrefrenable de escribir, dirigió sus manos a la pluma y a la tinta que había dentro de la bolsa, que había salvado del naufragio, y temblándole las manos escribió algo sobre un pedazo de ... (ver texto completo)
Algunos días más tarde, la placidez de la mar, y la llegada de la muerte, envolvieron al fiel Alexis con su aliento Terminal.
Alexis se extinguía por el hambre y la sed el día 24 de diciembre de 1050.
Era un día preponderante para el hijo de Jehová, al nacer en una humilde aldea de Belén.
Cuando se serenó la mar, y pasó la terrible galerna, Alexis yacía exhausto sobre la pobre cubierta de la balsa con el valioso cofre de hierro apretado contra el pecho, como si tratase de impedir que alguien le lograse arrebatar.
Muchas horas habían transcurrido desde el instante del naufragio y Alexis deliraba deshidratado por el hambre y por la terrible sed que padecía. Había en el alma profunda que tenía el corazón del hermano Benedictino, una señal de horror que paralizaba la muerte física de su torturado cuerpo, hasta que un impulso irrefrenable de escribir, dirigió sus manos a la pluma y a la tinta que había dentro de la bolsa, que había salvado del naufragio, y temblándole las manos escribió algo sobre un pedazo de ... (ver texto completo)
Nadie, excepto Alexis, que se asió a una balsa que flotaba en torno al lugar del naufragio, se amparó de la gran fuerza de los elementos desencadenados sobre el esbelto velero hundido.
Cuando se serenó la mar, y pasó la terrible galerna, Alexis yacía exhausto sobre la pobre cubierta de la balsa con el valioso cofre de hierro apretado contra el pecho, como si tratase de impedir que alguien le lograse arrebatar.
La embarcación que tomó la comitiva de Alexis en el puerto de San Vicente de la Barquera para viajar por mar a Nápoles, fue la causa para que el barco de vela naufragase en la poderosa tormenta que le sobrevino de repente al mar Cantábrico.
Nadie, excepto Alexis, que se asió a una balsa que flotaba en torno al lugar del naufragio, se amparó de la gran fuerza de los elementos desencadenados sobre el esbelto velero hundido.
Liébana fue anteriormente la sede donde la Iglesia romana depositara el sagrado Arca de Dios. Y los caballeros del Temple fueron en su día los autores materiales del transporte y la ubicación secreta del Arca, con la maternal Alianza de Dios en el Sinaí.
Ahora el instrumento material que recordaba todas las maneras posibles para recuperar el Arca, había desaparecido junto con el cofre y con el productor material de las claves secretas.
La pretensión de llegar a Roma cuanto antes, es la motivación ... (ver texto completo)
La embarcación que tomó la comitiva de Alexis en el puerto de San Vicente de la Barquera para viajar por mar a Nápoles, fue la causa para que el barco de vela naufragase en la poderosa tormenta que le sobrevino de repente al mar Cantábrico.
El secreto del Arca de Jehová, volvía a estar oculto en algún lugar del planeta, y sólo Alexis conocía el sitio donde estaba oculta la prueba de su existencia en la Tierra, porque el libro y el cofre que contenía toda la información sobre la lugar exacto en donde estaba la sacrosanta sustancia divina que depositó Jehová en Moisés, había desaparecido con Alexis.
Liébana fue anteriormente la sede donde la Iglesiaromana depositara el sagrado Arca de Dios. Y los caballeros del Temple fueron en su día los autores materiales del transporte y la ubicación secreta del Arca, con la maternal Alianza de Dios en el Sinaí.
Ahora el instrumento material que recordaba todas las maneras posibles para recuperar el Arca, había desaparecido junto con el cofre y con el productor material de las claves secretas.
La pretensión de llegar a Roma cuanto antes, es la motivación ... (ver texto completo)
El Santo Padre aún espera al cofre que guardaba el misterioso libro miniado.
Alexis el gran experto en las escrituras bíblicas jamás llegará a su destino, ni tampoco regresara de vuelta al Monasterio del cual salió un frío día de invierno.
El secreto del Arca de Jehová, volvía a estar oculto en algún lugar del planeta, y sólo Alexis conocía el sitio donde estaba oculta la prueba de su existencia en la Tierra, porque el libro y el cofre que contenía toda la información sobre la lugar exacto en donde estaba la sacrosanta sustancia divina que depositó Jehová en Moisés, había desaparecido con Alexis.
Alexis partió precipitadamente del monasterio, una fría mañana del mes de diciembre del año sagrado de 1050 con el incomprensible cofre, con una larga reata de mulas cargadas de provisiones para poder hacer el largo camino hasta Roma.
El Santo Padre aún espera al cofre que guardaba el misterioso libro miniado.
Alexis el gran experto en las escrituras bíblicas jamás llegará a su destino, ni tampoco regresara de vuelta al Monasterio del cual salió un frío día de invierno.
El Papa y la Iglesia estaban a punto de rematar el enigma más impenetrable de la cristiandad.
La particularidad del compendio sagrado se volvía un sutilísimo misterio que se afianza al insondable secreto que contenía este pequeño cofre de hierro grabado y abrillantado.
Alexis partió precipitadamente del monasterio, una fría mañana del mes de diciembre del año sagrado de 1050 con el incomprensible cofre, con una larga reata de mulas cargadas de provisiones para poder hacer el largo camino hasta Roma.
Cuando Auspicio se la entrega, Dimitrius agradecido por la excelente labor del herrero, le da el parabién efusivamente y raudo, se va con pasos apresurados para entregarle la caja a Alexis en la biblioteca.
El Papa y la Iglesia estaban a punto de rematar el enigma más impenetrable de la cristiandad.
La particularidad del compendio sagrado se volvía un sutilísimo misterio que se afianza al insondable secreto que contenía este pequeño cofre de hierro grabado y abrillantado.
Cuando el experto Auspicio finalizó de pulimentar debidamente toda la superficie del misterioso cofre de hierro abrillantado, el Abad Dimitrius esperaba impaciente ante la puerta de la Herrería, la entrega de la delicada caja.
Cuando Auspicio se la entrega, Dimitrius agradecido por la excelente labor del herrero, le da el parabién efusivamente y raudo, se va con pasos apresurados para entregarle la caja a Alexis en la biblioteca.
Auspicio, cumplía las órdenes del Prior a rajatabla, y no se molesta en adivinar el significado de todos los trabajos que le ordenaba el Abad.
Cuando el experto Auspicio finalizó de pulimentar debidamente toda la superficie del misterioso cofre de hierro abrillantado, el Abad Dimitrius esperaba impaciente ante la puerta de la Herrería, la entrega de la delicada caja.
Las otras inscripciones en los lados de la caja, son más peliagudas y más difíciles de interpretar, para un herrero y humilde monje Benedictino.
Auspicio, cumplía las órdenes del Prior a rajatabla, y no se molesta en adivinar el significado de todos los trabajos que le ordenaba el Abad.
El bosquejo de estos grabados laterales y de la tapa refulgente de hierro pulido es del archivero Alexis. Los herméticos y extraños jeroglíficos son grabados, sobre las cuatro caras y sobre la tapa rematada por un Ángel con las alas extendidas y simbolizan, el amparo angelical a las almas perdidas para la fe cristiana.
Las otras inscripciones en los lados de la caja, son más peliagudas y más difíciles de interpretar, para un herrero y humilde monje Benedictino.
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Auspicio, batía el hierro candente sobre el yunque, sin dar ningún respiro a la mano que empuñaba el pesado martillo. El trozo de hierro estaba cogiendo los perfiles acariciados por el herrero para preparar la plancha lateral del arca que le había encargado el Abad Dimitrius.
El brillante cofre de hierro labrado, mide una vara en la cara frontal y media vara cuadrada en los dos laterales.
El bosquejo de estos grabados laterales y de la tapa refulgente de hierro pulido es del archivero Alexis. Los herméticos y extraños jeroglíficos son grabados, sobre las cuatro caras y sobre la tapa rematada por un Ángel con las alas extendidas y simbolizan, el amparo angelical a las almas perdidas para la fe cristiana.
Los asistentes a esta reunión eran los más duchos y experimentados especialistas que poseía el maestre Campo Corona.
Se reunieron en torno a la Sagrada Mesa Redonda del Temple, los trece caballeros que se asentaban en un espacioso salón de una planta baja, que tiene la vieja casona de la familia de los Vega, hecha de piedra de sillería, ribeteada toda ella de adornos singulares y extraños a los legos.
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Auspicio, batía el hierro candente sobre el yunque, sin dar ningún respiro a la mano que empuñaba el pesado martillo. El trozo de hierro estaba cogiendo los perfiles acariciados por el herrero para preparar la plancha lateral del arca que le había encargado el Abad Dimitrius.
El brillante cofre de hierro labrado, mide una vara en la cara frontal y media vara cuadrada en los dos laterales.
Enseguida convocó una reunión secreta de los más afines y leales, entre los hermanos de la orden, que el Temple tenía en la comunidad.
Sobre las seis de la tarde de ese mismo día, el gran círculo secreto templario se convocó en el baluarte hermético de la orden.
Los asistentes a esta reunión eran los más duchos y experimentados especialistas que poseía el maestre Campo Corona.
Se reunieron en torno a la Sagrada Mesa Redonda del Temple, los trece caballeros que se asentaban en un espacioso salón de una planta baja, que tiene la vieja casona de la familia de los Vega, hecha de piedra de sillería, ribeteada toda ella de adornos singulares y extraños a los legos.
Nuestro templario aunque sorprendido por la carta, reaccionó al instante y dada la escritura secreta y lo extraordinario del mensaje, enseguida Corona lo desclasifico, para poder dar la rápida y expeditiva solución que el delicado problema del incidente le planteaba.
Enseguida convocó una reunión secreta de los más afines y leales, entre los hermanos de la orden, que el Temple tenía en la comunidad.
Sobre las seis de la tarde de ese mismo día, el gran círculo secreto templario se convocó en el baluarte hermético de la orden.
Campo Corona recibió en el transcurrir de la tarde de verano, (era el día quince de julio) la contraseña que le anuncia el peligro y otros anómalos eventos. Sucesos que habían acaecido en una impenetrable franja de la cordillera cantábrica, (sita en la mitad de la zona norte de España) y como esta zona se hallaba bajo su autoridad, Corona tenía que poner en marcha los mecanismos habituales y todos los dispositivos de defensa establecidos de antemano.
Nuestro templario aunque sorprendido por la carta, reaccionó al instante y dada la escritura secreta y lo extraordinario del mensaje, enseguida Corona lo desclasifico, para poder dar la rápida y expeditiva solución que el delicado problema del incidente le planteaba.
Pequeña metrópoli erigida entorno a un fortín, con la forma de una atalaya que había en el Valle. Una torre en donde coexistían las familias de los García Laso. Una extensa y enfermiza planicie pantanosa en donde se situó al pasar del tiempo una pequeña y prospera ciudad.
Urbe situada en la medianía del mar Cantábrico, entre las montañas de la cordillera llamada Picos de Europa.
Campo Corona recibió en el transcurrir de la tarde de verano, (era el día quince de julio) la contraseña que le anuncia el peligro y otros anómalos eventos. Sucesos que habían acaecido en una impenetrable franja de la cordillera cantábrica, (sita en la mitad de la zona norte de España) y como esta zona se hallaba bajo su autoridad, Corona tenía que poner en marcha los mecanismos habituales y todos los dispositivos de defensa establecidos de antemano.
Ese extraordinario y hermético personaje, es el que representaba al Gran Maestre General del Temple mundial y nuestro hombre vivía en la industriosa y pequeña ciudad de Torrelavega, sita en la comunidad autónoma de Cantabria y ubicada en una hermosa mies de la familia de los Vega.
Pequeña metrópoli erigida entorno a un fortín, con la forma de una atalaya que había en el Valle. Una torre en donde coexistían las familias de los García Laso. Una extensa y enfermiza planicie pantanosa en donde se situó al pasar del tiempo una pequeña y prospera ciudad.
Urbe situada en la medianía del mar Cantábrico, entre las montañas de la cordillera llamada Picos de Europa.
Corona, a pesar de ser un hombretón fuerte y alto, es sensible, cómo templario alguno haya conocido jamás; y como era fuerte por naturaleza, aportada al temple seguridad y bienestar.
A pesar de tener un recio corpachón, Corona tenía la clara y sincera sutileza que tienen los hombres de disciplinada mirada.
Corona poseía la gracia y la hidalguía de gozar del más tierno corazón con su propia gente, y también para los perspicaces enemigos, que eran miembros del distinguido parlamento vaticano; que ... (ver texto completo)
Ese extraordinario y hermético personaje, es el que representaba al Gran Maestre General del Temple mundial y nuestro hombre vivía en la industriosa y pequeña ciudad de Torrelavega, sita en la comunidad autónoma de Cantabria y ubicada en una hermosa mies de la familia de los Vega.
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El veterano, honrado y justiciero templario Campo Corona, al que apodaban sus más fieles seguidores el “asalariado de Cristo”, era reputado en su vida, como el más honorable y el más digno de todos los templarios que quedaban en España.
Corona, a pesar de ser un hombretón fuerte y alto, es sensible, cómo templario alguno haya conocido jamás; y como era fuerte por naturaleza, aportada al temple seguridad y bienestar.
A pesar de tener un recio corpachón, Corona tenía la clara y sincera sutileza que tienen los hombres de disciplinada mirada.
Corona poseía la gracia y la hidalguía de gozar del más tierno corazón con su propia gente, y también para los perspicaces enemigos, que eran miembros del distinguido parlamento vaticano; que ... (ver texto completo)
La decisión estaba tomada por la cúpula del temple en Torrelavega, el cofre de hierro se examinaría en la sede científica de los caballeros templarios de la ciudad, para averiguar el significado y el origen de los enigmáticos jeroglíficos grabados en las caras del cofre de hierro. Un signo significativo de algún misterio especial que los hombres son incapaces de aclarar ellos solos. Las esperanzas de ver nuestras vidas futuras, con mediana claridad, es la meta para alguna persona que es inquieta ... (ver texto completo)
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El veterano, honrado y justiciero templario Campo Corona, al que apodaban sus más fieles seguidores el “asalariado de Cristo”, era reputado en su vida, como el más honorable y el más digno de todos los templarios que quedaban en España.
La inesperada arribada al Centro Cultural Andaluz de Torrelavega de Victoriano y de su oxidado cofre de hierro, fue el motivo que provocó esta temprana tertulia de los caballeros de la Mesa Redonda.
La decisión estaba tomada por la cúpula del temple en Torrelavega, el cofre de hierro se examinaría en la sede científica de los caballeros templarios de la ciudad, para averiguar el significado y el origen de los enigmáticos jeroglíficos grabados en las caras del cofre de hierro. Un signo significativo de algún misterio especial que los hombres son incapaces de aclarar ellos solos. Las esperanzas de ver nuestras vidas futuras, con mediana claridad, es la meta para alguna persona que es inquieta ... (ver texto completo)
Cuando el diligente tabernero del centro les sirvió el habitual y cuadrado frasco, que solía contener un excelente caldo de la andaluza población de Jerez, las copas de los compañeros que estaban presentes se alzaron en un brindis ceremonial de la Orden del Temple y entonces el Gran Maestre Campo Corona declaró abierta la sesión especial.
La inesperada arribada al Centro Cultural Andaluz de Torrelavega de Victoriano y de su oxidado cofre de hierro, fue el motivo que provocó esta temprana tertulia de los caballeros de la Mesa Redonda.
Cómo hacía escaso tiempo que Victoriano participa en las charlas y reuniones aún no estaba lo bastante ducho en las cuestiones que los contertulios hacían y replanteaban abiertamente.
Hoy Victoriano era el sólo y único protagonista en la tertulia diaria de la Mesa Redonda, y se ufanaba de gozo en su interior, por la especial atención que prestaban a la anómala caja de hierro oxidada.
Cuando el diligente tabernero del centro les sirvió el habitual y cuadrado frasco, que solía contener un excelente caldo de la andaluza población de Jerez, las copas de los compañeros que estaban presentes se alzaron en un brindis ceremonial de la Orden del Temple y entonces el Gran Maestre Campo Corona declaró abierta la sesión especial.
En la ciudad, entregó los peces al dueño del Centro Cultural Andaluz para su correspondiente y natural preparación, y después, el lobo de mar, mostró a su amigo Campo Corona el oxidado cofre hallado en los restos de la almadía que flotaban en esa jornada de pesca a la deriva.
Victoriano Iglesias, daba muchísima importancia al extraño cofre metálico que mostraba a la tertulia de la Mesa Redonda.
Cómo hacía escaso tiempo que Victoriano participa en las charlas y reuniones aún no estaba lo bastante ducho en las cuestiones que los contertulios hacían y replanteaban abiertamente.
Hoy Victoriano era el sólo y único protagonista en la tertulia diaria de la Mesa Redonda, y se ufanaba de gozo en su interior, por la especial atención que prestaban a la anómala caja de hierro oxidada.
Cuando el aficionado marinero regresaba al puerto, se iniciaba uno de los esplendorosos amaneceres de los cuales no siempre se goza en el mar cantábrico.
Después de descargar los aperos de pesca y meter todo en su coche, se encaminó por la serpenteante carretera de Suances hacía Torrelavega.
En la ciudad, entregó los peces al dueño del Centro Cultural Andaluz para su correspondiente y natural preparación, y después, el lobo de mar, mostró a su amigoCampo Corona el oxidado cofre hallado en los restos de la almadía que flotaban en esa jornada de pesca a la deriva.
Victoriano Iglesias, daba muchísima importancia al extraño cofre metálico que mostraba a la tertulia de la Mesa Redonda.
Los plateados peces se revolvían y se retorcían en cruel agonía en el cesto de mimbre dando coletazos espasmódicos mientras Victoriano lentamente y sin prisa recogía la larga línea de anzuelos del aparejo.
Cuando el aficionado marinero regresaba al puerto, se iniciaba uno de los esplendorosos amaneceres de los cuales no siempre se goza en el mar cantábrico.
Después de descargar los aperos de pesca y meter todo en su coche, se encaminó por la serpenteante carretera de Suances hacía Torrelavega.
Era precisamente en ese instante, cuando el buen Victoriano aparcaba de lado sus asuntos personales por tener que dedicar su cuidado al menesteroso fin de su afanosa labor con los aparejos.
Los plateados peces se revolvían y se retorcían en cruel agonía en el cesto de mimbre dando coletazos espasmódicos mientras Victoriano lentamente y sin prisa recogía la larga línea de anzuelos del aparejo.
Mientras los pensamientos de su larga y grata vida, pasaba vertiginoso por el sentido común, en grato y alegre juicio, los peces picaban en la larga línea de anzuelos.
Era precisamente en ese instante, cuando el buen Victoriano aparcaba de lado sus asuntos personales por tener que dedicar su cuidado al menesteroso fin de su afanosa labor con los aparejos.
Mientras la línea del aparejo se deslizaba entre sus encallecidos y curtidos dedos de la mano derecha, los muchos pensamientos del veterano pescador se deleitaban con alegría infinita en recordar su vida. Toda su existencia era recordada con satisfacción cuando trabajaba de tornero en Mercadal.
Eran los felices instantes de una dura existencia, cuando se encontraba cerca de su esposa, la primera mujer de una casa con la cual convivía desde hacía cincuenta años.
Era su amada esposa y la exquisita ... (ver texto completo)
Mientras los pensamientos de su larga y grata vida, pasaba vertiginoso por el sentido común, en grato y alegre juicio, los peces picaban en la larga línea de anzuelos.
Como nuestro hombre no pudo abrir el cofre por la falta de herramientas adecuadas para romper la tan sólida tapa, metió el cofre debajo de los velámenes de repuesto que tenía recogidos en el hueco de popa de la barca, y se dedico con toda la tranquilidad del mundo a sus menesteres, mientras la destrozada y medio hundida balsa, se alejaba despacio mecida por el viento y la corriente.
Mientras la línea del aparejo se deslizaba entre sus encallecidos y curtidos dedos de la mano derecha, los muchos pensamientos del veterano pescador se deleitaban con alegría infinita en recordar su vida. Toda su existencia era recordada con satisfacción cuando trabajaba de tornero en Mercadal.
Eran los felices instantes de una dura existencia, cuando se encontraba cerca de su esposa, la primera mujer de una casa con la cual convivía desde hacía cincuenta años.
Era su amada esposa y la exquisita ... (ver texto completo)
Solo encontró en la almadía una arcaica arquilla de hierro oxidada y cerrada por el orín y la herrumbre. Se apreciaban en sus lados un absurdo grabado con insólitos jeroglíficos y con una especie de extraña escritura casi imperceptible en todos sus lados.
Como nuestro hombre no pudo abrir el cofre por la falta de herramientas adecuadas para romper la tan sólida tapa, metió el cofre debajo de los velámenes de repuesto que tenía recogidos en el hueco de popa de la barca, y se dedico con toda la tranquilidad del mundo a sus menesteres, mientras la destrozada y medio hundida balsa, se alejaba despacio mecida por el viento y la corriente.
Victoriano aún no sabía lo que le había perturbado y soliviantaría su serena y sosegada vida, durante el tiempo que le restaba de vivir.
La extraña balsa que había encontrado a la deriva, se alejaba una vez vaciada del contenido y algún objeto que temga algo de interés para él.
Solo encontró en la almadía una arcaica arquilla de hierro oxidada y cerrada por el orín y la herrumbre. Se apreciaban en sus lados un absurdo grabado con insólitos jeroglíficos y con una especie de extraña escritura casi imperceptible en todos sus lados.
Solía pescar con una pequeña barca muy marinera, que amarraba en el pequeño puerto de Suances.
Un acontecimiento grave y de envergadura, le agobiará, desde el instante que descubrió una balsa que se engancho en su anzuelo cuando esta flotaba a la deriva.
Victoriano aún no sabía lo que le había perturbado y soliviantaría su serena y sosegada vida, durante el tiempo que le restaba de vivir.
La extraña balsa que había encontrado a la deriva, se alejaba una vez vaciada del contenido y algún objeto que temga algo de interés para él.
Nada en el vasto entorno marítimo que le rodeaba, hacía presagiar al templado y veterano pescador, el trágico acontecimiento en el cual se vería envuelto involuntariamente por su gran afición a la pesca de toda clase de habitantes marítimos.
Solía pescar con una pequeña barca muy marinera, que amarraba en el pequeño puerto de Suances.
Un acontecimiento grave y de envergadura, le agobiará, desde el instante que descubrió una balsa que se engancho en su anzuelo cuando esta flotaba a la deriva.
Mientras sentía la tenue brisa que le acariciaba con suave soplo la curtida faz de fanático pescador, el dúctil viento que llegaba desde poniente, le curtía aún más el tostado rostro.
Nada en el vasto entorno marítimo que le rodeaba, hacía presagiar al templado y veterano pescador, el trágico acontecimiento en el cual se vería envuelto involuntariamente por su gran afición a la pesca de toda clase de habitantes marítimos.
Aun cuando vivía en Mercadal, una aldea cercana al pueblo Cántabro de Cartes, era para él un grato placer el navegar y pescar aunque le resulte algo molesto en esa época de sosiego marítimo.
Mientras sentía la tenue brisa que le acariciaba con suave soplo la curtida faz de fanático pescador, el dúctil viento que llegaba desde poniente, le curtía aún más el tostado rostro.
El recio hombre de mar, es además de ser padre de tres hijos, un experimentado tornero que se fascina como un chaval por la enormidad del océano y siempre contempla el azulado mar con la boquiabierta admiración de los grumetes que se recrean con los infinitos límites del esplendido y vasto horizonte.
Aun cuando vivía en Mercadal, una aldea cercana al pueblo Cántabro de Cartes, era para él un grato placer el navegar y pescar aunque le resulte algo molesto en esa época de sosiego marítimo.
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Una suave brisa marítima acariciaba con suavidad el arrugado rostro del pescador Victoriano Iglesias. Un veterano marinero curtido en las bregas con un imprevisible mar que le acariciaba insistentemente con la misteriosa fuerza que pareciera transitar por la ondulante superficie del mar en esta mañana de finales del mes de marzo.
El recio hombre de mar, es además de ser padre de tres hijos, un experimentado tornero que se fascina como un chaval por la enormidad del océano y siempre contempla el azulado mar con la boquiabierta admiración de los grumetes que se recrean con los infinitos límites del esplendido y vasto horizonte.
Los Monasterios encerraban, en el misterio de la fe cristiana, la verdad que representa Jesús el Cristo, en las parábolas y en los evangelios que manifestaba a las gentes sencillas en las aldeas que rodeaban la mítica Jerusalén, la ciudad que fue la culpable de crucificar al defensor de la clemencia y la humildad.
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Una suave brisa marítima acariciaba con suavidad el arrugado rostro del pescador Victoriano Iglesias. Un veterano marinero curtido en las bregas con un imprevisible mar que le acariciaba insistentemente con la misteriosa fuerza que pareciera transitar por la ondulante superficie del mar en esta mañana de finales del mes de marzo.
Eran los tiempos de una opaca luz que ocultaba la verdad a los simples mortales.
Son épocas que se encuentran repletas de tristeza y añoranza, por estar sumergidas en el éxtasis de la moralidad del amor y de la debilidad de la carne.
Los Monasterios encerraban, en el misterio de la fe cristiana, la verdad que representa Jesús el Cristo, en las parábolas y en los evangelios que manifestaba a las gentes sencillas en las aldeas que rodeaban la mítica Jerusalén, la ciudad que fue la culpable de crucificar al defensor de la clemencia y la humildad.
La Octava Profecía, se forjaba con el plomo y con la sabiduría de los millares de libros que el Abad y el archivero Alexis escribían y forjaban dentro del plomo y de las hojas de los bellos libros sagrados que jamás contemplaran la luz del día.
Eran los tiempos de una opaca luz que ocultaba la verdad a los simples mortales.
Son épocas que se encuentran repletas de tristeza y añoranza, por estar sumergidas en el éxtasis de la moralidad del amor y de la debilidad de la carne.
Ellos habían participado en todas los eventos que asombraron en su día a los expertos herreros que el Vaticano mandó con los caballeros templarios para soterrar y hacer viable el manejo humano del Arca de la Alianza.
La Octava Profecía, se forjaba con el plomo y con la sabiduría de los millares de libros que el Abad y el archivero Alexis escribían y forjaban dentro del plomo y de las hojas de los bellos libros sagrados que jamás contemplaran la luz del día.
Con paciencia infinita amalga pacientemente, en la extensa herraría, toda clase de metales y de mezclas magistrales.
Unas habilidades que el sabio herrero Auspicio heredó de los anteriores herreros monjes, mucho más sabios que el mismo.
Ellos habían participado en todas los eventos que asombraron en su día a los expertos herreros que el Vaticano mandó con los caballeros templarios para soterrar y hacer viable el manejo humano del Arca de la Alianza.
Por la voluntad de su ilustre familia aragonesa, el monje herrero había heredado la ciencia para tratar con verdadera maestría toda clase de metales y de amalgamas especiales en la herreria.
Con paciencia infinita amalga pacientemente, en la extensa herraría, toda clase de metales y de mezclas magistrales.
Unas habilidades que el sabio herrero Auspicio heredó de los anteriores herreros monjes, mucho más sabios que el mismo.
Auspicio es de origen aragonés por padre y madre, con el carácter fiero, pero también tenía la bondad y el coraje de los antiguos sicarios de la familia de los Trastámara.
Por la voluntad de su ilustre familia aragonesa, el monje herrero había heredado la ciencia para tratar con verdadera maestría toda clase de metales y de amalgamas especiales en la herreria.
Auspicio, es un fornido y risueño monje y además, era el maestro herrero del Monasterio, un instruido especialista de toda clase de metales y un discreto hombre de Iglesia ilustrado en la fe de Cristo.
Auspicio es de origen aragonés por padre y madre, con el carácter fiero, pero también tenía la bondad y el coraje de los antiguos sicarios de la familia de los Trastámara.