Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:

Acaso nuevo, consejero nuevo.
Aceitunas y pan, y queso eso tiene la corte en peso.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
una oro, dos plata, la tercera mata.
A casa nueva, puerta vieja.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
A casa lleve un amigo; él se quedó de amo y yo despedido.
Aceitunas amargas, con el vino se pasan.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
A casa de tu tía, más no cada día.
Aceite y vino, bálsamo divino.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Aceite de oliva, todo el mal quita.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
A cazuela chica, cucharadica.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
A cautela, cautela y media.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
A causa perdida, mucha palabrería.
A carne mala, buena salsa.
A catarro gallego, tajada de vino.
A carne dura, diente de perro.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
A carne de lobo, hambre de can.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
A carne de lobo, diente de perro.
A casa nueva, puerta vieja.
A casa lleve un amigo; él se quedó de amo y yo despedido.
A caracoles picantes, vino abundante.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
A capa vieja no le dan oreja.
A casa de tu tía, más no cada día.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
A cántaro roto, otro al puesto.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
A candil muerto, todo es prieto.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
A canas honradas no hay puertas cerradas.
A carne mala, buena salsa.
A carne dura, diente de perro.
A carne de lobo, hambre de can.
A carne de lobo, diente de perro.
A caracoles picantes, vino abundante.
A canas honradas no ha de haber puertas cerradas.
A capa vieja no le dan oreja.
A calza corta, agujeta larga.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
A cada uno mate su ventura, o Dios que le hizo.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
A cada Santo, le llega su hora.
A cántaro roto, otro al puesto.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
A candil muerto, todo es prieto.
A cada Santo le llega su hora.
A canas honradas no hay puertas cerradas.
Buenas noches Arsenio, lo mismo digo cuando se van aproximando unas fiestas que ya están un poco descafeinadas.
Pero yo te deseo lo mejor para ti y para todos tus seres queridos.
Un fuerte abrazo desde Torrelavega
Críspulo
A cada puerta su llave.
A canas honradas no ha de haber puertas cerradas.
A cada puerco le llega su sábado.
A cama pequeña, échate en medio.
A cada paso, un gazapo.
A calza corta, agujeta larga.
A cada paje, su ropaje.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
A cada uno mate su ventura, o Dios que le hizo.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
A cada uno le huele bien el pedo de su culo.
A cada ollaza su coberteraza.
A cada Santo, le llega su hora.
Gracias
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
A cada pez le llega su vez.
A cada uno Dios da el castigo que merece.