Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:

Del pollo en enero, hasta las plumas valen dinero.
Capullo de rosal
Como es el pago, así es el trabajo.
Flores de miel
Como el ungüento blanco, que para todo sirve y para nada aprovecha.
Dos cigueñas
Como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer.
Bolillo encamado
Como es el mesón, así los huéspedes son.
Silla de paja
Como el espigar es el allegar.
Carro antiguo
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
Flor Azul
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
Abanico de encaje
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
Encajes de bolillo
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
Romana antigua
Agrada, quien manda.
Abanico de bolillo
Agrada, quien manda.
Del que más ayudas, recibirás las puyas.
A grandes males, grandes enfermos.
Del que tiene dinero, suenan bien hasta los pedos.
A gran pecado, gran misericordia.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
A gran chatera, gran pechera.
Del pollo en enero, hasta las plumas valen dinero.
Agrada y te agradarán.
Como es el pago, así es el trabajo.
Agosto y Septiembre no duran siempre.
Como el ungüento blanco, que para todo sirve y para nada aprovecha.
Agosto, frío en el rostro.
Como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Como es el mesón, así los huéspedes son.
Agosto lleva la culpa y Septiembre la pulpa.
Como el espigar es el allegar.
A golpe dado no hay quite.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
A gata vieja, rata nueva.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
Agarrando aunque sea fallo.
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Agrada, quien manda.
En la forma de coger la sartén se conoce al cocinero.
A grandes males, grandes enfermos.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
A gran pecado, gran misericordia.
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
En la casa que hay un viejo, no faltará un buen consejo.
A gran chatera, gran pechera.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Agrada y te agradarán.
En la guerra y en el amor, todo vale y se comparte.
Agosto y Septiembre no duran siempre.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Agosto, frío en el rostro.
En la unión está la fuerza.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Agosto lleva la culpa y Septiembre la pulpa.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
A golpe dado no hay quite.
En la puerta del horno se quema el pan.
A gata vieja, rata nueva.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
Agarrando aunque sea fallo.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
En la necesidad se conoce la amistad.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Deja la bola rodar, que ya parará.
En la forma de coger la sartén se conoce al cocinero.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
En la casa que hay un viejo, no faltará un buen consejo.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
En la guerra y en el amor, todo vale y se comparte.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Del que jura, teme la impostura.
En la unión está la fuerza.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Del precipitar nace el arrepentir.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.